Chile en llamas: Ahora sí se puede morir en TV

Chile en llamas: Ahora sí se puede morir en TV

Por Florencia Guerrero


La muerte de un malabarista desnudó la nueva realidad del periodismo televisado, la sangre ya no molesta. Del gatillo fácil en Chile a la denuncia en las redes y su salto a la pantalla chica, mientras una ciudad se consume por la bronca ciudadana.

Hace algunas décadas un canal argentino rompió el código con sus televidentes. Sucedió un 21 de noviembre de 2008, cuando el excomisario Mario Oscar “el Malevo” Ferreyra hablaba con Crónica TV, subido al tanque de agua de su casa de San Andrés, en Tucumán, donde resistía una orden de arresto por crímenes cometidos durante la dictadura. Entonces, en un momento interrumpió la charla con un “Me despido”, y ahí, frente a las cámaras que transmitían en vivo, se pegó un tiro en la cabeza, que no alcanzó a volarle el sombrero panamá blanco

El gesto pasó a la historia, por primera vez un medio televisaba la reacción más violenta de su historia. El tiempo pasó, y la sangre pareció naturalizarse ante una audiencia habida del espectáculo del circo romano. Tal vez por eso, el crimen publico este fin de semana en Chile, en el que un carabinero asesinó a sangre fría a un malabarista de Panguipulli, en la sureña provincia chilena de Valdivia volvió a encender la llama popular en el país vecino.

El suceso que originó la protestas comenzó el viernes cuando el joven malabarista Francisco Martínez estaba realizando un número utilizando machetes y el personal policial quiso impedírselo, lo que generó una discusión que terminó con uno de los efectivos disparando en contra del artista. Todo quedó registrado en un video que se viralizó en las redes y en la televisión.

Las explicaciones no tardaron en llagar y las autoridades —para variar— intentaron encubrir el gatillo fácil apuntando contra el fallecido: “se resistió a un control de identidad por parte de dos agentes”, dijeron. 

Un par de gritos, varios tiros directos, y la muerte. Así de fácil es morir, así de simple mostrar el poder que la fuerza chilena ostenta en las calles de ese país, que hace dos años parece un polvorín social y político. Luego de las detonaciones, las personas que presenciaron el incidente que ocurrió a plena luz del día, comenzaron a gritar al uniformado, lo que derivó en las manifestaciones de violencia que terminaron con la ciudad en llamas.

Un tribunal chileno determinó este sábado la detención del policía, cuya identidad se mantiene en reserva. El efectivo fue llevado ante un tribunal de Justicia para un control de detención y una audiencia que se trasmitió en internet, donde se determinó que “el imputado quedará detenido” hasta el lunes cuando la Fiscalía presente las acusaciones en su contra y se inicie la investigación del caso.

Entretanto y tras los incidentes en la protesta, el comandante del cuerpo de Bomberos local, Rodolfo Zúñiga, dijo que las labores de extinción de las llamas continuaron hasta la madrugada y que lograron controlar la emergencia, según el portal web de la cadena de radio chilena Bío Bío.

Rápidamente, Carabineros —con experiencia en violencia institucional—, respaldó al agente y lo excusó con que el efectivo usó su arma “en resguardo de su propia integridad, de su propia vida” y “dentro de la legítima defensa propia”. Algo que no es lo que se ve en el video.

La directora en Chile de la ONG Amnistía Internacional, Ana Piquer, en diálogo con #PuenteAereo aseguró: “Carabineros no previene, su acción está destinada a dañar, alguien debe frenarlo. Hay una tradición de impunidad que este gobierno, si es realmente constitucional, debe frenar y es urgente, porque la gente ya no da más”.

Para la referente del tercer sector, “hay una naturalización de la violencia oficial que lleva década y ya es tiempo de que se termine”. 

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Panguipulli en llamas

Luego del incidente, una pueblada comenzó a desparramarse por las calles de Panguipulli donde el fuego llegó a la propia municipalidad. Si bien, los funcionarios locales no entregaron una lista completa de las instituciones en llamas, la oficina de Correos, el Registro Civil, el Juzgado de Policía local, entre otros resultaron afectados por a furia social ante un nuevo crimen. Uno más, después de los miles de manifestantes a los que sistemáticamente se les disparó en los ojos, se abusó y asesino a sangre fría. 

“Lamentamos la pérdida de este joven malabarista. Yo espero que las responsabilidades se establezcan a través de los tribunales y que se haga justicia”, declaró Ricardo Valdivia, intendente de la ciudad, en un discurso conocido pero poco creíble. Hace algo más de un mes, cuando los Carabineros tiraron de un puente de Santiago a un joven manifestante, la excusa fue similar, después la Justicia los encubre y nadie da la cara. 

Un poco antes de los disturbios, la policía lanzó gases lacrimógenos y avanzó con los ya vistos carros hidrantes, lgo que también quedó registrado por los medios locales. Los verdaderos testigos del horror que cada semana se repite en esas calles. 

Para no variar, el Gobierno de Sebastián Piñera ordenó a Carabineros entregar los antecedentes del hecho al Ministerio Público, que inició una investigación para esclarecer las responsabilidades de la muerte del artista callejero. Las imágenes hablan por si solas, habrá que ver cómo explican el hecho

Además, el testimonio de los testigos es claro: el efectivo comenzó a disparar contra el joven, primero a los pies pese a que este no ofrecía más resistencia que los nerviosos gritos ante la dramática situación. ¿Cómo puede haber recibido un disparo en el pecho, si lo que el efectivo intentaba era prevenir? Es inexplicable. 

“Carabineros ni siquiera cortó el tránsito de los vehículos, luego de que balearan al artista, subieron a sus vehículos y escaparon del lugar”, contaron los testigos del asesinato, a los medios locales. Fueron los transeúntes los que llevaron el cuerpo del joven a una vereda donde una enfermera intentó reanimarlo, sin éxito. 

Entonces se desató la furia, y decenas vecinos de la zona realizaron protestas, que derivaron en incidentes e incendios de edificios públicos. Como saldo de los incendios, también se registraron tres bomberos heridos.

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A sangre fría 

Dos días después, en Chile nadie habla de otra cosa. Ese país, en el que hace poco se votó por abandonar la constitución totalitaria del Pinochetismo, lleva meses peleando desde la clandestinidad por las redes, contra los crímenes de un régimen supuestamente democrático que asesina a mansalva a sus ciudadanos. 

Lo que la televisión no muestra en su formato tradicional, llega a la opinión pública gracias a las redes sociales. Muertos o heridos, por protestar, las victimas de la gestión de Piñera se suman, sin que el mandatario se ponga colorado. Son sus muertos. 

La falta de garantías es extrema, nadie responde por las victimas. El Estado es responsable, el gobierno debería dar cuenta de lo que está pasando”, sentencia Piquer, que además define: “Nadie tiene garantías, cualquiera de nosotros está en virtual peligro”.

Diferente a lo del Malevo, que fue por decisión propia, pero además por el nivel de naturalización de un hecho de sangre tan explicito. En aquel momento, a nadie se le ocurría mostrar un disparo en TV, hoy la muerte del malabarista estuvo en cadena, repetida en loop. El contrato es diferente, ¿la realidad? Cada vez más parecida. ♣♣♣

#PA.