Verano pandemial: Por cuatro días locos

Verano pandemial: Por cuatro días locos

Por Florencia Guerrero


Amontonados en los centros comerciales, en la playa o en los hechos políticos relevantes, los argentinos vivimos como si no existiera el Covid-19. Un pico que preocupa, pero no tanto, al Gobierno, los infectólogos en alerta y el boxeo playero sin barbijo.

El estado de alerta y la placa roja ganan la TV. Durante una pelea en la playa se observa claramente, a través de la pantalla de C5N, cómo mujeres en bikini noquean a otras; en el relato (y en el video viral) no parece muy claro lo que desató el enojo popular, sí se ve a la gente furiosa. La periodista cuenta que todo comenzó con un “picadito”, una y otra vez se repite el cuadro en el que la señora de rulos acuesta de una piña a otra. Es que, para el que tuviera alguna duda, estalló el verano y no solo por los cuerpos blancos pos encierro, al sol.

Esta semana la cantidad de contagios volvieron a sobrepasar el pico de los once mil —el último parte conocido, el miércoles, decía que había 11.765 nuevos contagios—, como cuando hablábamos de “picos”, allá por noviembre. Hoy ese número parece no hacer mella en el Gobierno.

A esos números, a los que saltamos de los apenas cuatro mil que hace dos semanas se informaban, llegamos gracias al fin de semana largo con playas abiertas, en noviembre. También gracias a los amontonamientos denunciados en las redes, previos a las fiestas. ¿Qué pasará luego de este fin de semana en el que la pintura de una pelea playera muestra a cientos de amontonados, sin barbijo, caminando y tiritando en la playa? Tenemos quince días para saberlo.

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Pulmón verde

Ocurrió en Navidad y en año nuevo la imagen volvió a repetirse, como si las autoridades no lo supieran: cientos de jóvenes se amontonaron en plazas y parques de la Ciudad de Buenos Aires, alcoholizados, sin tapabocas ni distanciamiento social para celebrar el Año Nuevo.

¿Nadie podía prever que la celebración volvería a estar reñida con el cuidado sanitario necesario? No hubo comunicación oficial sobre la necesidad de prevención, pero si mandaron desde la madrugada a bomberos, guardaparques, personal de limpieza, agentes comunales y policiales a recorrer las plazas donde el desmadre ya era un hecho.

Horas más tarde, el propio gobierno de la Ciudad de Buenos Aires se ocupó en difundir que las mayores concentraciones tuvieron lugar en Parque Chacabuco, Parque Saavedra, Plaza Arenales, Parque Avellaneda, y Plaza Monte entre otras.

En el caso de Parque Saavedra, por ejemplo, la Policía recorrió con megáfonos el predio para disuadir a los chicos, pero en pocos casos lo consiguieron. La prevención se las debe. Eso sí, una vez que los jóvenes se fueron quedó un tendal de residuos esparcidos en la plazas y parques como botellas de plástico y latas.

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Volver, con las frentes….

Pero no todo es negar y negar. Está claro que el peligro por el aumento de los contagios es un hecho, por eso esta semana el presidente Alberto Fernández se reunió con el gobernador Axel Kicillof, y el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, para evaluar el aumento de casos de coronavirus registrado en los últimos días en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). La foto fue todo un hecho político, porque desde la quita de coparticipación desde Nación al gobierno porteño, no se los veía juntos. Pero en los hechos no hubo anuncio ni medidas concretas.

Para entender, en el último día del 2020, se registraron en CABA 2146 contagios entre residentes y no residentes, ese dato confirmó la aceleración de la curva registrada en las últimas semanas. En las zonas costeras, como Pinamar y Mar del Plata, con casos se multiplican, con sistemas de salud deficientes.

Pero el ritmo, hace meses, lo marca el reloj económico. Por eso, aunque en el encuentro, de la Residencia Presidencial de Olivos, Fernández, Kicillof y Larreta analizaron la curva de contagios registrada en los últimos días, pero volvieron a apelar a la “responsabilidad de todos y todas”. La nada misma.

El dato es que, durante la reunión, los funcionarios acordaron volver a verse la semana próxima. Además, desde el gobierno Bonaerense propusieron una especia de “toque de queda nocturno”, como solución a las reuniones juveniles.

El viernes Kicillof reconoció estar “preocupado”, al igual que los intendentes de los destinos turísticos. “Hubo una mutación del turismo. Estamos atentos, viendo, como siempre, lo que contagia más es la mayor movilidad. La única forma hasta que tengamos un volumen de población vacunada es reducir la movilidad”, dijo el funcionario en declaraciones radiales, que no se condicen con las aperturas que el Gobierno de Fernández ha permitido.

Pero no fue todo, porque cuando se le preguntó sobre la posibilidad de cerrar la temporada, Kicillof afirmó: “Depende de los comportamientos sociales”. Como si fuera tan simple, como si desde hace tiempo no se viera la actitud de la ciudadanía, luego de las campañas mediáticas relativizando los resultados del Covid-19, en una dinámica que no es solo argentina.

Desde agosto tenemos la imagen en el espejo del verano europeo, desde donde solo llegaban señales de alarma. Con la movilización turística, el coronavirus retomó su circulación y ahora varios países se enfrentan con números de contagios similares a los de los peores momentos de la pandemia, a fines de marzo y primera quincena de abril. Aquí los funcionarios parecen ciegos-sordos-mudos, sobre esa realidad.

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Vacunados y preocupados

“El crecimiento en los casos es lógico. Acá hace semanas que la gente hace lo que quiere, ¿qué espera el gobierno que suceda?”, dijo a #PuenteAereo Gabriela Piovano, infectóloga del Hospital Muñiz para quién las palabras de “preocupación” del gobierno no alcanzan.

Según la especialista, el resultado de la falta de contención social: “Puede trasladarse a sectores de mayor edad con más números de personas que evolucionan mal y esto aumenta el número de requerimiento de camas, sin mencionar el peligro en el que vivimos los especialistas”.

El equipo de médicos que aconseja al Gobierno, ya lo anticipó: la relajación producida a partir del paso del Aislamiento (ASPO) al Distanciamiento Social Preventivo y Obligatorio (DISPO ) el pasado 7 de noviembre parece más peligroso de lo que los funcionarios evaluaron.

Los eventos como el funeral de Diego Maradona o la promulgación de la ley de interrupción voluntaria del embarazo. Las compras navideñas y, ahora, las olas y el viento, todo parece una excusa viable para salir sin miramientos sanitarios.

“Se perdió el respeto a las medidas de distanciamiento”, dijo la médica del Hospital Muñiz que además confirmó que el aumento de contagios tiene que ver con “la gente que circula sin cuidarse y hace cualquier cosa“.

El año recién comienza y de la misma forma la campaña de vacunación que en principio alcanza a una pequeña parte de la población. ¿Se terminó el Covid-19? No, claro que no, aunque las señales oficiales no parezcan comunicarlo. Aunque las imágenes de seres amontonados sobre la arena, sean alarmantes y dignas de placas de “último momento” sólo por el bloqueo femenino y no por el peligro que se cocina en medio de una pandemia que sigue matando a las poblaciones de todo el mundo. ♣♣♣

#PA.