Nuevo liderazgo

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Por Andrés Repetto

Si Al Gore no hubiera perdido las elecciones presidenciales de los Estados Unidos frente a George Bush, muchos son los escenarios que podríamos haber imaginado. Pero me gustaría quedarme con lo que sí sabemos que sucedió luego de su derrota. El hombre que estaba preparándose, luego de ocupar la vicepresidencia, para manejar el destino de los estadounidenses ocupó otro lugar en el liderazgo global. La historia dirá si más importante que el de ser presidente de una nación tan poderosa, pero sin duda lo que sucedió fue que el hecho de quedar afuera de la política activa lo llevó a destacarse en un rol aún más marcado de lo que lo venía haciendo desde su lugar como vicepresidente de Bill Clinton.

Su voz para generar conciencia sobre el cambio climático y sus efectos lo catapultaron a un lugar impensado. Su documental Una verdad incómoda generó un gran impacto mundial y colocó a Gore en un puesto, quizás, más desatacado que el de un presidente.

Convertirse en la voz de los científicos que advertían sobre los efectos que tendrá el cambio climático en la Tierra lo posicionó como un líder mundial, posiblemente algo que la política podría no haberle dado. Claramente, quien ganó en su lugar la presidencia, no tuvo ese rol.

El liderazgo de Al Gore como generador de conciencia duro años, incluso más tiempo de lo que podría haber estado en la presidencia. Su voz se multiplicó y otros siguieron su camino: artistas, políticos, y hasta el ciudadano de a pie a nivel global. El cambio climático se destacó en las agendas globales y se transformó en primer desafío para distintos líderes mundiales.

Pero en este tiempo de comunicaciones cada vez más fluidas, donde el acceso a la información y a la interconexión global creció exponencialmente gracias a las redes sociales, se dieron otros fenómenos de liderazgo que desencadenaron situaciones impensadas.

Más allá de su duración y profundidad en donde se llevaron adelante estos nuevos liderazgos –ejemplos como la llamada Primavera Árabe o marchas por diferentes reclamos en distintas partes del mundo, incluso sin que nadie las liderara –, lo que se dio en los últimos años fue un cambio interesante que aún está vivo, pese a la intención del poder por tratar de controlar todo lo que sucede.

“Una mezcla de nuevo liderazgo y la necesidad de generar conciencia sobre el cambio climático dio nacimiento a una nueva líder global”.

Gore sigue dando conferencias por el mundo y su imagen parece haber perdido fuerza pero no su mensaje. De hecho, una mezcla de nuevo liderazgo y la necesidad de generar conciencia sobre el cambio climático dio nacimiento a una nueva líder global.

En este caso no es científica ni proviene de la política. Se trata de una joven, menor de edad, que gracias a su protesta frente al parlamento de su país y un video viral fue catapultada a la fama mundial.

Me refiero a la sueca Greta Thuberg, quien por estas horas está en la ciudad de Nueva York recién llegada de un viaje de quince días en un barco de carbono a vela para no emitir gases contaminantes en su travesía. Actualmente tiene 16 años y comenzó su movimiento sola en 2018. Su mensaje fue reclamarle a la clase política de su país y del mundo, la necesidad de hacer algo frente a los efectos que genera el cambio climático.

Así nació Viernes por el futuro. Ahora los jóvenes de su país marchan todos los viernes en señal de protesta, luego ese reclamo se trasladó a varias capitales.

En este corto tiempo, Greta se reunió con presidentes, primeros ministros, y en Nueva York dará charlas y participará en las Naciones Unidas de una cumbre sobre el clima. A fin de año llegará hasta Chile para participar de una nueva cumbre sobre cambio climático. Allí debatirá sobre la necesidad de hacer más en favor de frenar los efectos que sacuden al planeta y seguramente llamará la atención de los medios internacionales.

El reclamo de masas –gracias a la interconexión de pensamientos y sentimientos– y los liderazgos individuales –antes considerados imposibles o contados con los dedos de una mano– son cada vez más cotidianos. Lo que hoy sigue sorprendiendo es que una joven de 16 años encarne el nuevo liderazgo global. Seguramente en el futuro estos casos se multiplicarán, pero aquello no significará que los reclamos pierdan fuerza.

Es por esta razón que “Gran Hermano”, entendido como “el poder”, buscará que lo que hoy nos comunica y conecta se convierta día a día en algo cada vez más limitado, más acotado. La pulseada está en marcha desde el mismo momento en que las fichas del tablero de ajedrez global no fueron movidas por las mismas manos de siempre, sino por energías que se generaron de abajo hacia arriba. El interrogante es saber cómo seguirá este movimiento que hoy tiene la imagen de un joven de 16 años como líder a nivel mundial.   ♣♣♣

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