Como perro en cancha de bochas

Como perro en cancha de bochas

Por Quique Pérez

Debo reconocer que jamás tuve la oportunidad de observar el comportamiento canino en una cancha de bochas, pero supongo que debe ser extremadamente errático para que la sabiduría popular lo tome como ejemplo de una persona completamente confundida.

En medio de una pandemia espantosa y reconociendo el exitoso abordaje del “Tío Alberto” de las prevenciones epidemiológicas, no creo que sea el momento de juzgar conductas gubernamentales. Pero algunas medidas me provocan dudas que tendrán explicaciones lógicas que escapan a mi escaso conocimiento.

Infinidad de empresas pequeñas que apuestan por el empleo no logran conseguir por cuestiones burocráticas el pago de la mitad del sueldo de sus empleados, pero los calificados “empresarios miserables” por nuestro presidente, que a pocos días de la cuarentena echaron gente como si fueran perros –pero sin cancha de bochas–, consiguieron ese beneficio sin necesitarlo. En la misma bolsa entra el grupo Clarín que sigue trabajando sin ser el periodismo una de las actividades que interrumpió el aislamiento.

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El lunes pasado se produjo una extensa reunión entre Alberto FernándezMarcelo Tinelli y Adrián Suar. Es loable el intento de solucionar los problemas de las grandes productoras beneficiadas con altísima pauta publicitaria desde la década infame menemista, pero en mi profunda ignorancia me confunde la falta de reuniones similares con actores económicos inmensamente más perjudicados. En el mismo momento que se producía la glamorosa reunión, los referentes de los barrios carenciados hacían actos públicos para que alguien los escuche en su desesperante pedido de medidas para que no le estallen de contagios sus barrios carentes.

Más perdido que “Adán el día de la madre” me encuentro al percibir absorto que los grandes ganadores de los últimos cinco años consiguen beneficios en el medio de la crisis, las empresas energéticas ante el desplome del precio del crudo a nivel mundial logran sacarle al gobierno un barril criollo que duplica en dólares los ingresos de estas transnacionales. Los bancos no recortaron sus monumentales ganancias, los peajes volvieron a saquear vehículos con riesgos de transmisión del virus y los exportadores están sentados sobre las cosechas promoviendo la subida del dólar.

En el inicio del trágico COVID-19 nos comunicaron que el peso de la recesión recaería sobre los sectores más pudientes, hasta el día de la fecha la pobreza se incremento en al menos diez puntos, infinidad de compatriotas verán cercenados sus futuros, pero los poderosos no cedieron absolutamente nada y en muchos casos obtienen ganancias fabulosas.

“Como turco en la neblina” también me encuentro en la simbología histórica. Trascendió la noticia que se imprimirán billetes de 5.000 pesos con la figura del doctor Ramón Carrillo a quien yo consideraba el primer sanitarista argentino y creador del sistema de salud publica aun vigente, que permite salvar vidas de millones de argentinos. El rechazo que provocó el anuncio fue de proporciones inéditas, argumentando supuestas simpatías por el nazismo, jamás comprobadas ya que no se conoce ningún tipo de militancia del prestigioso doctor. Antepasados nuestros que se jactaron de provocar genocidios como el general Roca con los pueblos originarios o Bartolomé Mitre, con la mal llamada guerra de la Triple Alianza en perjuicio de los hermanos paraguayos gozan de sus billetes, pero se cuestiona al hombre que salvó la vida de generaciones enteras.

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Sigo confiando en el “Tío Alberto” con sus buenas intenciones, pero indudablemente los poderosos de siempre le están doblando el brazo. El costo de la pandemia lo deberemos afrontar la inmensa mayoría de la población y seguramente el uno por mil de los más acaudalados incrementaran sus fortunas, fraternalmente todos tendremos que resignar conquistas para poder sobrevivir como nación.

Resulta increíble continuar con una grieta fratricida si nos unirá el desplome de nuestra economía a todos por igual, por estos motivos me atrevo a tomar y modificar levemente uno de los versos mas conocidos del genial José Hernández que nos decía hace muchos años que “los hermanos sean unidos, porque esa es la ley primera, tengan unión verdadera en cualquier tiempo que sea, por que si entre ellos pelean, los devoran los de adentro, que se llevan todos los dólares para afuera”.   ♣♣♣

#PA.

Domingo 24 de mayo de 2020.