Una pandemia, en el país de la libertad

Una pandemia, en el país de la libertad

Por Florencia Guerrero


¿Se puede estar a favor o en contra de una pandemia? En Argentina parece que sí. Mientras algunos se movilizan oponiéndose a las medidas el gobierno, otros alertan por el aumento en la ocupación de camas hospitalarias. Escuelas que llaman a la barbarie, medidas light y la oposición que no marcha. 

Aunque algunos caminamos por la calle como en los videojuegos, calculando la distancia con el vecino de vereda, sin saber si tiene o no Coronavirus, otros miles piden evitar barbijos y un país sin restricciones, aunque el Ministerio de Salud de la Nación haya confirmado ayer que, en las últimas 24 horas, se registraron 80 muertes y 19.119 nuevos contagios y aunque con estas cifras, el total de infectados desde que comenzó la pandemia asciende a 2.677.747 y las víctimas fatales son 59.164.

El pico fue el viernes, con casi 30 mil “positivos”. Aun así, ese mismo día, que empezaban a regir algunas restricciones, especialmente en el AMBA, la mayoría de los comercios hizo oídos sordos y por TV se vio a la fuerza pública bajar a varias personas de los transportes públicos, por no ser esenciales y circular después de las 20hs. El país de la libertad, como una vez lo cantó León Gieco, “búsquenme, me encontrarán, en el país de la libertad…”

Por eso, este sábado algunos grupos intentaron reincidir en protestas contra las medidas light anunciadas por el propio presidente Alberto Fernández, en una conferencia de prensa. Por eso, también la cámara de empresarios gastronómicos salió a afirmar sin pelos en la lengua que no acatarían las medidas que los obligan a atender solo con el aforo.

La manifestación empezó a las 17hs, en Plaza de Mayo y frente a la residencia de Olivos. Fue convocada por la oposición que desde el viernes, después del encuentro entre Fernández y Larreta, comenzó a agitar el fantasma de la ilegalidad. Que suspender la presencialidad, no las clases, es ilegal; que restringir la atención en comercios o fijar horarios de circulación, no es legal. Un discurso similar repitieron los asistentes de la marcha que empezó en el Obelisco donde se mezclaron el rechazo al aislamiento social, preventivo y obligatorio por el coronavirus, la reforma judicial y el cierre de escuelas.

Ayer, mientras las cacerolas sonaban entre porteños, en Santa Fe se conocía que una familia completa falleció por el virus mortal: Primero el Covid-19 mató al periodista Carlos Miguel Schweizer y días después a sus padres. Un drama que no es el único, pero se licua en las protestas donde reinan reclamos particulares.

“Nos quieren presos”, “El covid es un invento del gobierno para controlarnos”, “este país no tiene rumbo”, se escuchó entre los manifestantes que transitaban en sus autos y también a pie. Hubo quien se atrevió a pedir que Argentina adelante las elecciones presidenciales, y pidió que vuelvan los que se fueron. En Recoleta y Palermo hubo otros grupitos, como en Rosario, Mendoza y otras ciudades del interior del país.

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La mala educación

Mientras los seres libres pateaban el asfalto argento, la directora de Vigilancia Epidemiológica del Ministerio de Salud de la provincia de Buenos Aires, Teresa Varela, confirmó el principal dato en materia sanitaria, que tiene pendiente a los especialistas: si bien el año pasado se amplió la capacidad hospitalaria “es preocupante lo que sucede en el AMBA, ya que es el lugar de referencia para la derivación de pacientes y las internaciones aumentan permanentemente”.

Pero el tema no es claro para todos, y el viernes una escuela platense comenzó con una ola de rebelión que luego se replicaría en otros establecimientos: “el lunes, como siempre, los esperamos a todos. Es muy importante para nosotros contar con su apoyo, y resulta esencial que trabajemos juntos con mucha bondad y empatía. Educación es libertad. Sin educación y libertad, no se respeta la vida”, escribieron en una carta enviada a las familias de la comunidad educativa del colegio Esseri, firmada por los directivos y representantes legales Flavia Juliano, Eugenia Scarpinell, Ana Laguna y Guillermo Santillán.

De esta forma, la escuela explicó su decisión de ir en contra de los anuncios oficiales. Sarmiento se revolcará en su tumba el lunes. Pero ya lo dijo, civilización o barbarie.

Inmediatamente después, diferentes agrupaciones de padres, madres y tutores salieron a la cancha para reclamar que la presencialidad siga. Porque muchos trabajan, porque los niños necesitan estar con sus pares o porque no creen en el peligro de la pandemia. Hubo niños en la marcha de ayer, con barbijo y portando carteles, “con los chicos no”. ¿No? No se entiende.

Pero la lucha sigue, porque esta semana Patricia Bullrich, líder del Pro, anticipó que seguirán caceroleando con consignas contra el aislamiento social. Ayer, entre los manifestantes, también se pudo ver a la exministra de Seguridad, que se contagió Covid-19 en 2020 durante una movilización contra el ASPO, y que tras su recuperación tomó el centro de la escena como una de las dirigentes que incansablemente convocaba por las redes sociales a todas protestas que estén a la vista.

“Basta de confinamiento”, reclamó Bullrich, en el Obelisco, rodeada de fans y también en compañía de otro imprescindible opositor: Fernando Iglesias, rodeado de varios carteles que mostraban un rechazo a la reforma judicial que busca modernizar la Justicia Federal.

A pesar de la presencia de Bullrich, en Juntos por el Cambio no hubo una posición unánime sobre la convocatoria, ya que varios dirigentes mostraron su apoyo en redes sociales, sin participar, y otros la rechazaron abiertamente.

En tanto, desde el Gobierno, funcionarios y dirigentes instaron a los manifestantes a evitar las aglomeraciones que podrían poner en peligro lo logrado hasta ahora en el combate de la pandemia, una idea con la que coincidieron referentes gremiales y los organismos de derechos humanos. Ayer mismo, el presidente Alberto Fernández hizo un llamado a la “unidad” y a terminar con la “necedad” para avanzar en un “diálogo y camino común“, al conmemorar 170 años del fallecimiento del General José de San Martín.

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La oposición silenciosa

No son pocos, su acción es naturalizada y para el oficialismo parece imposible detenerlos. Todos los días, aunque nadie los señale, se amontonan en comercios y deambulan sin barbijos.

Esa masa de seres anti ASPO son los que los funcionarios saben, no acatarán ninguna medida. Los mismos que integran las encuestas a las que el círculo rojo del Ejecutivo les teme, porque saben que son inconvencibles. No hay fuerza para hacerlos revertir su posición, y cada vez son más.

Paralelamente, la cantidad de contagios aumenta, cualquiera que mire para los costados, sabe que las balas pican cerca, cada vez más. Aunque no todos elijan verlo. ♣♣♣

#PA.