La precandidata Nac&Pop

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Por Florencia Guerrero


Tiene 22 años menos que Alberto Fernández y muchas ganas de ser su esposa. Quién es la actriz que lo deslumbró por su carisma y respeto. De vayaina a primera dama.

Ya tiene una alianza, aunque aun no pasó por el registro civil y esa es una idea que le ronda la cabeza hace años. La misionera Fabiola Yañez cumplió 38 y lleva cinco en pareja con el precandidato a presidente Alberto Fernández, una relación que pasó por diferentes momentos y parece haber encontrado la meseta que la rubia esperaba.

“Sueña con casarse y formar una familia”, confesó Steffi Xipolitakis, una de las vayainas que compartió panel con ella en Incorrectas. Ella misma lo admitió en la única nota que dio a América TV antes del 11 de agosto: “Me gustaría tener un hijo, a él también”, dijo y la declaración preocupó al entorno de Alberto porque “sería una demanda de energía extra, un presidente tiene que dedicar mucha energía a sus funciones”. Desde entonces, Maxi Cardaci, que la asesora en su carrera mediática, quedó relegado en las decisiones de prensa. En el armado político de Todos solo aceptarán vestidos blancos y canapés a partir del 2020.

El análisis es sencillo: La boda podría servir como empujón mediático a una gestión que promete iniciar con algunos reveces en lo formal. En el año en que empezarán a acortarse los plazos para el pago de la deuda heredada, la idea será apostar fuertemente a la imagen familiar del candidato, algo que ya les dio oxigeno durante la campaña.

Alberto tiene algún antecedente en el registro civil. Estuvo casado con Marcela Luchetti hasta 2005. Al año siguiente comenzaría en secreto una relación con la ex senadora Vilma Ibarra, tan turbulenta como apasionada, terminó unos años después. Ahora, detrás de escena lo acompaña su joven novia periodista que en el primer tramo sólo se limitó a postear fotos de la pareja en Instagram, luego le agregaron otras actividades: bañar a Dylan, visitar comedores infantiles y ser registrada mirándolo obnubilado.

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Príncipe azul

Se conocieron una tarde de 2013 en la universidad de Palermo, donde ella cursaba la carrera de periodismo. La actriz recuerda que quedó impresionada por la exposición de Alberto, así que cuando pensó en su proyecto de tesis, le pidió hacer una entrevista. Fueron los cafés –que tanto le gustan al candidato– los que propiciaron el flechazo.

Después el tiempo pasó, noviaron algunos meses y en mayo de 2016 la pareja se había comprometido al amor eterno que todos prometen alguna vez. Fue una noche mágica en París, donde brindaron con espumante y soñaron en voz baja su futuro: para Fabiola era el comienzo de un plan que alguna vez seguirá en la iglesia, él en cambio, dibujó –como una sonrisa– la esperanza de proyección política que tres años después ve materializada.

Santafesina por adopción, su vida laboral comenzó precozmente en un programa infantil del Canal 3 de Rosario. Después, en cuanto pudo, armó las valijas y se vino a la gran ciudad. Entonces, laboriosa, Fabiola pulió en estos años su carrera como periodista, actriz, y panelista de televisión junto a Moria Casan. Hoy esta actriz que en la adolescencia ansiaba ser modelo, convive con su novio en el lujoso departamento del River View de Puerto Madero –sede de la rosca albertista–, por donde hace meses desfilan personajes del showbiz que buscan en el candidato la complicidad de un posible futuro gobierno.

“Estoy muy orgullosa de vos”, escribió a al hombre de su vida en estas semanas, en las redes en las que aparece mucho Dylan y poco Estanislao, el hijo Drag Queen de Fernández con quien solo se la ha visto en situaciones multitudinarias como el festejo de las PASO.

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Versus de damas

Lectora de Milan Kundera, como buena geminiana a Fabiola le fascina viajar. Alberto se ocupó en estos años de fomentar ese costado de su mujer. Francia, Gibraltar, Las Baleares y Londres fueron algunas de las postales de un amor que no cree en los 22 años de diferencia que hay entre el candidato y la actriz que el año pasado protagonizó Entretelones, una comedia en el teatro Brodway donde compartió cartel con Fabián Gianola a quién este año denunció por “acoso”, ante cámara. “No volvería a trabajar con él, me hizo sentir mal e incómoda. Le puse los limites, pero creo que es así porque me lo han dicho”, como panelista de Moria, una labor que tuvo que abandonar por la exigencia de la campaña.

Desde el vamos el circulo de Fernández quiso marcar una diferencia sustancial con la saliente Juliana Awada. La quieren cool, pero menos etérea, más cercana a lo popular, por eso hace meses que la actriz dedica su tiempo a recorrer comedores de niños carenciados, por esa razón ya está confirmada su presencia el lunes en la Facultad de Agronomía, donde el candidato presentará su plan contra el hambre. Allí volverá a posar con el atuendo prolijo y sin escotes que le tocó en suerte. En eso no pude diferenciarse de Awada, tampoco en las imágenes en las que es retratada: siempre obnubilada, escuchando una guitarreada de Fernández o un discurso, es igual, siempre sonríe como si fuera la última vez.

“Es fresca, simpática, pero además es inteligente y estuvo trabajando en su imagen, le gusta vestir bien y tiene excelente educación protocolar, será una gran primera dama”, se ilusionan en su círculo. Manuel Wirtz, que trabajó este año con ella en la comedia ¡Otra vez papá!, la recuerda como “enamorada del trabajo, pero en los últimos meses muy pendiente de su pareja”. Parece que lo que más la tiene atenta por estas semanas es la salud de Fernández, y está decidida a ayudarlo a bajar de peso, por eso lo acompaña a caminar y está atenta a las comidas del candidato que el 27 define su futuro.

Después llegará el momento, en diciembre, que tanto espera: ella estará a su diestra y saludará a la gente que poblará la ceremonia de jura, dando la bienvenida al recientemente nombrado presidente. Mientras los días corren, Fabiola ensaya con la mano extendida.   ♣♣♣

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