Objetivo Evo Morales

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Por Florencia Guerrero


Desde que llegó a Buenos Aires, el presidente boliviano parece un rockstar. Un pedido de detención internacional que prendió el alerta sobre su seguridad, el picadito con Lammens y su certeza: “Soy presidente”.

No está tranquilo. Quien conoce a Evo Morales, sabe que el presidente constitucionalmente elegido en Bolivia ha ido desmejorando su aspecto y actitud. Cuando habla, sostiene la mirada de pestañas frondosas y oscuras, afirma que está bien. Después, a los minutos de charlar reconoce haber bajado de peso en estos más de 30 días en los que ha girado por Latinoamérica, hasta llegar a Argentina.

“Estoy destrozado, pero confío en que el MAS va a ganar el año próximo, las encuestas que circulan son de la derecha y aun así estamos primeros”, dice mientras encuentra para explicar porque ha decidido no ser candidato en 2020. También dice que los presidentes de México, Argentina, Paraguay y Venezuela le salvaron la vida. “Después del golpe viví horas muy críticas, no tomábamos dimensión de lo que pasaba, me llegaban reportes, pregunté siempre y agradezco a mis compatriotas que salieran a defender la democracia que ha sido rota en estas semanas”, dice Morales a #PuenteAéreo de manera exclusiva en un rato libre antes de seguir con las notas televisivas: la estrategia de su círculo es clara, comunicar en todo espacio disponible.

-¿Usted va a ser candidato en las elecciones?

-No creo que sea oportuno. No seré candidato para evitar más muertos, ya renuncié a eso.

Dice que en Bolivia le dicen “presi”, y que él sigue siendo presidente del país vecino. “(Donald) Trump ha dado la orden para que no entre en mi país, si me acerco a la frontera corro peligro, por eso yo no les temo, ellos me tienen miedo a mí. Piden elecciones libres pero me persiguen a mí y persiguen a los dirigentes del MAS. No quieren democracia”. 

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Vivir en peligro

Desde que llegó a Buenos Aires, luego de que el presidente Alberto Fernández confirmara la receptividad y protección, Evo vive en Colegiales, rodeado por su círculo próximo, y un sistema de seguridad digno de Hollywood. Es que esta semana Jeanine Añez liberó una orden de aprehensión en su contra, amenazando incluso con romper vínculos políticos y comerciales con Argentina. La Cancillería boliviana analiza presentar una queja formal, aunque ha decidido hacer antes consultas a la ACNUR y al Alto Comisionado de las Naciones Unidas. “No hay razón alguna para justificar el pedido detención, lo que quieren evitar es que siga haciendo pública la persecución de la que son víctimas mis compatriotas. Hace semanas que en Bolivia se liberó a los militares que avanzan sobre mi gente”, insiste y agrega: “Tengo deseos de volver a Bolivia, pero hay tanto miedo del gobierno de Estados Unidos, que creo que debo esperar”.

Cuando se lo consulta sobre los cambios que vivió la región, de aquel Tren del Alba, que protagonizó en 2005 junto a Néstor Kirchner y Hugo Chávez, en pleno reverdecer del sueño Bolivariano, Morales no oculta la cara de añoranza: “Esa fuerza sigue intacta, aunque ellos no estén, ese sueño sigue vivo en mi corazón y en el de miles de mis compatriotas. Para ser claros, hasta ahora el congreso no trató mi renuncia, yo sigo siendo presidente. Esta señora se autonombró, ¡lo que pasó fue un golpe! No respetan las normas bolivianas y me quieren hacer un juicio ordinario, cuando no corresponde tal cosa”.

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Un picadito con amigos

El domingo, cuando se difundieron las imágenes en las que se lo veía jugando el futbol con Matías Lammens, Evo Morales arrancó el día con el periodista Martín Sivak que pasó a buscarlo en su auto. Sivak había sido también el que lo acompañó en su arribo a Ezeiza, aquel 12 de diciembre, lo ayudó con los papeles y es quien más presente estuvo estos días.

Cuando llegaron a la sede del Centro Montañés, de Colegiales, el dirigente tuvo que frenar varias veces para firmar autógrafos y sacarse selfies. “No pensamos en que fuera inseguro, aunque ahora que muchos periodistas me preguntan, estoy dudando”, sintetiza el boliviano que no suele moverse sin el equipo de seguridad provisto por su calidad de refugiado y que por estos días concentra la atención internacional.

-¿Qué cosas extraña desde el exilio?

-La vida en mi país, toda. Mi familia y hacer política. Por muchos años me sacrifiqué por los más humildes. Mi vida estuvo puesta a disposición de mi pueblo. Antes no había campos deportivos en Bolivia, por eso me duele y emociona tanto que no me dejen volver.

– ¿Le duele que bajaran su nombre de las obras que inauguró?

– No me duele, me quieren criminalizar pero los criminales son ellos. Desde mi país me piden que inaugure las obras por teléfono, la gente sabe quién trabajó para que tengan bienestar. ¿Piensan que van a poder borrar al Evo? Eso es imposible porque lo que hicimos está grabado en mi gente.

“Luis Almagro se equivocó e hizo mucho daño” explicó sobre el accionar de la OEA, y confirma: “El racismo volvió y humilló a mucha gente, la wiphala la veo colgada en tu país y en el mío la quieren destruir, ¿cuánta gente más tiene que llorar? Pero todo eso que hacen, nos da más fuerza”.

Mientras transcurren sus días en la Reina del Plata, Evo sueña con volver pronto a su patria. “Estamos organizando”, dice y confirma que oficiará como jefe de campaña: “Otra Bolivia es posible, sin las políticas del FMI”, confirma antes de tener que irse porque lo espera un cronista de Tele Sur para una nota en la que volverá a insistir en la urgencia de reinstaurar la democracia en el país vecino. Algo que él, como miles esperan que suceda pronto. ♣♣♣

#PA.

SABADO 21 DE DICIEMBRE DE 2019.
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