No hubo festival, pero sí orgullo

 -  -  4

Por Florencia Guerrero


En Argentina hubo 69 delitos por odio en los primeros seis meses del año, mientras el Congreso demora una ley de tratamiento integral Trans. A pesar de todo, desde la virtualidad, la populosa marcha del Orgullo Gay se hizo oír. El recuerdo de los caídos y un fallo que podría ser emblemático.

Pablo y Joaco viven en Palermo, son novios hace tiempo y esta semana llegaron a las casas de todo el país, por un incidente homofóbico que les tocó protagonizar cuando salían de su casa y luego de darse un beso en la vía publica recibieron la agresión de al menos tres personas: “Putos de mierda, váyanse del barrio”, les gritaron mientras los golpeaban en el piso.

“Además de que me noquearon, lo que más me dolió fue que no fuera por robo, sino por mi condición sexual, por suerte los vecinos nos ayudaron”, contó Pablo a #PuenteAereo, el joven todavía se recupera de las lesiones que sufrió. “Esto se caratuló como lesiones leves, pero en verdad fue un delito por odio, la policía no está capacitada en la legislación o es connivente con estas ideas que atrasan siglos”, dijo la victima que al recordar el momento de hacer la denuncia cuenta que sintió que era él el que estaba en la posición estigmatizante.

En este sentido, Joaco también explicó: “Este no fue un golpe, sino un mensaje. No tenemos por qué cuidarnos de estar en la calle, y la policía debería estar capacitada en la legislación, hace años ser gay era una contravención, eso ya fue por favor que alguien los instruya”.

Cada mes, estas historias como estas inundan de palabras las noticias. Crímenes de odio, lesiones por las mismas circunstancias. La violencia contra el colectivo LGTBIQ+ no para y genera alarma.

También este mes el Observatorio Nacional de Crímenes de Odio LGBT+ presentó un impactante informe sobre el primer semestre del año, en el que describió un panorama borrascoso: En Argentina hubo 69 delitos en donde la orientación sexual, la identidad y la expresión de género de las víctimas fueron utilizadas como pretexto discriminatorio para la vulneración de sus derechos y la violencia.

Pero la estadística es mucha, y los detalles sirven para entender que estamos parados en una maraña cultural en el que quienes nos rodean cada vez valen menos: El 78 por ciento de las víctimas, según el relevamiento, son mujeres trans (travestis, transexuales y transgéneros), el 16 por ciento varones gays, el 4 lesbianas y el 2 varones trans.

La violencia no fue solo física, también económica. El colectivo atravesó el aislamiento como pudo, con muchxs de sus integrantes desempleados o precarizados. “En el contexto de crisis económica y sanitaria que vivió el país, gran parte de la población sintió sus ingresos sensiblemente reducidos a niveles preocupantes”, describió a #PuenetAereo Valeria Paván, nueva titular de la Comunidad Homosexual Argentina (CHA), que asumió a su cargo la semana pasada, tras la renuncia de Pedro Paradiso Sottile. Para la activista, la situación “requiere respuestas urgentes porque la población trans vio crecer exponencialmente sus carencias”, porque la mayoría ejerce el trabajo sexual como única forma de subsistencia, junto con otras prácticas vinculadas a la economía informal. “Es una cadena muy dolorosa, porque sin plata, falta el alimento y tampoco se puede pagar el alquiler. Quedan desprotegidas, y con el peligro de ser desalojadas”.

Casi invisible para la política y la sociedad, a comunidad trans -que cuenta desde 2012 con la ley 26.743 de Identidad de Género-, mantiene una esperanza de vida baja, que en promedio que está entre los 35 y 40 años. Menos de la mitad de cualquier heterosexual. Así de virulenta es la condena a la desigualdad.

Entre las cuentas pendientes del Congreso- siempre tiene cuentas pendientes-, está el tratamiento de la ley Integral Trans, que existe en otros países, en la región fue aprobó en Uruguay.

***

El Orgullo no se negocia

En este contexto hostil, en el que tanto las instituciones como los “ciudadanos de a pie”, vulneran sus derechos, este año encima, la Marcha del Orgullo Gay que se realiza cada primer sábado de noviembre, no pudo ser más que virtual. Es que la reinvención a la que ha obligado el 2020, será – además de social y económica-, política. O no será.

Así, ayer las organizaciones LGTBIQ+ de todo el país celebraron su “movilización virtual” con epicentro en la Plaza de Mayo en la que se reclamó por la ley de cupo e inclusión laboral travesti y por el aborto legal, seguro y gratuito.

Esta vez no hubo mascaritas, ni caras pintadas con colores fuertes. Al menos no de cara al sol. Tampoco este año estuvo fallecido activista César Cigliutti, miembro fundador y expresidente de la CHA, al que se homenajeó.

Unas diez mil personas se conectaron para seguir el clásico desfile de las tradicionales carrozas que circularon por el escenario de Plaza de Mayo, con la distancia social requerida, claro.

Por un país sin violencia institucional ni religiosa. Basta de crímenes de odio”, fue la consigna de este año, que obligó a muchos de los participantes a recordar a otras de las grandes activistas, Diana Sacayán.

Asesinada el 10 de octubre de 2015, el juicio por su crimen podría poner en su lugar a la justicia, porque si bien la Sala I de Casación condenó a Gabriel Marino a prisión perpetua como autor material, no lo hizo bajo el cargo de “homicidio agravado por odio a la identidad de género travesti de la víctima”, sino como “Femicidio”.

Por esa razón, la semana pasada el fiscal Ariel Yapur y la fiscal Mariela Labozzetta, titular de la UFEM, presentaron un informe instando a la Corte Suprema para que le refresque los conceptos a los magistrados de la Sala I.

“La falta de adopción de medidas especiales y adicionales dirigidas a develar el rol del prejuicio de género travesti en la situación de violencia ignora la naturaleza específica de actos que son considerados como particularmente destructivos de los derechos fundamentales, y como fenómenos que repercuten gravemente sobre el colectivo de las personas LGBTI”, señaló su informe el Ministerio Público Fiscal. Agotador e injusto tener que recordar a los jueces cuál es su deber frente a hechos como este.

Un fallo en este sentido podría servir para generar mayor visibilidad a nuestra problemática, que es cada vez más compleja”, se entusiasma la titular de la CHA, frente a un panorama que en general no parece muy promisorio.

Mientras, por las pantallas se ven algunas carrosas, hay gritos, pero no son muchos y rebotan en el interior de las casas. Allí está un colectivo que, frente a los golpes incesantes que sufre, pelea hace años por visibilizarse y hacer valer los derechos que ganó. Por eso, a pesar de todo, este año también hubo Orgullo. ♣♣♣

#PA.

Domingo 8 de noviembre de 2020.
4 recommended
comments icon 0 comments

Write a comment...

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *