La arenga ecuatoriana

La arenga ecuatoriana

Por Florencia Guerrero 

Unidos y revueltos, así se vio esta semana a la tropa de Juntos por el Cambio, que se reunió en Parque Norte para alinear ideas detrás de las cada vez más cercanas PASO. Radicales, peronistas conversos y los puros del Pro fueron convidados a escuchar el “plan estratégico” con el que Jaime Duran Barba intenta cumplir dos objetivos claves: zanjar la heterogeneidad de criterios con un lenguaje y pautas comunes, y endurecer el discurso lavado que hasta ahora se esforzó en mostrar a los candidatos del oficialismo como seres de luz.

Con la intención de que Mauricio Macri sea reelecto, el ecuatoriano montó aquella actividad que suele realizar a puerta cerrada en Chapadmalal. Esta vez, abrió las puertas, televisó las charlas y se encargó de hacer saber a propios y extraños que está recargado, y no escatimará en pirotecnia. Mientras impulsa a un Macri con diatribas más punzantes, en provincia el plan consiste en hacer foco en pulir una María Eugenia Vidal más sanguínea, coacheada para el enojo contra Kicillof, impulsando críticas a La Cámpora y, ahora sí, al que se le cruce en el camino.

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De Ecuador con amor

Fue el más exigente respecto con el presentismo, Duran Barba estuvo muy atento a las ausencias y se dio tiempo para escuchar con paciencia –y poco interés– las quejas o preocupaciones de los feligreses del partido. Virtual maestro de ceremonias también habló cordialmente con Marcos Peña, tras bambalinas, y luego en escena puso su cara de gurú y pidió cambiar el discurso, en un giro de 360 que debe apuntar sus cañones a Cristina Fernández de Kirchner, fortaleza y también debilidad de la oposición.

Se lo vio preocupado por la impuntualidad de Martín Lousteau y la cara siempre adusta del candidato a vice Miguel Ángel Pichetto, y hasta que la rueda de expositores comenzó a rodar estuvo atento a que nadie notara las ausencias llamativas de tres pesos pesados del partido: el recientemente reelecto en Jujuy, Gerardo Morales, la verborrágica Elisa Carrió y Gabriela Michetti, actual vice en ejercicio obturada por el resplandor de su sucesor. Sagitariano como es, al ecuatoriano le cuesta mantener la calma ante los detalles, y entiende el juego de sonreír a todos, aunque íntimamente acepte solo a algunos, por ese don de la simulación volvió a acercarse a Peña, con quien preferiría no tener trato. Todo sea por quedarse con la banda presidencial.

Cuando le tocó hablar, fuer clarito, la estrategia discursiva debe basarse en dos ejes: potenciar el tono esperanzador para alcanzar las fibras íntimas de los corazones en un electorado afecto a la mirada positiva del futuro; pero sin dejar de avivar la eterna llama de la grieta. Después, cuando en el break se le preguntó por el ejército tuitero atribuido a su ahora amigo Peña, apuró un sorbo de café, tragó con virulencia y negó todo: “Basta de trolls. Es un disparate, es de tontos y nosotros somos inteligentes”. Para la mesa chica del Pro, en la medida en que la promesa de tiempos mejores haga mella, tienen chances de repetir la victoria de 2015. “Estos cuatro años fueron difíciles, pero se vienen muchos más de prosperidad sostenida”, ensayó Macri antes de subir a escena y repetir la frase unas horas después.

“Si prometimos un segundo semestre que al final llegó a los golpes, la gente nos va a acompañar”, bromeó un intendente bonaerense a media voz, mientras el presidente hablaba y Pichetto lo miraba serio. “Hay que salir a pedir un esfuerzo más”, repitió Duran Barba como mantra, varias veces en charlas privadas y después en público, ese es el discurso que intentan imponer de aquí a octubre, mientras planchan el dólar para que los ánimos no se crispen.

¿El fin justifica los medios? Parece que sí. Perdidos en los laberinticos caminos del branding y el cuidadoso método de marketing político al que apelan hace años, la plana joven del Ejecutivo –que paga millones en campañas de Facebook, Instagram y Twitter– ahora planteó impulsar el uso de whatsapp para dar vuelta los números adversos. El encargado de bajar línea fue Marcos Peña, que esta vez pidió concentrar esfuerzos en la estrategia de microsegentación, como el 90% de los argentinos usa ese sistema de mensajería telefónica, apelarán a generar redes de reenvío con mensajes puntuales, dirigidos a publico indeciso que dependiendo de la encuesta varía entre un 10% y 20% del electorado.

La idea tiene detractores. Aunque no lo diga en público, Duran Barba cree que el impacto del ciber acoso podría ser negativo. Pero esta vez, el jefe de Gabinete logró imponerse y el miércoles mandó a la tropa a identificar entre sus contactos a 10 convencidos y 10 que no lo estén, un rastreo de hormiga con el que confía llegar lejos.

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Grieta mata relato

En público se habló fuerte y claro sobre “pensar en la gente y no en los oponentes”, aunque en los hechos se haya generado una serie de ataques dirigidos con los que de aquí a octubre el Pro promete ampliar la brecha con la oposición, en una grieta interminable y algo de campaña del miedo remozada. El primero en habilitarla fue Nicolás Dujovne que, casi llegando al fin de semana, sentenció: “Cuanto mejor nos vaya en las PASO, más fácil será lograr confianza y bajar la inflación”, a buen entendedor.  

Para batallar la polarización y el desgaste, Duran Barba eligió a Lousteau como la cara bonita de los “defensores del cambio”, un equipo de figuras confiables que el miércoles escucharon atentamente las directrices. Aunque todavía con revires inorgánicos, antes de entrar el Marido de Carla Peterson declaró que después de las elecciones había que rediscutir los términos del pago de la deuda con el FMI, generando un murmullo que a los minutos llegó a oídos del ecuatoriano, con quién se lo vio hablar al terminar el mitin. Fue una breve charla contenida, pero a cara de perro:  la política económica no se debate en público, los trapitos sucios se lavan en casa y bajo siete llaves, como en toda familia republicana de bien.

Otro invitado especial fue el candidato a vice, Miguel Ángel Pichetto muy cómodo en el papel que le dieron desde que se anunció la fórmula, integrado y activo. Al día siguiente en la recorrida de la fórmula por Córdoba, el antes socio de CFK y el propio Macri comenzaron a fustigar las políticas económicas del kirchnerismo. “Ahora no escondemos las cosas”, dijo el presidente y habló de corrupción. El senador volvió a mirarlo atento y asintió con la cabeza.

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Con el señor en contra

Dijeron grieta, ella vio luz y entró. Llevaba años encerrada, hablando poquito y nada, pero esta semana Martha Pelloni salió del claustro para hablar mal de La Cámpora en particular, apuntando directamente a Cristina Kirchner: “La Cámpora es el brazo armado del narcotráfico de la política de Cristina”, disparó desde la pantalla de América, y en la vereda de enfrente no tardaron en recoger el guante.

La primera en reaccionar públicamente fue la candidata Mayra Mendoza, que amenazó con judicializar el tema, pero la cuestión es mayor. Sin Cristina en el país, se abrió una grieta dentro del Instituto Patria, entre los que quieren avanzar contra la monja y los que consideran que necesitan poner el foco en la campaña. “Pelloni es hija de un militar y confesa simpatizante de Cambiemos, la mandó Vidal está claro que el objetivo va a ser Cristina”, explican desde el edificio de Rodríguez Peña, donde esta semana Máximo Kirchner se reunió con Oscar Parrilli y el exjuez y abogado Daniel Llermanos para analizar los posibles pasos. En el encuentro participó Andrés “Cuervo” Larroque, muy preocupado por neutralizar cualquier tipo de ataque a la fórmula de Los Fernández, usando a su agrupación. El miércoles el hijo de CFK definirá, aunque con el correr de los días apuesten a que el tema se enfrié.

Lo que propuso Peña un día antes en Parque Norte, tenía que ver con los dichos nocturnos de Pelloni, el operativo “cuidar la libertad y las instituciones” se puso en marcha y no va a parar hasta que termine la contienda electoral. En ese camino tampoco van a escatimar en municiones. Entre viajes y tuits, la que pide pista para salir a matar es Elisa Carrió, gladiadora proba en los menesteres de la guerra verbal, de hecho, fue la segunda en salir con los tapones afilados y, otra vez, contra la expresidenta: “Cristina se reúne con los rusos para fraguar las elecciones”, le dijo a Majul, y otra vez todo volvió a empezar, porque si hay algo que al equipo técnico del gobierno no se le escapa es que con cuatro años de gestión cumplidos, la estrategia de mirar para atrás sola no va a alcanzar.

“Hay que generar confianza y eso será mostrando unidad y compromiso”, arengó Durán Barba en Parque Norte antes de apagar la luz. Repetirá la frase en estos días desde la mesa de Mirtha Legrand, donde es habitué, aunque prefiera el anonimato, porque si algo sabe el cerebro detrás del presidente es que, en la recta final, para ganar hay que usar todo el resto que se tenga, el fin justifica todo. Para eso está él, con experiencia sobrada y los escrúpulos que hacen falta.  ♣♣♣