Preparen, apunten, fuego

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Por Florencia Guerrero


Con el crimen de su exsecretario de y testigo en la causa de los Cuadernos, todas las miradas, y los dardos, apuntan a la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner. El silencio oficial, acusaciones cruzadas y quién era el hombre que pasó de mano derecha de los Kirchner a arrepentido en la causa de los cuadernos.

Un hecho, el crimen de –ni más ni menos– el secretario de Néstor y Cristina Kirchner, desató ayer una cacería mediática infernal contra la vicepresidenta que eligió guardar cuidadoso silencio, pero siguió toda la información que circuló en los medios y que en las redes la posicionó como Trending Topic.

Fabián Gutiérrez fue encontrado asesinado y enterrado ayer durante la mañana, en una casa de El Calafate y por la desaparición y luego el crimen, fueron detenidos cuatro jóvenes menores de 23 años, sospechosos. Uno de ellos confesó el hecho ante la Justicia y aportó el dato de donde estaba el cuerpo.

Finalmente, después de una búsqueda que comenzó el jueves, el hallazgo se concretó en el sitio señalado, los fondos de una casa de la calle Cañadón Seco, del barrio Aeropuerto Viejo y de acuerdo con los primeros peritajes realizados por los médicos forenses que revisaron el cuerpo, Gutiérrez presentaba golpes principalmente en la cabeza y un corte en el cuello.

El primero en hablar fue juez de instrucción Penal de El Calafate a cargo del caso, Carlos Narvarte. Aseguró a la prensa que el cuerpo estaba envuelto en una sábana, vestido y que “la principal hipótesis sobre el hecho apuntaba a un crimen vinculado a un robo”. Sus palabras no fueron menores, unas horas antes se había desatado una catarata de especulaciones que apuntaban al móvil de un crimen político.

“Yo no tengo el móvil político dentro de las hipótesis que estoy trabajando”, dijo el magistrado y aseguró que aún aguarda distintos peritajes “importantes para la causa”, como por ejemplo a los teléfonos celulares secuestrados en el marco de la pesquisa, entre ellos el de la víctima y de los cuatro detenidos.

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La culpa es de Cristina

En un contexto difícil para la oposición, que esta semana recibió varios golpes en la causa por espionaje durante el macrismo, uno a uno, desde Juntos por el Cambio, fueron apareciendo voces que acusaron a la vice.

En un documento firmado por Patricia Bullrich y Federico Angelini del PRO; Alfredo Cornejo y Alejandra Lordén, de la UCR, y Maximiliano Ferraro y la santacruceña Mariana Zuvic de la Coalición Cívica, la alianza opositora reclamó “El secuestro, desaparición y asesinato de Fabián Gutiérrez, que en 2018 confesó ante la justicia haber sido testigo de los circuitos de corrupción del kirchnerismo, es un crimen de la mayor gravedad institucional“, redactaron, a la vez que pidieron pasar la investigación al fuero Federal para garantizar la investigación.

Unas horas antes, el diputado Waldo Wolf había tuiteado: “Mucho comunicador instalando móviles antes siquiera que empiece el proceso. Mi lectura política es que un denunciante del poder debía estar cuidado”, aunque el más virulento -también desde esa red social- fue su par Fernando Iglesias, que entre otras cosas escribió: “Juan se cayó. Lourdes se cayó. Alberto se suicidó. Fabián era homosexual y debía plata. Si no te la creés, estás lleno de odio”. Luego se trenzó en una interminable pelea con la abogada Graciana Peñafort a la que le tiró por la cabeza la muerte de Santiago Maldonado. Bullrich no se atrevió a tanto.

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La investigación

En un crimen como el de Gutiérrez, que declaró como arrepentido en la causa de los cuadernos, la fiscal interviniente es Natalia Mercado, hija de la gobernadora Alicia Kirchner, y sobrina de la vicepresidente de la Nación, aunque al cierre de esta nota se discutía la posibilidad de que pidiera el apartamiento en la causa.

Todo comenzó el viernes al mediodía, con la denuncia sobre la desaparición de Gutiérrez, quien no contestaba las llamadas y no había sido hallado en su domicilio. Fue por orden del juez Narvarte que se realizaron las primeras diligencias en el domicilio de El Calafate donde la víctima vivía solo en una casa de la calle Perkins y padre Alberto D´Agostini, que al ser registrada por la policía estaba totalmente revuelta.

Allí encontraron una campera con sangre, precintos plásticos y manchas de sangre dispersas en diferentes habientes de la casa. En esa vivienda la noche anterior, según los testigos, Gutiérrez había sido visto con un joven de unos 20 años que era conocido suyo, que resultó el primer detenido.

Facundo Zaeta es uno de los principales sospechosos del crimen, el más joven de los cuatro investigados. Después de tomarle declaración, el Narvarte ordenó otros tres allanamientos durante la madrugada del sábado, en los que fueron detenidos los otros tres, uno de ellos hermano de Zaeta. Todos de entre 20 y 25 años.

Facundo fue quien aportó, además, los datos para encontrar el cuerpo de la víctima. En medio del operativo, el magistrado le dijo a la prensa que Gutiérrez “estaba enterrado, vestido y envuelto en una sábana, en principio presenta un golpe en la cabeza”, y aventuró que una de las posibilidades es que el hombre haya sido “torturado” a golpes por sus atacantes para que revele datos sobre el lugar donde mantenía guardado dinero.

Hasta acá las especulaciones, entre los datos recabados inicialmente. Tres de los detenidos no tienen antecedentes penales y sólo el que brindó las pistas, Facundo Zaeta, fue apresado en octubre pasado durante un operativo en la costa de Río Gallegos, donde lo detuvieron con otros jóvenes, y se les secuestró marihuana y 48 dosis de LSD, fraccionadas para su venta.

Muy conocido en Calafate, el apellido Zaeta no pasó desapercibido entre los 20 mil habitantes de la ciudad turística, porque Facundo y su hermano son nieto de Oscar Zaeta, de 71 años, un escribano que incluso participó en algunas operaciones inmobiliarias de la familia Kirchner.

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Testigo Calve para unos, blef para otros

Entre viernes y sábado, los operativos de búsqueda del exsecretario fueron supervisados por el ministro de Seguridad de la provincia, Lisandro de la Torre. No es para menos. El empresario Gutiérrez había sido procesado por el juez federal Claudio Bonadío en noviembre de 2019, sin prisión preventiva, como supuesto coautor del delito de lavado de dinero, en un expediente vinculado con la causa de los Cuadernos.

Aunque durante su declaración ante el juez, Gutiérrez dijo no haber visto el contenido de los bolsos que habrían viajado desde Buenos Aires hasta el Sur, los detalles de su confesión alcanzaron para convertirse en el último arrepentido de esa causa. Hasta allí llegó por la declaración del exsecretario de Obras Públicas, José López, quién lo señaló como el que le ordenó llevar y revolear los bolsos en un convento bonaerense en 2016.

Gutiérrez conoció a los Kirchner como militante peronista en Río Gallegos donde su madre, Teresa García, fue interventora de la Caja de Servicios Sociales de Santa Cruz.

En 1995 Néstor Kirchner lo convocó a trabajar en la gobernación de esa provincia y supo ganarse la confianza de sus jefes, por lo que llegó a trabajar en la campaña presidencial de 2003. Desde ese año y hasta 2005 fue secretario de la Presidencia y secretario adjunto entre diciembre de 2007 y enero de 2010. Después acompañó a Cristina en el senado.

Horas después de su hallazgo sin vida, y con las especulaciones de un lado y del otro de la mesa, la familia de Gutiérrez emitió un comunicado en el que pidieron: “Ante el brutal crimen de Fabián, amigos familiares y gente que lo quiere rogamos a los medios, periodistas y dirigentes de todo el arco político respeto, empatía y paz, pero sobre todo calma, dejando actuar a la Justicia”.

Para esa hora, de un lado de la balanza estaban los que veían en el crimen similitudes con la muerte de Alberto Nisman y para otros, un “crimen pasional”. Hubo internas y varias acusaciones. La que no emitió palabra alguna, todavía, fue la vice Cristina Kirchner, a pesar de ser rabiosamente señalada por la oposición.    ♣♣♣

#PA.

Domingo 5 de julio de 2020.
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