Bolsonaro y un último tango en Brasilia

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Por Florencia Guerrero


Tras la renuncia en tiempo récord del ministro de Salud que eligió para reemplazar a Mendetta, Jair Bolsonaro confirmó el aislamiento en que quedó. Su búsqueda de un ministro “títere” y el fantasma del impeachment. El pedido a Alberto Fernández para asegurar el cierre de la frontera con Argentina tras el reclamo del gobernador Oscar Herrera Ahuad y del diputado Ricardo Wellbach.  

Estalló como casi toda la información oficial que llega desde Brasil: Nelson Teich había dado un paso al costado en un puesto que ocupó menos de un mes. En los días que corrieron como liebres, desde aquel 17 de abril en el que llegó al gobierno brasilero para reemplazar a Luiz Henrique Mandetta, echado por el propio Jair Bolsonaro por enfrentarlo y negarse a apoyar su postura en el combate contra la cuarentena. En ese proceso aquel ministro había crecido en importancia, eso irritaba al presidente, que a la hora de reemplazarlo pensó en una opción menos peligrosa para su corroída imagen. 

El propio Teich anunció su renuncia, en una breve nota oficial con la que solamente informó sobre la dimisión y anunció una conferencia de prensa, en la que no explicó nada. La imagen del ministro había quedado desdibujada la semana pasada, cuando se enteró leyendo el diario que el presidente había ordenado la reapertura de gimnasios y peluquerías. Nunca se lo había consultado, en ese momento confirmó algo que los medios locales habían anticipado: La idea del jefe de Estado al nombrarlo, era manejarlo como un títere. Estaba para poner la cara a una derrota anunciada.  

Por eso, más allá de la sorpresiva llegada del oncólogo sin experiencia en la función pública a la oficina del presidencial sin haber pedido audiencia, para los cercanos al presidente verlo salir como exministro era cuestión de tiempo.

Desde que Teich confirmó que no respaldaba el uso médico de la cloroquina para combatir el coronavirus, un medicamento promovido por el presidente, la grieta comenzó a gestarse. “No existe una base científica para probar el uso de cloroquina contra el virus”, había confirmado a los medios locales horas después de que Bolsonaro pidiera legalizarla para combatir la enfermedad que mantiene al país vecino entre los más afectados. 

Aunque desde la casa de Gobierno insistían ayer con que el ministro “no pudo resistir la presión”, el planteo del exfuncionario antes de bajarse del barco fue más bien un ultimátum, del estilo con los que el presidente carioca no acepta lidiar. 

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Cerrar las fronteras

Pasó inadvertido en medio de la primera y extensa sesión virtual en la Cámara de Diputados en Argentina, pero varios legisladores pidieron abiertamente algo que dos días antes manifestaron al canciller Felipe Solá mientras presentaba su informe en la comisión de asuntos internacionales: La situación de la frontera que separa a brasileros y argentinos es una preocupación. 

“Le pido al gobierno nacional que se de mayor interés en el control de la frontera para cuidarnos del coronavirus, porque ante el crecimiento que se ve en Brasil, lo peor que podría pasarnos es que el virus ingrese por aquí”, dijo el diputado Ricardo Wellbach.

Bolsonaro ostenta hasta hoy una poco envidiable cantidad de muertos desde que estalló el COVID-19: 14.455 personas fallecidas y más de 200.000 infectadas. Mientras los números crecen, el presidente insiste en cambiar el protocolo del sistema de salud, además de alentar la falta de prevención, llamando a mantener la vida normal, sin cuarentena y con vuelos comerciales, que llegarían también hasta la limítrofe Foz do Iguazú. 

Ante la preocupación de varios legisladores, en el ministerio de Seguridad de la Nación confirmaron a #PuenteAereo que la ministra Sabrina Frederic mantuvo una comunicación con el gobernador Oscar Herrera Ahuad para coordinar una respuesta a esos reclamos. 

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Que pase el que sigue

Durante su breve paso en el Ministerio, Teich había manifestado en público y privado su malestar por las constantes violaciones de Bolsonaro a las normas de distanciamiento. 

Mientras, en un esquizofrénico equilibrio el presidente de Brasil trabaja hace meses para impedir los dos tercios en el Congreso que podrían dejarlo al borde de un impeachment. Además de la “traición” de su otrora mano derecha, Sergio Moro, juez del Lava Jato vital para su llegada al poder, pero que hace unas semanas se dio vuelta renunciando al Ministerio de Justicia y acusándolo por manipular a las fuerzas de seguridad. 

“Oremos. Fuerza Sistema público de Salud. Ciencia. Paciencia. Fe. Quédense en casa”, tuiteó ayer el saliente Mandetta, cuya figura creció durante su gestión y sigue en aumento. Si hubiera escrito “que Dios nos ayude”, hubiera sido una buena idea de lo que le espera al país vecino. 

Durísima fue la critica del expresidente, Lula Da Silva: “No sé por qué a veces me confundo y llamo a Bolsonaro Collor … Incluso es una ofensa para Collor, porque al menos sabía cómo vivir democráticamente”. Ese día le había dicho a AFP sobre el impeachment: “Bolsonaro cometió varios crímenes de responsabilidad, ha atentado contra la democracia y las instituciones, contra el pueblo brasileño. No tiene respeto ni siquiera por quienes murieron por COVID-19. Pero no creo que un impeachment deba ser pedido por un partido, sino por una instancia no partidaria, porque si no será una propuesta ideologizada y eso será pretexto para que muchos diputados no quieran participar en ella”.

No es su único frente. De los 26 estados que componen Brasil hay 13 que desde el principio de su campaña anti cuarentena, se negaron a acatar las órdenes del presidente. La reapertura de actividades siguió esta semana en el centro de la disputa entre Bolsonaro y varios gobernadores, el más picante fue Joao Doria, mandatario de San Pablo, que se negó a reabrir peluquerías y gimnasios como lo había decretado el Ejecutivo, y aseguró: “Aquí en San Pablo el gobierno respeta y oye a su secretario de Salud”.

Río de Janeiro, Pernambuco, Distrito Federal, Amazonas, Paraiba, Alagoas, Sergipe, Paraná, Bahía, Ceará, Piauí, Goiás y Pará, fueron algunos de los Estados que le dijeron “NO” al presidente. “Obedezco a mis técnicos, que dicen que no debo reabrir esas áreas”, le mandó a decir por los medios el gobernador de Brasilia, Ibaneis Rocha, completando la soledad que enfrenta Bolsonaro. 

Mientras el juicio político está en ciernes, el presidente define un sucesor para el ministerio que hoy por hoy parece una papa caliente. En principio, interinamente al frente del Ministerio de Salud, quedó un general experto en logística Eduardo Pazuelo, cuya primera orden es liberar el uso de cloroquina en los tratamientos. Un final anunciando para un país que hasta aquí parece el peor ejemplo a seguir en materia de salud. Lejano de la alegría carioca, gris como la nostalgia tanguera.    ♣♣♣

#PA.

Sábado 16 de mayo de 2020.
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