Comedia y tragedia

Comedia y tragedia

Por Quique Pérez

A los griegos se los considera los creadores del teatro, casi todos los movimientos culturales y del pensamiento fueron inventados por aquella civilización y a lo que no, igual se les atribuye, para representarlo idearon dos mascaras que representan al arte de los escenarios; una riendo que referencia la comedia y otra llorando representando la tragedia. Dos caras antagónicas de la misma manifestación cultural.

La política argenta se parece cada día más a un gigantesco teatro, donde nuestros representantes interpretan roles actorales que según su conveniencia oscilan entre la comedia y la tragedia, desde nuestras butacas de ciudadanos nos indignamos y festejamos las extraordinarias actuaciones de talentosos interpretes sin percatarnos que sólo son mascaras que se intercambian según la ocasión, para los intereses de un enorme reparto de políticos, comunicadores y empresarios. Es tan maravillosa su puesta en escena que nos impide a los simples espectadores descubrir que son parte de la misma compañía y defienden los mismos intereses en nuestra triste historia.

Los ejemplos sobran. La toma de una fraudulenta deuda es trágica para algunos, pero a la vuelta de la historia no se la investiga y se paga religiosamente en tono de comedia. Se indignan por los precios de los alimentos básicos desde la oposición, pero cuando asumen el gobierno permiten incrementos exorbitantes y los anteriores gobernantes dramatizan la situación de la cual se reían. En medio de una pandemia festejan o repudian manifestaciones que ponen en peligro a la población según sus mezquinos intereses. Lloran indignados por un dirigente que no blanquea a su personal doméstico si es de la oposición, pero se ríe a carcajadas si la travesura la comete un compañero de frente. Apoyan incondicionalmente el corte de vías públicas si la protesta la llevan adelante adeptos a su espacio político, pero se indignan hasta las lágrimas si el reclamo lo hacen los opositores.

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Estas muestras sublimes de nuestra viveza criolla nos parecerían una comedia si no estarían llevando al país a una tragedia inevitable. Como todo elenco que se precie hay rituales sagrados que no se pueden romper, los artistas jamás dirán la palabra víbora y mucho menos usaran en el tablado ninguna vestimenta amarilla. Nuestros dirigentes tienen un solo pecado imperdonable, chupar una teta en una conexión virtual, hecho aberrante que terminará la carrera y expulsará al desubicado. Luego serán ignoradas cualquier tipo de falta grave como enriquecer amigos, traicionar promesas electorales, endeudar y empobrecer a varias generaciones y hasta atropellar inocentes de contramano completamente borrachos. Eso sí, nunca pero nunca jamás, succiones el seno de tu pareja frente a una cámara.

Mejor tarde que nunca y pienso que ya es hora de darnos cuenta que nuestros políticos, estén del lado de la grieta que elijan, forman parte de un elenco de actores que pueden alternativamente desarrollar papeles de buenos o villanos, pero finalizada la función se repartirán las ganancias de la boletería, haciendo de su vida una eterna comedia. Dejando la tragedia para los ciudadanos de a pie.

#PA