Fabiola Yañez, cambio de hábitos

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Por Florencia Guerrero


Nacida en una familia humilde de Río Negro, la Primera Dama se acomoda en un rol que no les es habitual. Sus pedidos al círculo rojo, el deseo de trabajar en la mesa contra el hambre y un encuentro con el Papa Francisco.

Llegó de Misiones para quedarse en la Gran Ciudad. Fabiola Yañez, la Primera Dama elegida por Alberto Fernández para acompañarlo en el derrotero público que le espera en los próximos cuatro años, es realmente oriunda de Río Negro, donde la crio su abuela Violeta, hasta los 12 años. La niña a esa edad ya soñaba con ser la actriz que sería, tal como se la conoció, antes de ser la mujer del presidente.

A su debut televisivo como conductora de un programa infantil en Canal 3 de Rosario, lo siguió el rol de notera en un programa sobre sexualidad. También fue modelo, hasta que un día llegó la oportunidad que esperaba, en la obra de teatro “Romeo y Julieta”. Después comenzaría a estudiar periodismo y trabajó en una corresponsalía de noticias para Telemundo. Gracias al periodismo conoció a Fernández, con quién intentaba contrastar su tesis y terminó tomando un café.

Durante la campaña, la rubia se ocupó de cuidar tanto al candidato como a su perro Dylan, al que declaró querer como a un hijo. No le gusta cocinar, pero sí se preocupó por el exceso de peso de Alberto, una cuestión que la llevó a conseguir un nutricionista y a convencerlo para que incorporara las caminatas junto al can de la familia.

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Las tareas de primera dama

De un encuentro protocolar con Michelle, la esposa de Jair Bolsonaro, a estrecharse en un cálido abrazo con el Papa Francisco, esta primera semana en “funciones” fue algo agitada para la actriz que ha decidido hacer lo que la causa demande para acompañar al presidente, aunque ya planteó al círculo albertista su interés de volver al ruedo actoral.

Esta semana enfundada en un vestido negro furioso, la rubia recorrió sonriente la nueva sede de la Fundación Pontificia Scholas Occurrentes, en una inauguración que Bergoglio encabezó. Allí la primera dama le entregó el cáliz con el que se celebró la misa del domingo pasado en la Basílica de Luján.

Además estuvieron las primeras damas de Paraguay, Silvana Abdo Benítez; la colombiana, María Juliana Ruiz y de Belice, Kim Simplis Barrow representando todas a la “Alianza de Cónyuges de Jefes de Estado y Representantes (ALMA)”, una agrupación novedosa que se formó durante la gestión de Mauricio Macri, aunque Juliana no llegó a ser de la partida.

“Muy emocionada por el encuentro que tuve hoy con el Papa Francisco”, escribió después del encuentro su community manager, otro tema que tampoco la tiene muy convencida. Desde octubre del 2019, sus redes las maneja una especialista designada por el equipo de comunicación del presidente electo. Se quejó varias veces por lo impersonal de los posteos y desde marzo, la formalidad con la que no se identifica mucho, aunque no le molestó ver los cambios en sus redes y hasta en Wikipedia, donde ya figura como “Primera Dama, por estar en pareja con Alberto Fernández”.

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La pata popular

Con una impronta más popular, Fabiola intentará que los requerimientos de la agenda estén vinculados estrictamente con el trabajo social, especialmente los niños en los cordones más vulnerables del país. Esa es la actividad con la que mejor se sintió en los últimos meses proselitistas.

Antes que vestir ropas formales y peinados llenos de spray, la primera dama tiene dos objetivos: que la dejen volver a actuar y participar de la mesa contra el hambre que organizó Daniel Arrollo antes de ser ministro de Desarrollo Social, para enfrentar la pobreza en Argentina. “Nací en una familia pobre, no me asustan los pisos de tierra”, ha contado en las pocas notas que le dejaron hacer en estos meses. El círculo rojo de Alberto cree que es poco conveniente subir la exposición en estos días, lo mismo han definido con los integrantes del gabinete que fueron llamados a silencio por un tiempo.

La estética elegida para que cumpla con su función también es un tema de debate en estos días: al principio la querían cool, ahora tapada y formal, lo cual no se lleva muy bien con sus jóvenes 38 años. Será una pelea que la geminiana dará en unos días, y en la que confía salir airosa. ¿Otra? Ella sabe que no será una mujer con la impronta de Juliana Awada: nada de redecorar la Quinta Residencial de Olivos, y cartonear tapas en las revistas de la alta sociedad.

Tal vez en los próximos meses llegue el anuncio sobre su decisión de volver al ruedo mediático, Maxi Cardaci -su amigo y representante hasta mediados de este año- ya le mostró varios proyectos posibles, uno es una película que le permitiría no tener que exponerse tanto con la prensa. El proyecto está en evaluación. Por ahora, los meses que siguen estarán estrechamente pegados a las necesidades del presidente, que ya anunció que estará en Buenos Aires, ATR durante enero. Un inicio de gestión poco ligado a las ventajas de su posición, y más con la realidad del país. 2020 traerá otras posibilidades, por ahora Fabiola es un soldado más, en las necesidades públicas de Presidencia.     ♣♣♣

#PA.

Sábado 14 de diciembre de 2019.

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