Pichetto, la soledad del poder

Pichetto, la soledad del poder

Por Florencia Guerrero


De gira por el país, el virtual vice de Mauricio Macri espera al 27 de octubre con pocas esperanzas y cada vez más solo. El discurso que bordea la xenofobia y la expulsión partidaria en debate.

“Si corregimos hay posibilidad”, le dijo a la prensa unos días después de integrarse al equipo como virtual vice en campaña. Ahora Miguel Ángel Pichetto no parece tan seguro, tampoco se lo ve dispuesto a la arenga fácil. Esta semana se sinceró con un viejo conocido suyo, el exembajador Luis Juez, que lo acompañó por una breve gira cordobesa: allí entre café y café el senador confirmó su cansancio. Por eso aceptó la estrategia de hacer campaña sin el presidente.

Al temporal electoral que intenta campear estoico, aunque su genio le juegue alguna mala pasada, el rionegrino enfrenta en estos días la posibilidad de ser desterrado del partido que lo vio crecer en influencias e imagen. Luego de anunciar su participación en la dupla presidencial, sus pares de bloque comenzaron la cruzada para expulsarlo. Quieren que su salida de la estructura orgánica se concrete, no sin el escarnio público propio de una buena campaña mediática, por eso en estos días varios referentes provinciales desempolvaron sus agendas y comenzaron a agitar el fantasma de un congreso extraordinario que podría realizarse la semana próxima. Como antesala, la junta disciplinaria del partido elaboró un documento que decretaría una limpieza más general. Cuando Pichetto lo supo, explotó y comenzó a trabajar en la facción que lo seguirá hasta el fin, para acrecentar la grieta interna.

Escorpiano de ley, el senador detesta las traiciones de las que él mismo es capaz. Por eso esta semana llamó a un viejo conocido suyo, el intendente de General Roca, Martín Soria para mostrar su disgusto: “Esto no se lo hicieron a nadie, no se hace”. Del otro lado de la línea solo recibió evasivas, pero los preparativos para el evento donde se debatirá su expulsión no deja de avanzar. Hace cuatro años, fue el propio Soria quién le asestó un duro golpe, sacándole la representación partidaria. Borrarlo de la nómina sería mortal para el orgullo del candidato.

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¡Es que no me tienen paciencia!

“En Argentina los ciclos políticos no duran más de diez años”, explica el candidato a vice de Macri. Las izquierdas en Latinoamérica pierden fuerza, según él y eso debería haberle devuelto al presidente la posibilidad de crecimiento. A la luz de los resultados de las PASO, tuvo que moderar el tono exitista y naturalmente se fue volviendo intemperante.

Estuvo muchos años distante de las bases, el Congreso le dio la opción, pero en este último tramo de campaña, el candidato se arremangó la camisa y salió por los barrios, regalando selfies y sonrisas fingidas a quién quiera recibirlas. También hizo suyo un discurso border que parece heredado del realismo mágico de Elisa Carrió. Entre sus preferencias, Pichetto dedica tiempo culpando al progresismo legal de los males de “la patria”, como le gusta llamarla. Un razonamiento que radica en la idea del extranjero como ocupa.

Así se muestra por estos días Pichetto, que ya tiene historial de pocas pulgas. Cuando los argumentos que tiene a mano para explicar un “triunfo” de Juntos por el Cambio, no alcanzan, sube la apuesta con exabruptos: “Hoy la demanda de empleo es incontenible –dijo Pichetto, a principios de octubre–, por ejemplo ¿cómo puede ser que 400.000 venezolanos estén todos trabajando? Si cuando llegaron no conocían las calles de Buenos Aires”.

El jueves, fue más lejos y profundizó el terrorismo discursivo y anticipó: “Yo no descartaría, no tengo elementos concretos porque esto sería una tarea para inteligencia, pero no descartaría que haya operadores cubanos en la Argentina, dentro de la estructura del kirchnerismo más duro”, una frase que lo puso en el foco de burlas en las redes. Para la semana próxima, en su recorrida por Catamarca el plan es profundizar las diatribas, será en el gran acto que lo espera en el Club Defensores de Esquiu donde volverá a lanzarse como opción del peronismo de derecha.

Mientras, entre viaje y viaje, Pichetto experimenta la sensación del que sabe que después del 27 de octubre, luego de unos meses de campaña exprés y exposición junto al partido de gobierno, le espera el ostracismo político. Por eso la incógnita está en qué hará desde el 10 de diciembre, aunque en su entorno afirman que no mantendrá un cargo político, pero tampoco confirman que esté pensando en volver al ámbito privado. “Tomará un año sabático, no más que eso”, confirma un asesor que insiste en el cansancio del candidato que está poniendo toda la carne en un asador cuya comida, ya sabe, no será para él.   ♣♣♣