Fiesta en Olivos: Cristina se enoja, Berni muerde

Por Florencia Guerrero

Por Florencia Guerrero


La campaña no da respiro a Alberto Fernández, que terminó la semana explicando una fiesta de cumpleaños realizada en la Quinta residencial de Olivos, el año pasado en plena cuarentena estricta. El ataque de propios y extraños y un telegrama para Sergio Berni.

Una vez más, una imagen valió más que mil palabras. Una foto, precisamente, publicada en el marco de una investigación periodística que vio la luz en LN+, donde se ve al presidente sin barbijo, rodeado de un grupo de sonriente, festejando el cumpleaños de Fabiola, su mujer, la Primera Dama.

El presidente y su círculo directo lo saben, las visitas a la residencia presidencial durante la cuarentena más estricta de 2020 -iniciada a partir del DNU 5876/2020- forman parte del barro, en una campaña en la que todavía no está muy claro cuántos caerán mortalmente lastimados. 

Presionado por las redes y la oposición que se puso el babero y empezó a tuitear, ayer el Jefe de Estado se lamentó por el hecho ocurrido el 14 de junio del año pasado: “Me equivoqué. Fue el día del cumpleaños de mi querida Fabiola, que convocó a una reunión con sus amigos y a un brindis que no debió haberse hecho; definitivamente me doy cuenta que no debió haberse hecho y lamento que haya ocurrido. Claramente lo lamento”, explicó.

Horas antes, el que salió a criticarlo fue el secretario de Seguridad Bonaerense, Sergio Berni. Duro de conceptos, el funcionario que siempre defendió la vice, primero especuló, “Ojalá esa foto sea trucha, tengo la ilusión de que haya sido sacada de contexto”, aunque sabía que no.

Después, el bonaerense, se mostró enojado, y aunque desestimó que pudiera afectar al Frente de Todos en las elecciones, sí aseguró que la situación es muy negativa porque representa “una cuestión que tiene que ver con la credibilidad”.

“No son reservadas las diferencias que tengo con el Presidente, no sólo de fondo sino de formas. Tengo diferencias de visión estratégicas. Esta es una de las diferencias de formas que tengo con él”, sintetizó el funcionario que reporta a Axel Kicillof en Intratables, donde no conforme con plantear su molestia, remató: “Muchos dicen una cosa y hacen otra, parte de la honestidad intelectual es decir lo que uno piensa y pago el costo político por decir lo que digo, pero no puedo eludir la responsabilidad de funcionario público”, como para que no queden dudas.

La que no dijo nada, públicamente, fue Cristina Kirchner, que el mismo jueves más temprano había realizado un soliloquio de tuits, en los que analizaba el desfalco realizado durante el macrismo al Estado. Una catarata de frases, de 140 caracteres, argumentando la importancia de bancar al oficialismo.

“Así como se dedicaron a decir que la plata se había ido porque no había confianza, se dedicaron a construir otro relato: que los problemas de la economía argentina, de los trabajadores y los empresarios es culpa de la cuarentena, no de la pandemia”, escribió la vice, que amaneció el jueves con la noticia de la foto inapropiada en todos los medios.

Pues bien, el último día hábil de la semana, nada fue risas para el Ejecutivo nacional, que desde temprano salió a ponerle el pecho a las balas. El primero fue Santiago Cafiero, con un discurso muy parecido al que mostró después el presidente, “Olivos era el centro de operaciones, pero la fiesta fue un error”.

Puertas adentro, el presidente puteó en todos los idiomas existentes: la inteligencia, las mujeres “fichadas” en el ingreso a la residencia presidencial. “Alberto sabe que los servicios están adentro”, dijo una fuente cercana al círculo del mandatario, a este portal. 

Lo cierto es que los ¿propios? Salieron a exponerlo en los medios de comunicación, cada vez más solo parece el mandatario, al que sus socios en la fórmula le pasaron las facturas pendientes a poco de las Paso 2021. Nadie duda de que los golpes que le propinó el secretario de Seguridad bonaerense, son expresión del edificio de Rodríguez Peña 80.

***

Telegrama para Berni

Pero nada es tan sencillo. También Sergio Berni tuvo su viernes 13 ayer, porque en el mismo programa de TV había dicho “metí presos a policías, narcotraficantes y Fiscales Federales”, y levantó una importante polvareda en el ámbito judicial.

Por la noche, una fuente del Consejo Directivo del Colegio de Magistrados y funcionarios del Departamento Judicial, reveló a este portal la intención de emitir un repudio a las manifestaciones “del ministro de Seguridad, porque no solo resultan un desatino, sino una intromisión en la esfera del Poder Judicial”.

Es sabido, Sergio no tiene buena relación con el poder judicial, al que al inicio de la pandemia la atribuyó la responsabilidad de liberar presos. Ahora, los jueces parecen dispuestos a cobrárselo, por eso el Colegio que los representa realizará una presentación ante la gobernación Bonaerense, “somos el único Poder del Estado que cuenta con la potestad que se atribuyó verbalmente Berni”.

La misma fuente confirmó a #PUENTEAEREO sobre la molestia entre los magistrados bonaerenses, a quienes en lo peor de la cuarentena acusó mediáticamente “no querer trabajar” y hasta de complicidad con la estructura jurídica “saca presos”.

“El ministro, en caso que exista la posible comisión de un delito de acción pública, debería realizar la correspondiente denuncia”, explicaron desde el Poder Judicial, que ahora se prepara para el contraataque.

El karma y las facturas no tienen descanso estos días de campaña con los pies en la zanja. Por lo pronto, a Berni le espera el repudio del aparato judicial bonaerense, que se sintieron “ligera y gratuitamente afectados por los lamentables dichos de un funcionario de tal jerarquía política”, que además el martes próximo presentarán un escrito para que se retracte.

Tal vez, en un acto de equilibrio, el cazador termine cazado, y el hombre cercano a Cristina Kirchner empiece la semana también diciendo “me equivoqué”. ♣♣♣

#PA.

Notas Relacionadas

“Habrá un antes y un después” de la movilización en Uruguay

Con la emoción contenida bajo un cielo de un solo color, una multitud de uruguayas y uruguayos de distintos ámbitos y procedencias, de los más diversos colores y sectores del sector productivo, social y económico del país, este miércoles 15 se celebró una jornada de lucha y reflexión, de propuestas y señales, de esperanza y futuro.