Plata forma continental: una pelea vintage que llega en mal momento

Por Florencia Guerrero

Chile y Argentina enfrentan, como hace más de tres décadas, una disputa territorial que se reanuda sorpresivamente a meses de la salida de Piñera del gobierno. ¿Por qué ahora? El pedido de unidad de Solá y la crisis de imagen del presidente chileno.

En el estribo de su gestión, el presidente de Chile, Sebastián Piñera -que deberá dejar su mandato el próximo marzo-, anunció formalmente la semana pasada la intención de su país de apropiarse de 5 mil kilómetros cuadrados de la plataforma continental argentina. Lo dijo ante la prensa, en una de sus notas mano a mano con el diario La Tercera, en un breve reportaje donde agitó aquellas viejas tensiones entre ambos países que fueron cerradas con el acuerdo de paz de 1984. Hasta ahora.

A sabiendas del difícil contexto para el gobierno de Alberto Fernández, en medio de un año electoral y apenas poniendo un pie en la paulatina mejoría pos pandémica, Piñera pretende reclamar ante la ONU por lo que él entiende una supuesta soberanía chilena sobre la llamada medialuna, que Argentina incluye en su plataforma y de un sector del espacio marítimo que forma parte del Patrimonio Común de la Humanidad de conformidad con la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar.

Consultadas sobre la “novedad” del planteo, fuentes de la cancillería confirmaron a #PUENTEAEREO que el reclamo de Piñera “resulta sorprendente en este contexto, a punto de terminar su gestión y cuando nunca habló del tema con el gobierno de Mauricio Macri”.

***

La palabra de Solá

“Chile actúa en base a hechos objetivos, al derecho internacional y al Tratado de Paz y Amistad con Argentina. Por tanto, estamos convencidos de que la posición chilena tiene fundamentos sólidos en los hechos y en el derecho”, dijo el Presidente del país vecino hace una semana, desde este lado de la Cordillera la información llegó como una puñalada, en el peor momento.

Cinco días después, el lunes, el canciller Felipe Solá aseguró ante la Comisión de Relaciones Exteriores y Culto del Senado, presidida por Adolfo Rodríguez Saá, “La aspiración que ahora Chile manifiesta extemporáneamente contradice la letra y el espíritu del Tratado de Paz y Amistad de 1984, manifestando una vocación expansiva que la Argentina rechaza”.

En la misma reunión, convocada de urgencia, también participó el secretario de Malvinas, Antártida y Atlántico Sur, Daniel Filmus y que culminó con una posición unánime de oficialismo y oposición de rechazo a la pretensión chilena, el canciller remarcó que según la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CONVEMAR) la zona económica exclusiva abarca tanto la columna de agua, como el lecho y el subsuelo marino, por lo tanto, Chile no puede pretender proyectar su soberanía en ninguno de esos ámbitos marítimos (aguas, lecho y subsuelo) más allá de los límites acordados en el artículo 7 del mencionado Tratado de 1984.

Ante la cara de preocupación de algunos legisladores, entre ellos los más enérgicos fueron la secretaria de la comisión Lucila Crexell y el mendocino Julio Cobos, Solá estuvo acompañado por la coordinadora general de la Comisión Nacional de Límite Exterior de la Plataforma Continental (COPLA), Frida Armas Pfirter, y el director general de Consejería Legal Internacional de cancillería, Holger Federico Martinsen, el canciller puntualizó que la pretensión chilena resulta contraria al artículo 7 del Tratado de 1984 que establece que “al sur del punto final del límite (llamado punto F), la Zona Económica Exclusiva de Chile se prolongará hasta la distancia permitida por el derecho internacional.  El artículo es muy claro y menciona lo que sucede al sur del punto F, y no se detiene allí, sino que le dice a Chile que puede tener una zona económica exclusiva al oeste, no al este”.

***

Reacción repentina

Mientras en Chile aseguran que el tema se habló ya con el mandatario argentino, y que abonan la resolución “en forma pacífica”. Según Piñera: “Lo que esperamos es estar abiertos al diálogo para llegar a una solución ante esta sobreposición”. Sobre cómo se resolvería el conflicto, el Canciller argentino confirmó la voluntad de “negociar y recurrir a un tribunal”.

En términos generales, para Solá la conducta de Chile desde 1984 hasta mayo de 2020, es decir durante 36 años, “resulta plenamente concordante con la interpretación que la Argentina ha formulado del Tratado de Paz y Amistad de aquel año 84. Ese país dispuso de numerosas oportunidades tanto a nivel bilateral como multilateral para expresar su desacuerdo en forma específica y, contando con toda la información para ello, optó por no hacerlo, con los efectos que eso conlleva. En ningún momento desde la celebración del referido Tratado hasta mayo de 2020, Chile hizo planteo alguno que siquiera se parezca al actual”.

La decisión unánime de la Comisión fue elaborar una posición del conjunto de las fuerzas políticas de la Argentina, haciendo foco en que este no es un conflicto sobre el patrimonio de un gobierno “sino es patrimonio de una política de Estado”.

Consultado por este portal, Rodríguez Saá confirmó que “el pleno de las fuerzas políticas argentinas está de acuerdo con dar una respuesta contundente a la pretensión chilena, que es extemporánea y llega como una jugada más de política interna de Piñera, que de respeto a los acuerdos existentes en la política de las naciones”.

Por su parte, Cobos señaló el cambio de posición del país vecino, como repentino. Además, el senador recordó que este documento se sumaría al de la labor de la Comisión Nacional del Límite Exterior de la Plataforma Continental (COPLA), dependiente de la Cancillería argentina, por el “gran trabajo realizado durante tantos años” para la presentación en la ONU, que permitió finalmente la fijación del límite exterior de la plataforma continental reflejada luego en la Ley Nacional 27.557, “que se aprobó en 2020 por unanimidad en ambas Cámaras del Congreso”.

Al cierre de la reunión, la pregunta general entre los legisladores giraba en torno de ¿por qué ahora patear el tablero con Argentina? Como respuesta tal vez sirva entender que el chileno inició este mes con una aprobación del 16% de la población y una desaprobación del 73%, algo que empezó una caída libre desde 2019, con una crisis social que llenó las calles del país con violencia y represión, algo que solo se disipó en el contexto del encierro por la pandemia.

Ahora la amenaza es clara y llega con la promesa de romper los esquemas a un gobierno argentino que necesita mostrar unidad y capacidad de resolución de conflictos. El problema menos esperado, en un mal momento.

♣♣♣

#PA.

4 de septiembre de 2021.

Notas Relacionadas

“Habrá un antes y un después” de la movilización en Uruguay

Con la emoción contenida bajo un cielo de un solo color, una multitud de uruguayas y uruguayos de distintos ámbitos y procedencias, de los más diversos colores y sectores del sector productivo, social y económico del país, este miércoles 15 se celebró una jornada de lucha y reflexión, de propuestas y señales, de esperanza y futuro.