Larreta: Volver a clase, de la puesta en escena a otra victoria

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Por Florencia Guerrero


Con más promoción que claridad, este martes 13 6500 alumnos porteños podrían retornar a la escuela, en medio del pico de contagios. La posición adversa de los sindicatos, la confianza de Soledad Acuña y una encuesta sesgada que le da la razón. 

Cada vez más laxos, cada vez con más potestad para dejar hacer a los gobiernos locales, la pelea más fuerte que hay en la Ciudad de Buenos Aires ronda en la decisión del Ejecutivo por la vuelta a las aulas.

Mientras la ministra de porteña, Soledad Acuña, trabaja y pelea con el Gobierno nacional para la reapertura paulatina, varios gremios docentes de la ciudad insisten con la decisión de acompañar la decisión de las autoridades sanitarias y piden avanzar sólo si lo permite la situación epidemiológica producto de la pandemia, algo que no parece posible por ahora.

Mientras resiste, el ministro de Educación de la Nación, Nicolás Trotta, señaló que este martes se dará un primer paso: lo que representó dar el brazo a torcer y que estudiantes de 5° año, y de 6° año de las escuelas de gestión estatal retomen la escolaridad, como paso inicial que unos 6500 chicos -sumando además a los del último curso primario-, regresen bajo estricto protocolo, al dictado presencial. “El viernes se acordó avanzar con nuestro pedido y la idea es terminar el año con todos los chicos revinculados con los docentes”, aseguraron desde la cartera porteña, con tono de éxito. La pelea que dieron en las últimas semanas da fruto.

“Hay un rechazo masivo porque sabemos que lo que se plantea es la vuelta de los más vulnerables”, dijo a #PuenteAereo, Marisabel Grau del gremio docente Adeys. Según la representante de sindical, “el plan del gobierno porteño solo será posible si las clases las llevan adelante empleados del ministerio, como ocurrió la semana pasada en la prueba piloto que hicieron en una plaza, para la prensa”.

“Intentan establecer una falsa polémica- afirmó a este portal Sonia Alesso, de Cetera-, lo que ellos piden al gobierno es autorización para que algunos pocos chicos vayan a perder tiempo y exponerse a un espacio público, los y las docentes no vamos a hacer el juego para que tengan una foto publicitaria y mucho menos vamos a permitir que usen la escuela como una guardería”.

En general, los gremios consultados coincidieron en que la insistencia con el retorno a la escuela es una puesta en escena mediática, en un contexto donde las consultas al electorado mezclan el descontento y el alivio.

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Sí, se quiere

Un informe realizado por Unicef y Google -que el gobierno porteño potenció desde sus oficinas de prensa-, destacó que el 72% de los adolescentes del país quiere volver a clase, porque “extrañan el contacto con sus compañeros”.

La consulta se realizó a 850 estudiantes de entre 14 y 19 años. “Estos datos suman las voces de los estudiantes, sin desconocer que una gran proporción de chicos y chicas tienen dificultades para acceder a los recursos tecnológicos para llevar adelante procesos de aprendizajes mediados por tecnologías. Será clave avanzar en la agenda para cerrar las brechas de inequidad existentes en esta materia, y avanzar en las propuestas que desde la mirada de los jóvenes encuentran aceptación y relevancia al tiempo que acompañar y apoyar el trabajo de los y las docentes”, concluyó Cora Steinberg, Especialista en Educación de UNICEF. 

En el relevamiento, los encuestados destacaron que con la virtualidad los benefició con la flexibilidad en las horas de clase (35%), la utilización de plataformas educativas (19%) y los espacios de clases online (18%). Pero la consulta también indagó sobre cómo se adaptaron las y los estudiantes a esta nueva normalidad educativa: Un 27% de los jóvenes respondió que pudo incorporar la rutina de la educación a distancia “casi de inmediato”, un 29% lo pudo hacer, “pero le llevó tiempo”, otro 11% identificó que también lo logró pero que le demandó “mucho tiempo” y un 33% consideró que todavía no cree haberla incorporado.

Aunque, vale la aclaración, este relevamiento se ocupó justamente de los sectores que sí pudieron conectarse y mantener cierta “regularidad” en el dictado de las asignaturas virtuales, y el argumento del gobierno porteño radica en los otros, los que no tuvieron conectividad en estos últimos ochos meses.

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Ciudad empuja

Pero el “ejemplo” porteño quiere ser copiado por el resto de los 24 distritos, que en pleno pico de la pandemia -ayer hubo 12.440 casos confirmados- y a dos meses de terminar el ciclo lectivo, podrían suscribir al plan que Unicef elaboró junto al Gobierno Nacional, con un protocolo que permitiría la “reapertura segura” que contempla una vuelta escalonada con una modalidad mixta: encuentros presenciales con pequeños grupos rotativos de alumnos y el mantenimiento de las clases a distancia.

Lo que finalmente se aprobó el pasado en el Consejo Federal de Educación, fue una serie de indicadores que regirán para definir la vuelta a las clases presenciales y además se habilitó a cada provincia a definir la fecha en caso de cumplir con todos los requisitos. Hasta el viernes en el territorio nacional sólo había escuelas abiertas – con poca frecuencia-, en algunas comunidades rurales de las provincias de Formosa, San Luis y La Pampa en zonas que tienen nula o baja circulación del virus y a las que los niños no necesitan emplear el sistema de transporte público para llegar. En otras regiones del país como San Juan, Catamarca y Santiago del Estero, donde se intentó el retorno rápido al aula, se terminó dando  marcha atrás por la multiplicación de los brotes.

“Las únicas que deberían volver son las escuelas en las que hay bajo o nulo peligro de circulación del virus, eso es lo que se aconsejó y es lo que seguimos pidiendo. Uno entiende que a las autoridades les preocupe que los chicos regresen a clase, pero si lo que prima es el bienestar, seguro no hay nada mejor para los alumnos que la seguridad sanitaria”, dijo a este portal Gabriela Pirovano, infectóloga del hospital Muñíz que prestó acompañamiento técnico en los encuentros del Consejo liderados por Trotta. Para la especialista, “en la Ciudad de Buenos Aires, como en muchas otras, no están las condiciones dadas para brindar el acompañamiento pedagógico, eso se expuso, pero la nuestra es una mirada más”.

Mientras en otras regiones todavía hay ciertas dudas, en el ámbito porteño este martes 13 arranca otra de las apuestas del gobierno de Horacio Rodríguez Larreta, cada vez más cómodo en la posición de desmarcarse del Ejecutivo Nacional. Esta vez serán las escuelas -una de las patas chuecas de la gestión macrista con varios miles de vacantes en baja cada año-, las que le permitan acercarse a un electorado que necesita como agua, por sus planes de ocupar el sillón de Rivadavia, algo que lo tiene bastante ocupado en estos días. ♣♣♣

#PA.

Domingo 11 de octubre de 2020.
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