Trata, el delito que muchas padecen y pocos ven

Trata, el delito que muchas padecen y pocos ven

Por Florencia Guerrero


Miles de mujeres son víctimas de redes que no se desbaratan casi nunca. Las estadísticas, el despliegue del Estado y los casos que demuestran que contra la explotación sexual en Argentina está todo por hacerse.

Cada día, con el mismo pulso con el que laten las grandes urbes, miles de mujeres caen víctimas de redes criminales que explotarán y que históricamente manejan un mercado millonario. Estas organizaciones tejen de manera silenciosa sus telarañas de norte a sur, gracias a sus influencias que, en la mayoría de los casos, involucra a las mismas Fuerzas de Seguridad y la Justicia. Por acción u omisión, la complicidad arruina vidas.

Con hechos más emblemáticos como la desaparición de Marita Verón o el rescate de Alika Kinan, la primera mujer que se convirtió en querellante y demandó a sus proxenetas en Argentina, han abierto paso para la visibilización de un negocio que no se detiene con los “rescates”, porque allí donde milagrosamente una persona es salvada, miles siguen sufriendo explotación. ¿Por qué nunca se habla en las noticias sobre cómo desarticulan una red de trata? Porque rara vez ocurre.

Pero hablemos de los rescates: Según informó a #PuenteAereo el ministerio de Justicia y Derechos Humanos, durante el ASPO se realizaron más de 1400 intervenciones a partir de denuncias recibidas en la línea 145, y gracias a eso se rescataron 732 víctimas. En su mayoría las víctimas eran mujeres de entre 18 y 35 años, argentinas, bolivianas, paraguayas, dominicanas o chinas, que trabajaban en talleres textiles clandestinos o eran sometidas a tareas sexuales. Todas con un hilo conector, la extrema pobreza.

Engañadas, con promesas de empleo en otras ciudades o vendidas por sus progenitores, un ejército de mujeres es desplazado de ciudad en ciudad, sin que nadie vea nada raro. Impedidas de escapar, violentadas o drogadas. Otras veces las víctimas llegan a las whiskerías pensando que solo servirán tragos, aunque al llegar al destino asignado, la historia sea diferente.

El informe “La trata sexual en Argentina- Aproximaciones para un análisis de la dinámica del delito”, reveló que las rutas predominantes en el circuito de explotación son principalmente desde Paraguay hacia Argentina y desde el noreste hacia el centro del país, con la provincia de Buenos Aires como espacio de confluencia. Las víctimas son trasladadas principalmente en colectivos y autos y, si bien, en algunos expedientes judiciales se detectó connivencia de las personas que manejan los colectivos con las redes de trata, no se siguió la investigación de estos vínculos.

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Una en un millón

La última vez que Celeste Aldana Orozco Maturano fue vista en Mendoza, tenía 14 años. Eso fue allá por 2011. Esta semana, 10 años después, fue encontrada y liberada en Buenos Aires, donde fue obligada a ejercer la prostitución. Luego de tomarle testimonio, sus padres fueron detenidos.

Su foto estuvo en la lista de Missing Children e Interpol durante la última década, donde se explicaba que hasta el momento de su desaparición la chica vivía en La Paz. La justicia mendocina no hizo nada, a pesar de las movilizaciones de los vecinos, la única versión que prosperó fue que la niña se había ido voluntariamente de su casa, supuestamente con un joven que se decía era su novio, con quién se había ido a San Luis. Todo fue desmentido por la víctima, tras ser liberada.

Por eso, diez años después, la Justicia Federal ordenó que Gendarmería Nacional allane en La Paz el domicilio de su madre, Mónica Maturano, y Alberto Orozco, su padrastro, y ambos fueron detenidos. Ambos empezaron el 2021 en el penal, presos, como la chica que ahora tiene 24 años pasó la última década en una red de trata. ¿Algún detenido de la red? ¿Algún detenido de la justicia que no investigó? No.

En esta década perdida para Celeste, los únicos que se preocuparon, fueron sus vecinos, que además de realizar algunas marchas, armaron un usuario de Facebook con su nombre, donde recibían información para conocer su paradero. Entre los comentarios que había, todavía hay una nota posteada que habla sobre la creación del fondo de asistencia para víctimas de trata, y recuerda que la madre de la niña también participó del acto. “Salió el viernes 8 de julio en la tarde. Me dijo que tenía que ir a buscar información para un trabajo de la escuela y me pidió permiso para salir”, declaró en aquel momento Maturano.

¿Hubo avances o mejoras en el sistema de detección de este tipo de casos? Las estadísticas oficiales no lo demuestran: Según un informe de la Procuraduría de Trata y Explotación de Personas (PROTEX), entre 2016 y 2018 hubo 1.117 allanamientos relacionados con el delito de trata de personas, donde fueron detenidas 632 personas y 2.797 víctimas rescatadas. Mientras en 2019, se recibieron un total de 1.796 llamados a la línea 145, aunque no se especificó la cantidad de acciones positivas sobre los casos.

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Un negocio millonario

“Es muy triste cada vez que llega una mamá que busca a su hija. Una se da cuenta lo solas que estamos. El Estado no nos entiende, muchas veces los funcionarios miran para otro lado porque decimos que los prostíbulos son el gérmen de la trata”, explica Margarita Meira a este portal. Hace 28 años la titular de Madres Víctimas de Trata, sufrió el secuestro de su hija Susana, por una red de trata que luego la asesinó y sepultó como NN. “En Argentina hay más de 30 mil prostíbulos, nosotras vamos a la justicia, decimos quiénes son los proxenetas con nombre y apellido, pero nadie hace nada”.

Además de Protex en al ámbito judicial, el Ejecutivo nacional ha desarrollado todo un aparato que trabaja el tema de la trata: Comité Ejecutivo de lucha contra la Trata y Explotación de Personas y para la Asistencia y Protección a las Victimas, dirigido por Gustavo Vera, e integrado por diferentes áreas de gobierno.

A pesar del despliegue, el delito avanza. Y gracias a información brindada por el Ministerio Público Fiscal, se sabe que en la última década tan sólo cuatro organizaciones de trata de mujeres para explotación sexual lavaron unos 15 millones y 1.427.000 de dólares, que se “blanquearon” por medio de concesionarias de autos usados, pago de falsas indemnizaciones, fideicomisos y compra de propiedades con intermediarios. Las ganancias son millonarias e incluyen otros negocios espurios, aunque la principal fuente de ingresos sea el tráfico humano.

Mientras los locales nocturnos se multiplican, desde Misiones a la Quiaca, y cada tanto la justicia habilita allanar alguno, para calmar las aguas, la corriente sigue turbia.

Entre sus quejas, Meira no distingue entre el macrismo y el gobierno actual: “El año pasado, cuando asumió Alberto Fernández le pedimos tener una reunión y si bien nos contestó, nos derivó a la Ministra de Justicia, pero ella no nos recibió, lo mismo pasó con la Ministra de Género”, expresa la mujer que recuerda que en la gestión anterior tampoco les fue fácil encarar a los funcionarios.

“Inicialmente todos te miran con cara de comprensión, pero es tan complejo desarticular estas redes, que finalmente las cosas no cambian”, insistió Meira.

Mientras ella habla, hoy como ayer, como hace años, miles de mujeres padecen la explotación en carne propia. Son abusadas, encerradas y obligadas a prostituirse a la vista de un mundo que sigue en silencio, y cada tanto se despabila unos segundos, para luego volver a dormir. ♣♣♣

#PA.