La rebelión de los esenciales neuquinos

La rebelión de los esenciales neuquinos

Por Florencia Guerrero


Comenzó al calor de una paritaria cerrada a la baja, por un gremio sin visión panorámica y el gobernador Omar Gutiérrez, y amenaza con extenderse a otras regiones. La unidad de los trabajadores, a pesar de los burócratas, de Jujuy, Rio Negro y la reacción Bonaerense.

Cruzada por fuego y piquetes, Neuquén lleva semanas con las bases gremiales en las calles y los gremios inactivos. Una docena de cortes en las principales rutas que bloquean la circulación en una de las provincias más ricas del país.

El gobernador Omar Gutiérrez, conocedor de los menesteres gremiales, nunca esperó encontrarse con el frente que parece difícil de frenar, porque a las manifestaciones que se desarrollan desde el sector de la Salud- en reclamo de mejores condiciones laborales y salariales-, también sumó el apoyo docente.

“Estamos unidos, Cipolletti, Cinco Saltos y Campo Grande también se nos unieron en las rutas”, explicó desde uno de los cortes Patricia Baeza, delegada sindical, que detalló la unidad con los rionegrinos para conseguir el objetivo: colmar las rutas provinciales para que el reclamo sea oído por todos. Piquetes de día y noche, en los que médicos y docentes se mezclan con empleados de Parque Nacional Lanín y con el resto de los lugareños, que acompañan y aportan alimentos y agua.

Como todos los días desde el inicio de la medida pasaron, sin avances, ayer la Asociación de Trabajadores de la Educación del Neuquén (ATEN) inició un paro total de actividades “solidario”, frente un incendio que empezó en marzo, cuando Gutiérrez y el titular provincial de ATE, Carlos Quintriqueo, firmaron un acuerdo paritario a la baja, del 15%, luego de un 2020 de pandemia y en el que la inflación superó el 40%.

Por eso ATE parece borrado del cuadro general, una circunstancia que se repite -con matices-, en otras provincias como la de Buenos Aires, donde Suteba decidió apretar, pero no ahorcar al gobernador Axel Kicillof. En tiempos violentos, la demanda se vuelve selectiva. Eso empujó a la rebelión de los guardapolvos neuquinos, primeros los profesionales de la salud, después los y las docentes, que en ambos casos fueron comprendidos como esenciales. Con esa bronca, y la de ver a su dirigencia entregarlos, avanzaron y ya no hubo manera de pararlos. 

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Alerta por efecto contagio

Preocupado por la reacción posible, ante la amenaza de levantamiento en los establecimientos bonaerenses, Axel Kicillof, alcanzó hace pocos días un acuerdo salarial con el personal de salud nucleado en la Asociación Sindical de Profesionales de la Salud (Cicop), que alcanzó un 34,4% en promedio. En un contexto de presión sanitaria por la segunda ola del Covid-19, no tuvo mucho margen de negociación.

“Que se reabra la mesa de negociación, no llegamos a fin de mes. Somos esenciales, no descartables”, sentenció en diálogo con este portal Baeza, que además confirmó la intención de la gobernación de descontar los días de protesta. “Empezamos a juntar plata para un fondo de huelga, porque de las calles no nos vamos hasta que Gutiérrez nos diga cómo vamos a arreglar este tema, estamos peleando por el abrigo de nuestros hijos”.

El frio es mucho, en las calles neuquinas, donde los cortes se iluminan durante todo el día con las ollas populares. Las venas de Latinoamérica en esa zona sur, están más vivas que nunca. No importó la propuesta de una “asignación COVID” de $30 mil, excepcionales, a pagarse en tres cuotas mensuales y en negro. El anunció primero fue un rumor y pronto se concretó como una decisión unilateral. Hasta aquí las partes no se han enfrentado en diálogo, porque convenientemente, desde la gobernación no ven a los autoconvocados como “interlocutores válidos”. Fue más cómodo negociar con Quintriqueo, que esta semana sugirió “hay que esperar que se calmen los ánimos”.

Mientras, el resto de las provincias observan con atención la protesta y esta semana desde Jujuy desde el sector de enfermería estatal amenazaron con replicarla, si Gerardo Morales no empieza a cumplir el régimen de vacunación que las tenga en cuenta. Pero no solo eso, porque la Asociación de Profesionales Universitarios de la Administración Pública de Jujuy (Apuap), que nuclea a todos los trabajadores de la Salud de esa provincia, realizará un paro de actividades los próximos jueves y viernes, con movilización para reclamar el incumplimiento de mejoras laborales.

Todo se cocina a fuego lento, en las asambleas de los piquetes y en todos los Hospitales Públicos. En Neuquén como en varias de las provincias los profesionales médicos reclaman un 40% incorporado al básico, junto a otras mejoras laborales, como el pase a planta permanente de todos los contratados, que son varios cientos.

Porque si hay algo que lleva décadas de denuncia es la precariedad en la que el sistema de Salud Pública responde a los trabajadores que lo integran. Aún ahora, cuando ayer se registraron 221 enfermos de Covid-19 y dos muertos solo en Neuquén.

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Un tal gringo 

“La única división que nosotros hacemos es entre los que luchan y los que se entregan”, explicó Agustín Tosco, años antes de morir. La lucha era que esas bases con las que se codeó durante el Cordobazo entendieran donde estaba el poder real, y donde el simbólico. ¿Quién mandaba más? La respuesta nunca estuvo tan clara en el ecosistema obrero, donde las clases convergen, donde las necesidades no siempre son las mismas, pero si existe unidad en la lucha.

Algo así se ha gestado en las calles de Neuquén y crece y crece con un horizonte que solo la política dirá cuál es. Aunque hoy parece más viva que nunca, en las rutas nacionales, al calor del fuego y en un movimiento de las bases que amenaza a los representantes impuestos, a los burócratas, incapaces de la acción. ♣♣♣

#PA.