Putas: Que la polémica no tape el bosque

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Por Florencia Guerrero


Una campaña de marketing desató la guerra y desnudó una vieja grieta en el mundo del feminismo: Regulacionistas vs abolicionistas. Quién es quién en este mapa que abrió Jimena Barón sin querer, y le costó bajarse de tres shows y dar por terminada la campaña. 

Jimena tuvo una idea y trabajó en ella. La idea de juntar “el barrio” y su incipiente gestión feminista la llevó a cranear una explosiva campaña de publicidad que, sabía, también traería polémica, ergo, horas de publicidad gratis gracias al bumerang de repeticiones televisivas que generaría la iniciativa. Entonces se lanzó con todo y empapeló la ciudad con fotocopias de su foto y un número telefónico sobreimpreso, imitando los improvisados carteles que se ven en la vía pública con números de prostíbulos o mujeres en situación de prostitución. A las horas, lo que soñaba una promoción exitosa, tal vez la refundación del termino “puta” trasladado a la tapa de un CD, se volvió una pesadilla.

Desde el lunes, los livings televisivos se llenaron de opiniones a favor y en contra de un viejo debate que hace tiempo gira en torno de la legalización de la prostitución y que abre una infinidad de discusiones en el feminismo vernáculo, dividido entre “abolicionistas” con una postura crítica por considerarlo explotación y sometimiento patriarcal; y las “regulacionistas” que apoyan e impulsan la organización de las trabajadoras sexuales. Ambas critican el proxenetismo, claro, aunque en la discusión las primeras acusen a algunas integrantes del segundo grupo de encubridoras.

Para cuando su nombre era tendencia en las redes, la cantante tenía abrochada una reunión (con foto incluida), con la titular del gremio de Mujeres Meretrices de la Argentina, Georgina Orellano, con quién registró una imagen sonriente: “Las cobras que te cobran”, escribió risueña. Faltaban varios días y algunos nuevos escándalos, para que decidiera suspender sus próximos shows y pensara en pedir disculpas.

“Orellano defiende a los proxenetas, no a las putas. No le importamos a nadie y por eso ser putas no puede ser visto como una elección, no lo es”, explica Sonia Sánchez del otro lado del teléfono. A los 17 años, ella se fue de su casa en Chaco para trabajar en Buenos Aires como empleada doméstica, aunque al ser despedida terminó en la calle y fue victima de trata. “Seis años sufrí, vi cosas horribles. No era libre, mis compañeras no eran libres. Me costó mucho ver lo que pasaba, entenderlo”, explica ahora que pasaron los años, y tuvo una experiencia en AMMAR, una organización en la que ya no cree.

“La prostitución es violencia, no hay derechos, simplemente son objetos de uso. No es un trabajo, yo lo vivía como en un campo de concentración, no hay libre elección ni la fantasía romántica que se ha intentado imponer estos días”, explica Sanchez, que escribió junto a María Galindo Ninguna mujer nace para puta, un relato crudo con trazos de sus propiass historias. “Esto no es contra Jimena Barón, contra lo que representa la cultura reinante. Tenemos que pelear contra la idea de naturalizar la mirada liviana sobre un tema tan doloroso para millones de mujeres en todo el mundo”, pide.

También Florencia Guimaraes, activista de Furia Traba y sobreviviente de la prostitución, escribió en sus redes estos días: “Escuchen a quienes cortamos el relato rosa y edulcorado de la prostitución. “El capital erótico” es un eufemismo para ocultar que nos convierten en un hoyo depositario de semen”. ¿Fuerte? ¿Es mejor solo escuchar a las que aseguran estar diez puntos con el ejercicio de la prostitución? ¿Es más sentador leer o escuchar miradas extrañadas de situaciones que no hemos atravesado, romantizando como lo hacemos con casi todo lo que no entendemos? 

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Abrir la mirada

Del otro lado del debate están las integrantes de AMMAR y otras organizaciones integradas por trabajadoras sexuales. Orellana encabeza el movimiento, pero no es la única visible, y esa visibilidad sumada a la fuerza que alcanza el feminismo en todo el globo, ha generado una importante impronta organizativa. Por eso no sorprendió que tras la reunión con la cantante, el gremio sacara un comunicado: “el trabajo sexual es una actividad ejercida por personas mayores de 18 años que prestan un servicio sexual a cambio de una remuneración económica”, explica la gacetilla.

Sobre eso habló Nina León, también de AMMAR, en el programa Cortá por Lozano. “Yo nunca tuve ningún problema, mi primera vez en el trabajo fue fabulosa”, dijo sobre cuestiones de seguridad y violencia, aunque contó que comenzó como trabajadora sexual porque no tenía para comer. “Necesitamos derechos laborales, la clandestinidad es un problema. Hay una mirada muy reduccionista e irreal”, dijo.

“Está la idea de que atendemos machos que por dos mangos, nos critican por eso cuando nuestros clientes son sus padres o sus hermanos. Y desconocen nuestras redes de autocuidado. Si en 20 años mi hija me dice que quiere dedicarse a la prostitución, espero que por lo menos podamos dejarle derechos laborales: en este sistema todos nos prostituimos de alguna manera”, explicó la joven, también escritora de Puta poeta. La que todavía prefirió no hablar es Orellana, que después de la foto con Barón fue la más criticada, desde acusarla de defender al proxenetismo hasta señalarla como una de ellas, se escuchó todo.

Una vez que el caldo había tomado temperatura, Barón decidió dar por cerrada la campaña, que casi no vio la luz y por unas semanas descansará de los medios y la música. “¿Qué hacen ustedes por las mujeres, saben lo que yo hago?”, había escupido al iniciarse el debate contra las detractoras. La primera en salir a contestarle fue la escritora Carlina Aguirre: “yo escribía sobre abolicionismo y prostitución y levantaba el cartel de #NiUnaMenos para la primera marcha hace años en los Martín Fierro, mientras las actrices no porque no les combinaba con el vestido”.

Así la polémica por momentos corrió el eje y llegó al barro en un debate que vio la luz del día gracias a una idea de marketing que no funcionó, pero que abrió el juego obligándonos a pensar ¿qué hay más allá de la frontera de lo conocido? A quienes representan esas personas, a cada lado de la calle y cuáles son las realidades que encarnan. También las contradicciones del feminismo, que como todo movimiento sigue discutiendo hacia adentro sus propias demandas.    ♣♣♣

#PA.

Domingo 9 de febrero de 2020.
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