Las aguas bajan turbias

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Por Florencia Guerrero

El Río de la Plata, el margen de una reina que lo maltrata. Siempre que uno hablaba con Clorindo Testa, el hacedor de grandes monumentos arquitectónicos gracias a los que ganó reconocido internacional, decía que Buenos Aires era la única ciudad que conocía, que le daba la espalda al río. Eso decepcionaba al arquitecto, aunque pensando en el estado en el que están sus caudalosas aguas, parezca bastante lógico.

Desde julio y hasta el inicio de esta semana, el submundo de las quejas de las redes sociales le ganó al blindaje mediático que hace años ostenta Aysa, y volvió a poner en cuestionamiento los altos índices de contaminación del agua que se potabiliza para uso hogareño. El fuerte olor a aceituna y un sabor acido se volvieron parte de la agenda, al punto que la empresa encargada de proveer los servicios de agua y cloacas a la Ciudad de Buenos Aires y 26 partidos del conurbano bonaerense, cambió varias veces el discurso.

Primero, a fines de julio, desde Agua y Saneamientos Argentinos afirmaron que esos llamativos aromas y sabor, no afectaban la potabilización y que el consumo era seguro. “Desde la Planta San Martín se detectaron variaciones en el Río de La Plata. Esto es lo que hace que se produzcan cambios en el olor y el sabor”, escribieron en un comunicado rubricado por la empresa estatal que dirige Malena Galmarini.

La funcionaria dio varias notas, en ese momento, repitiendo que todo era culpa de una sudestada. Con ese argumento aguantaron más de un mes, pero las quejas siguieron, la desconfianza de los usuarios empujó algunas notas periodísticas tímidas, preguntándose qué ocurría con el agua, una movida a prueba de trolls, cualquiera que viviera en AMBA podía certificar el hecho.

Por eso, ya sin sudestada a la vista, esta semana Galmarini cumplió con su amenaza y radicó una denuncia a la Fiscalía Federal de Ambiente para que se investigue si hay contaminación industrial. Insólitamente, en pleno 2020, se sigue desaguando en el Rio de la Plata. Aquello sería los que hace que cuando los porteños abran la canilla, piensen que sale agua de zanja.

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Alerta: Los números que no cierran

Bacterias como enterococos y escherichia coli se amontonan hace años en la ribera del Plata, pero a eso se le suman metales pesados como cromo y plomo —producto de los vertederos industriales—, kilos de basura acumulada que llega de los arroyos que descargan en la cuenca.

Un informe de 2019 firmado por el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación, daba cuenta de que en las cuatro campañas de medición que se realizaron en las costas Acasusso, en San Isidro, la costa de Berazategui y el Arroyo El Gato, en Ensenada, se registraron los peores parámetros que indicaban que el oxígeno disuelto en agua no supera los 2 mg/l.

Menos público de lo que debería, otro reporte del Servicio de Hidrografía Naval, que hace relevamientos en esas aguas desde 1994, indica además que hay presencia de diversidad de metales y compuestos orgánicos persistentes que se acumulan en el tejido de los peces. “Un trabajo reciente determinó la probabilidad de ingreso del mercurio a la red trófica mediante la evaluación de los factores que influencian la presencia de metilmercurio en agua de la cuenca baja del Río de la Plata”, indica el paper al que tuvo acceso #PuenteAereo en el que además la autoridad naval asegura que “una vez evidenciado el riesgo, se comenzaron a evaluar los niveles de mercurio tanto en sedimentos como en peces, entre estos sábalos, carpas, bogas, bagres, dorados y surubís. El uso para la protección de la vida acuática se muestra deteriorado a lo largo de toda la costa teniendo interrupciones temporales en los 3.000 metros de la costa, mientras que en las líneas de 500 y 1.500 metros en algunos puntos las interrupciones son prácticamente permanentes”.

Pero los peces no son los únicos en problemas, de hecho, los municipios de San Fernando y Ensenada, han pedido a los vecinos no bañarse en el agua. El peligro es mortal. Según Leda Gianuzi, profesora titular Toxicología, UNLP e Investigadora Principal CONICET, otro gran problema que se vive en las aguas de algunas zonas del AMBA es la presencia de arsénico, clasificado por la International Agency for Research on Cancer (IARC), como un agente carcinogénico para humanos, vinculado con cánceres de piel y de pulmón.

“Al menos 4 millones de personas viven en zonas con alto contenido de arsénico en las aguas. En Pipinas y Verónica —Municipio de Punta Indio—, los vecinos consumen agua con arsénico en niveles que cuadriplican los máximos admitidos y un porcentaje de la población presentan problemas derivados de esto”, aseguró la especialista, que además integra el Foro Regional de defensa del Rio de la Plata.

Igual que en Punta Indio, la Asamblea por el Agua vecinos auto convocados de Chivilcoy también ha realizado presentaciones ante el Ministerio de Salud Bonaerense, por presencia de arsénico y nitratos en el agua de uso hogareño y llegó hasta la justicia.

“El deterioro ambiental tienen origen principalmente en los efluentes urbanos e industriales que no reciben un tratamiento adecuado, con alteraciones al ambiente natural producto de la urbanización y de las actividades agrícolas, ganaderas e industriales, incluyendo algunos sectores de servicios. Esas son las raíces de la falta de calidad del agua, la alteración de hábitats y la disminución de la biodiversidad, tanto a nivel de la cuenca como de la franja costera”, reconocía en su informe del año pasado el ministerio de Medioambiente de la Nación, una cartera que más allá de “informar” no hizo nada para revertir esta situación.

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Denuncia oficial

“Olor y sabor particular, identificado con un descriptor tipo aceituna o aceite de oliva”, describió en su comunicado Aysa en un parte que no hizo más que avivar el fuego, porque más allá de la garantía oficial de que el líquido vital “era apto para consumo”, no había que ser muy impresionable para evitarlo.

Por eso, en la denuncia elevada esta semana, por la compañía ante la Unidad Fiscal de Medio Ambiente, se pide que la Justicia investigue una presunta contaminación del caudal.

El texto al que accedió este portal, enfatizó que “el agua de consumo no presenta toxicidad alguna, pero tiene un olor y sabor particular“. MacGyver tomaba su orina para sobrevivir en el desierto, ¿Cuántos ciudadanos estarían dispuestos?

Siguiendo con la denuncia, la empresa del Estado aseguró: “El cambio comenzó a detectarse a partir del 21 de agosto y se fue repitiendo de manera intermitente con un nulo o bajo impacto en el olor del agua, hasta que el evento ocurrido el viernes 4 de setiembre resultó de mayor magnitud, algo que ya había ocurrido con otro evento similar el 1 de julio del corriente año”.

“Desde las primeras horas del día viernes 4 se setiembre de 2020, se detectó un evento de fuerte olor en el agua cruda de ingreso a Planta San Martín, que si bien resulta apta el consumo humano, puede presentar un olor y sabor particular identificado con un descriptor tipo ‘aceituna o aceite de oliva'”, añadió la estatal.

De esta manera, Aysa se presentó como damnificada. “Teniendo en cuenta los muestreos realizados por Barco Laboratorio y por tierra en los distintos arroyos, podría inferirse que vendría del Río Reconquista, a través luego del Luján y su llegada a planta en el Río de la Plata“, describió en la denuncia.

Pero al avanzar en el texto, la hipótesis de contaminación se vuelve más temeraria, porque llega a insinuar que el cambio en las características del agua podría responder a vuelcos no permitidos en cuerpos de agua superficial. Algo que los activistas vienen denunciando hace décadas, pero que en nombre del “progreso” todos los gobiernos han permitido.

Para los especialistas, con lo ocurrido se cruzó el límite, y amenazan con demandas multitudinarias, es que más allá de lo comunicado por Aysa, el código Alimentario Argentino establece: “Con las denominaciones de Agua potable de suministro público y Agua potable de uso domiciliario, se entiende la que es apta para la alimentación y uso doméstico: no deberá contener substancias o cuerpos extraños de origen biológico, orgánico, inorgánico o radiactivo en tenores tales que la hagan peligrosa para la salud. Deberá presentar sabor agradable y ser prácticamente incolora, inodora, límpida y transparente”.

Cosa´e mandinga, 24 horas después de presentada la dilatada denuncia judicial, el sabor y color del agua comenzaron a normalizarse. Queda en manos de la justicia ahora, confirmar, si además de “tomable”, el agua es potable.        ♣♣♣

#PA.

Sábado 19 de septiembre de 2020.
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