¿Vuelven al aula las blancas palomitas?

¿Vuelven al aula las blancas palomitas?

Por Florencia Guerrero


Quiénes están por el sí y quiénes por el no en la vuelta a clase. Entre las chicanas políticas, la opinión de los médicos que asesoran al presidente y los gremios.


Ayer en Argentina hubo confirmados 13.286 nuevos casos de Covid-19 y 142 fallecidos, pero en un gesto más de naturalización del peligro agazapado en la realidad pandemial, el debate pasó por otro lado. A primera hora, y luego de una extensa reunión con los gremios docentes, el gobierno porteño confirmó sus aspiraciones de iniciar el ciclo lectivo el miércoles 17 de febrero, con clases presenciales. Paralelamente, los gremios que en el mismo encuentro plantearon su posición negativa sobre el tema, al salir repitieron el argumento que los llevó a sostener clases virtuales durante 2020: la pandemia sigue, los contagios crecen y en las escuelas publicas no hay garantía sanitaria. 

“El aumento de contagios en la Ciudad de Buenos Aires y la falta de infraestructura que garantice los cuidados sanitarios en los edificios escolares hacen que no estén dadas las condiciones para iniciar las clases presenciales el 17 de febrero”, describió en un comunicado Central de trabajadores de la Educación de la República Argentina (Ctera), uno de los más grandes en el sistema educativo porteño. 

En dialogo con #PuenteAereoAlejandra Bonato, secretaria gremial de ese sindicato, confirmó “no vamos a permitir que nos usen en una disputa política. No sabemos como va a estar la situación epidemiológica en febrero, pero si es como ahora no estamos de acuerdo con la presencialidad”.

También desde Unión de Trabajadores de la Educación (UTE), Angélica Graciano, aseguró: “En este momento en la Ciudad de Buenos Aires, si nos guiamos por al semáforo que estableció el Consejo Federal de Educación, no deberíamos ni estar discutiendo sobre esto. Solo en la ciudad hay 1.348 contagios y 8 muertes, exactamente igual que junio del año pasado”. Además, recordó que “hay escuelas de 1.000 docentes, donde el nivel de circulación es altamente peligroso. Se burlan cuando lo decimos, pero es así, ir al colegio sería como ir a una fiesta clandestina. ¿qué funcionario se va a atrever a tanto?”.

Entre las propuestas con los que la ministra Soledad Acuña descansa, es con la aplicación de burbujas, en las que se dicten clases a no más de diez alumnos por aula. Algo que según los trabajadores de la educación, el sistema no podrá garantizar.

Pero mientras las presiones sobre el gobierno aumentan, para definir la modalidad educativa en el 2021 que ya está corriendo, en tierras de Larreta, no todas son certezas y el semáforo está en “amarillo pro” para algunos funcionarios. De hecho, el propio ministro de Salud porteño, Fernán Quirós, quien esta semana deslizó que iban a seguir evaluando la situación epidemiológica hasta el minuto cero. 

Al funcionario no le es ajena la opinión de varios de sus colegas, que aconsejan al gobierno nacional aunque desde septiembre pasado padecen de bajo perfil, que insisten en que la prioridad sanitaria debe estar por sobre la premura política. 

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Un pin pon memorable

“Abran las escuelas”, tituló el expresidente Mauricio Macri, desdibujado por las internas y el abandono de sus antes acólitos. Curiosamente, empezó enero ATR, y decidió formular algunas declaraciones sobre el tema que -sabía-, esta semana generaría controversia. Además, también desde las redes, apuntó contra sus siempre enemigos, los sindicatos docentes: “No dejemos que el debate sobre la educación continúe monopolizado por los líderes gremiales que durante los cuatro años de nuestro gobierno han dejado a los chicos sin clases por luchas que ahora parecieron abandonar”. No dijo mucho más, pero con la chispa alcanzó para avivar el fuego. 

En simultaneo, desde se difundió el informe “Análisis comparado entre educación pública y educación privada en contexto de Covid-19 (segunda parte)”, producido por el Observatorio Argentinos por la Educación que lidera un viejo conocido Mariano Narodowski, donde se afirma que “tanto en las escuelas primarias estatales como en las privadas, 8 de cada 10 alumnos no tuvieron exámenes durante la interrupción de las clases presenciales. La mitad de los estudiantes destinó más de 3 horas por día a las actividades escolares en casa, y la mayoría de las familias creen que sus hijos están perdiendo aprendizajes”.

Esa misma ONG, lanzó estos días una convocatoria virtual, que reunió unas 150 mil firmas, en la que aseguran que “el 2020 fue uno de los años más difíciles para la educación de nuestros chicos y chicas. Hagamos de la educación nuestra prioridad. Trabajemos unidos por un 2021 con clases presenciales en todo el país, cuando se pueda y donde se pueda”

Una ausencia para nada menor fue la de la ministra Acuña, que convocó a los sindicatos a pesar de sus vacaciones que comenzaron el viernes pasado, y que desde aquel exabrupto en el que trató a los docentes de “fracasados” no volvió a hablar públicamente. 

La que si salió del ropero en el que la metió el gobierno, tras renunciar por diferencias en la gestión con Nicolás Trotta, fue la ex secretaria de Educación Adriana Puiggros, que tal como se le prometió en aquel momento, ahora aparece como asesora del Ejecutivo: “Este debate es innecesario, se usa el tema para graficar un choque de posturas entre la ciudad de Buenos Aires y el resto del país. ¿Cuál es la intención de adelantar las clases? Larreta debería pensar que si el inicio es con el resto del país, veinte días después, los docentes podrían tener ya la vacuna”.

La pedagoga explicó a este portal: “No son los educadores los que debemos decir cuando se volverá a la presencialidad, hay especialistas y autoridades sanitarias, en nuestras manos está que el ciclo inicie con seguridad para las personas, y teniendo en cuenta que la vacunación está sucediendo, lo imperante es avanzar paso a paso, de la misma manera, el inicio debe ser coordinado porque si empezás en febrero y a la semana tenes que volver atrás con la medida, eso si complicará a la gente”.

Mientras, el ministro Trotta – que aprovechó para decirle “cínico” a Macri por sus declaraciones-, se apuró este viernes para recordar que la semana próxima en el Consejo Federal de Educación se discutirá un esquema de priorización en el orden de vacunación de los trabajadores de la educación, que son más 1,3 millón de docentes y no docentes. Acto seguido, el funcionario prometió que las clases comenzarán y que será potestad de cada gobernador la modalidad. Abriendo la puerta, como el Don Pirulero, otra vez. 

Así empezó el año, con un enero atípico, en el que la pelea previa al inicio de las clases se adelantó y promete un mes caliente. ♣♣♣

#PA.