Para La Corte, el cartero siempre llama dos veces

 -  -  1

Por Florencia Guerrero


Crecen los femicidios, pero ni así la Corte Suprema de Justicia acepta ponerse en regla con la Ley Micaela. Orgullo, prejuicio y la única integrante mujer dispuesta a “romper el mandato”, mientras los hombres hacen “silencio de radio”.

El culebrón menos necesario estalló durante la pandemia. Los números exponen la situación de desamparo en la que miles de mujeres viven desde que comenzó el año- hubo un total de 232 femicidios en nueve meses-, y principalmente desde la aparición del aislamiento social, preventivo y obligatorio (ASPO) porque desde marzo los crímenes por razones de género ascendieron a 152. Pero ni la alarma que despierta en la sociedad la oleada asesina, ni el imperativo de la Ley parece importar a uno de los tres poderes del Estado, representado por los cinco jueces de la Corte que unilateralmente deciden no cumplirla.

“En realidad, lo único que quise en este mundo fue a ella, eso es bastante. No creo que muchas consigan ni siquiera eso“.

James M. Cain, libro El cartero siempre llama dos veces

“La capacitación de las máximas autoridades del Poder Ejecutivo, Legislativo y Judicial estará a cargo del Consejo Nacional de las Mujeres”, expresa el articulo 6 de la Ley 27.499, sancionada en 2018, en la que queda claro que este paso es primordial. A partir de la creación del Ministerio de Mujeres, Géneros y Diversidad (MMGyD), es éste el que debe dictar ese curso que ya han tomado los funcionarios de los otros dos poderes, sin problemas.

Que sí, que no, desde el máximo tribunal de la Nación, insisten en diferentes tonos en negarse, y por sus “formas” niegan la autoridad a la cartera que conduce Elizabeth Gómez Alcorta.

***

Crónica de un desaire

El 23 de junio Argentina estaba en plena implementación de la cuarentena, que comenzaba a parecer extra lage, mientras los medios de comunicación prometían una cresta de la ola en los casos que, finalmente, parece que estamos enfrentando ahora en pleno octubre. Aquella tarde, luego de algunas dilaciones, desde el despacho de Gómez Alcorta – en plena invención de un ministerio que nunca existió, que le demanda al cien por cien de tiempo-, salió una carta hacia Talcahuano 550. Hasta que llegó al cuarto pido, donde el Presidente de la Corte Suprema de Justicia de la Nación (CSJN), Carlos Rosenkrantz, tiene su despacho, hubo cierta demora: Primero estuvo en mesa de entrada que ya no es tal, porque solo hay una guardia de emergencia que debió comunicar al funcionario sobre su existencia. Eso pasó, aunque nunca hubo respuesta.

En la misiva, que no se conoció públicamente, la ex abogada de Milagro Sala escribió con la mayor gentileza: “Me pongo en contacto a fin de coordinar con Ud. o con quien me indique, la capacitación para los/las integrantes del órgano que preside, pudiendo, incluso, realizarse de modo virtual durante el aislamiento social, preventivo y obligatorio, en caso de considerarlo pertinente. Asimismo, mi asesora legal, Paula Scianca Luxen, se encuentra a disposición para resolver cualquier inquietud”. La nota llegó a destino, pero no recibió respuesta.

Cri cri… pasaron meses, hubo llamados informales desde el ministerio, para consultar sobre el avance del tema, pero nada. Como si nadie hubiera mandado nada. “Nadie”, ¿piensa el presidente de la Corte?

Extrañamente, desde la Justicia solo hubo respuesta aquel 25 de septiembre -tres meses después-, cuando el presidente de la Nación los cuestionó en público, en medio de la presentación del Programa Acompañar. “Si no quieren asumir la necesidad de deconstruirse, estamos en un problema”, los expuso el mandatario al contar que solo faltaban ellos cinco: Ricardo Lorenzetti, Elena Highton de Nolasco, Carlos Rosenkrantz, Juan Carlos Maqueda y Horacio Rosatti.

¿Machita? ¿omnipotente? En una actitud que todavía no encuentra categoría para esta periodista, recién ante la arenga presidencial, la Corte recogió el guante y, ahora sí la burocracia quedó de lado, respondieron: ““Se advierte la conveniencia de emplear las estructuras e instrumentos existentes, diseñados específicamente para el Poder Judicial, para desarrollar las actividades de capacitación previstas por la ley 27.499; de manera de propender a la mayor eficacia de los objetivos propuestos a la par del mejor aprovechamiento y racionalización de los recursos con los que cuenta el Tribunal”. Que es más o menos como decir: “No nos importa el Ministerio y tampoco lo que dice una Ley Nacional”, porque la República para algunes es como una sumatoria de lo que quieren hacer, y no de lo que deben.

Después de esa respuesta, volvieron los grillos. Los cinco jueces siguieron como si nada pasara en la suya, hasta este miércoles en el que recibieron la segunda carta desde el Ministerio de Mujeres, Géneros y Diversidad, otra vez dirigida a Rosenkrantz. Allí, con otro tono, se les reitera “la necesidad de coordinar una fecha” para se pongan en regla. 

Esta vez, el documento aclara que es “en respuesta a la Resolución N° 2143/2020 enviada a la ministra a través de la cual los jueces Carlos Rosenkrantz, Horacio Rosatti, Juan Carlos Maqueda, Ricardo Lorenzetti y la jueza María Elena Highton de Nolasco declinaron la invitación realizada por el MMGyD a fin de dar cumplimiento con lo que establece la Ley Micaela”.

“Le hago saber que la capacitación pendiente de realizar por las máximas autoridades del Poder Judicial de la Nación se encuentra estipulada por el artículo 6 de la mencionada Ley, tal y como había sido indicado en la nota del 23 de junio de este año”, sostuvo Gómez Alcorta.

Además, en relación con las capacitaciones que imparte la Oficina de la Mujer de la Corte Suprema, la ministra le recordó al titular del máximo órgano del Poder Judicial que el convenio firmado entre la Corte Suprema y el ex Instituto Nacional de las Mujeres, al que hace referencia en la Resolución N° 2143/2020, se enmarca los artículos 4 y 5 de la “Ley Micaela” que se vinculan con las capacitaciones dirigidas a todo el resto del personal del Poder Judicial, no a los cinco vagonetas que en algún momento deberán sentarse frente a sus computadoras hogareñas para escuchar a la Ministra.

“Resulta evidente que las cláusulas de un Convenio acordado entre las partes no pueden nunca modificar la obligación que se deriva del artículo de la Ley al que cual se hizo mención”, señaló Gómez Alcorta en su escrito. Y reiteró: “Me dirijo a Ud. en los mismos términos expresados en la nota del 23 de junio del corriente, a la espera de poder coordinar una fecha para la capacitación estipulada por la Ley”. En este punto, hasta el cierre de esta nota, nadie desde Talcahuano había respondido.

***

¿Qué les pasa?

Consultados por #PuenteAereo sobre las razones de la impensada pelea de los cinco Gladiadores del Poder Judicial y el novedoso Ministerio, las partes dieron sus explicaciones. 

“No es el momento, ni es el año para pedir que los Jueces cumplan con una normativa en la que podrán dar cumplimiento más adelante. Para los jueces la exposición a la que los sometió el Presidente fue innecesaria y no responde a cuestiones vinculadas a su desempeño en cuestiones de género en lo cual La Corte trabaja desde hace años”, aseguró una fuente cercana a Highton de Nolasco, y dijo que en el caso de que sus compañeros aceptaran, ella “está completamente dispuesta a realizar esta capacitación, que es casi un trámite porque Helena trabaja con la temática dentro de la Corte”. Sus cuatro compañeros prefirieron no dar explicaciones a este portal.

Del otro lado del ring, también en el circulo de Gómez Alcorta, tejen hipótesis sobre porqué los jueces del Máximo Tribunal se hacen los distraídos: “Creen que son superlativos, que son una elite que no debe ajustarse a la Ley. Es un poco insólito porque agradecieron a Elizabeth la invitación, como si fuera que los invita a una fiesta. Desde el ministerio vemos como muy positivo el trabajo que hace La Corte, pero esta capacitación es obligatoria y el Congreso y el Poder Ejecutivo cumplieron sin problemas”.

Según explicó esta misma fuente, la sensación que queda es que “hay algo de prejuicio, creen que pueden accionar más allá de lo que ordene una normativa y les molestaría que una abogada que hizo su carrera defendiendo Derechos Humanos los forme”.

***

En 1934, Cain publica “El cartero siempre llama dos veces”, una novela negra corta, de acciones rápidas, en la que mezcla de elementos de sexualidad y de violencia que sacudieron a la pacata ciudadanía estadounidense, al punto que las autoridades de Boston llegaron a prohibir su venta. A “la Ley” le molestaba esa mezcla de amor prohibido entre dos perdedores que, finalmente pierden, porque para eso nacieron.

¿Qué es lo que le molesta ahora a “la Ley” Argenta? ellos sabrán, lo que queda claro es que en la vereda de enfrente no tienen una rival fácil de desanimar y que, probablemente, en este caso la tercera no sea la vencida. ♣♣♣

#PA.

Sábado 17 de octubre de 2020.
comments icon 0 comments

Write a comment...

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *