Más perdido que Bolsonaro en la neblina

Más perdido que Bolsonaro en la neblina

Por Florencia Guerrero


Aislado, sin brújula y derrotado en las urnas, el presidente paulista intenta revertir una tendencia de caída de su imagen popular. Las causas judiciales, sus peleas más populares y la comunicación con Alberto Fernández que llegó un año después.

Parece un mal chiste, cuando el mundo se debate entre los planes de vacunación contra el coronavirus y las estrategias para evitar “segundas vueltas” del virus que en un año atropelló a todos los países, el Brasil de Jair Bolsonaro discute con Huawei por la implementación del 5G. Parece ridículo, sí, pero es bastante lógico, teniendo en cuenta el historial bélico que el gigante tecnológico chino tiene con Donald Trump, aliado del presidente brasilero, pero también el espectro que revela lo que podría pasarle por desoír la preocupación popular por los resultados de la pandemia en el que alguna vez fue el país más feliz de la región.

De mal en peor, el mandatario que zafó varias veces del impeachment, fue puesto a prueba en las urnas, hace apenas dos semanas, y mostró un avance de lo que le espera. Es que, en la segunda vuelta para la elección de alcaldes en 57 municipios de su país, los candidatos defendidos por el ultraderechista tuvieron un desempeño decepcionante y expusieron el engaño que intentó montar difundiendo encuestas en las que su imagen aparecía en alza.

En los hechos, en algunas de las capitales más importantes del país la tendencia a votarlo mostró exactamente lo opuesto, especialmente en las populosas San Pablo, Rio y Salvador de Bahía, que cuenta con una de las economías más pobres del país.

Pero no es todo, porque si de procesos electorales se trata, la victoria de Joe Biden en Estados Unidos no hizo más que hundir las esperanzas del mandatario paulista, cuya administración entrará en 2021 en la recta final, tras un gobierno turbulento, bélico y caótico. Algunos se aventuran desde ahora a asegurar que mientras Jair trabajó intensamente para hacer todo mal en un año crucial como el que está llegando a su fin, otros como Joao Doria, gobernador del estado de San Pablo, se frota las manos y alista sus cosas para enfrentar a Bolsonaro en las próximas elecciones. Doria tiene a su favor que goza de una imagen positiva en ascenso gracias a su gestión más organizada de la pandemia y al anuncio sobre éxito del inmunizante Coronavac, de origen chino que será producido en territorio paulista por el Instituto Butantan.

***

Dios no atiende en Bolsolandia

Pasaron ocho meses del desembarco del Covid-19 en la región, pero la imagen de Bolsonaro está fresca, enfrentando las posturas que llamaban a aislarse contra el virus, reclamando que todo el sistema productivo siguiera su marcha, como si nada. De hecho, unas semanas antes de ser derrotado en las urnas, el buen Jair había pronosticado “el finalcito” de la pandemia, algo que esta semana también le fue negado, porque una segunda ola de la pandemia alcanzó, nuevamente, niveles críticos y dejó a los hospitales de las siete capitales regionales -entre ellas Río de Janeiro, San Pablo y Porto Alegre-, al borde del colapso.

Tan fuerte fue el resultado de la crisis política que el paulista generó en su país, que ni el dios de los más pobres pudo salvarlo. En verdad a su candidato carioca, Marcelo Crivella, el obispo de la poderosa Iglesia Universal del Reino de Dios —que mueve una millonaria industria de la fe, enclavada sobre la miseria más extrema de Salvador de Bahía—, que perdió su intento de reelección.

Tampoco la fe parece poder salvar a su heredero, Flavio Bolsonaro, de un escandaloso proceso que podría desembocar en un juicio político que este viernes volvió a plantearse ante el Consejo de Ética del Senado de Brasil, donde los partidos del Trabajo (PT), Socialismo y Libertad (Psol) y Red de Sostenibilidad (Rede) insistieron en apuntar al senador quién contrataba con dinero de la Asamblea regional a funcionarios para su despacho, pero que en realidad no trabajaban y le entregaban sus salarios.

La última novedad en el escándalo que mancha al presidente y a su hijo, es que para cubrirse frente a las denuncias que comenzaron a aparecer sobre la posible malversación de dinero público, usaron a la Agencia de Inteligencia de ese país, para tapar la mugre.

***

Triste y solitario, ¿final?

Le puso el cuerpo y el alma a la victoria de Trump, y fue el mandatario que evitó felicitar a Biden, pero no es con el único que no se habla. Durante su gestión, Bolsonaro eligió pelearse con la Canciller alemana Angela Merkel (a quién la mandó a “reforestar Alemania”), algo similar pasó con su par francés Emmanuel Macron (que le deseó a los brasileños que “pronto tengan un presidente a la altura”), mientras que en la región la relación con Argentina nunca fue amigable, lo mismo le pasa con Bolivia, desde la elección de Luis Arce.

Hace pocos meses, abrazado por el candor de Washington, Jair no hubiera aceptado dialogar con su par argentino, y en los hechos esa charla no fue sino hasta el pasado 30 noviembre de noviembre, cuando ambos mandatarios se mostraron más civilizados que nunca. “Hay que dejar las diferencias de lado”, dijo el argentino, que un mes antes había sido cuestionado por su par, por impulsar la Ley de interrupción voluntaria del embarazo.

Más aislado que nunca, sin alianzas y siempre al borde del ridículo, Bolsonaro parece además abandonado por los sectores que se articularon para depositarlo en la presidencia: Los evangélicos, los acaudalados empresarios rurales y buena parte del Ejército y las policías ya no parecen suficientes para garantizarle la supervivencia ilimitada en el poder.

Entre todas las malas noticias, hay algo que por ahora ilusiona al mandatario en sus intenciones de perpetuarse, porque luego de acumular una caída del 5% en el PBI, la economía brasilera estaría dando muestras de revertir la recesión, con un alza en el último trimestre del año del 7,7%. Algo que, de este lado del continente, Alberto Fernández espera poder conseguir en 2021.

La pregunta de los analistas por estos días es si ese dato —para nada menor—, le será suficiente al presidente brasileño para reflotar todas acciones que terminaron por ponerlo en el ojo de la tormenta. Mientras los especialistas hacen números, Jair y su entorno esperan ese milagro que le permita seguir de algún modo con la inmunidad necesaria para no tener que enfrentar a la justicia, donde otra parte de su historia se amasa, y espera por él.     ♣♣♣

#PA.