Castro, Solá y una parábola sobre la verdad

Castro, Solá y una parábola sobre la verdad

Por Florencia Guerrero


¿Qué esconde la pelea por un bloqueo en Twitter? Las promesas incumplidas, el kirchnerismo que avanza en la delgada línea de la unidad y el silencio que impacienta al Canciller, que habla poco pero acciona.

No fue un sábado más para la política exterior Argentina, que parece decidida a desbloquear todos los niveles de lo políticamente incorrecto: desde inventar charlas entre mandatarios —como ocurrió en diciembre con la comunicación entre el Alberto Fernándes y Joe Biden–, hasta llevar la pelea al mentado universo virtual. “El canciller me bloqueó. Amazing (“sorprendente”, en inglés). Qué extraordinaria diplomacia tiene Alberto Fernández “, publicó desde su cuenta de Twitter ayer, la exembajadora Alicia Castro, quien no llegó a ocupar su lugar en Rusia por desavenencias con Felipe Solá.

Efectivamente, el ministro de Relaciones Exteriores, silenció a Castro, quien desde su renuncia el año pasado, lo critica fuertemente por su manejo de la política internacional en el Gobierno de Fernández, que sigue eligiéndolo muy a su pesar. Entonces, con la confirmación entre manos, la mujer que llegó a la política como referente sindical en el gremio de Aero Navegantes, estalló de furia y volvió a ocupar el centro del debate. Ya lo dice el viejo proverbio groenlandés, “si callas al fantasma sólo lograrás que crezca”.

Pero poco sabe Solá de proverbios y de cortesías en el mundo de lo inasible. De hecho, como lo viene haciendo mediáticamente desde diciembre pasado, no emitió comentario sobre la ¿denuncia? de su ex compañera de equipo. En este caso, el silencio además de salud, es un mandato.

Consultadas, altas fuentes de la Cancillería prefirieron minimizar el tema: “es simplemente una red social”. Lo cierto es que también confirmaron que por pedido expreso de Fernández, Solá está conminado a no realizar declaraciones, por lo que además descartaron que haya algún tipo de respuesta sobre esta o alguna de las otras razones que lo separan de Castro.

En los hechos, la exfuncionaria —que ocupó puestos en Venezuela y Gran Bretaña—, ha expuesto argumentos para pedir que el país defina su política exterior dando un paso al costado en el Grupo de Lima, que reúne a gobiernos de derecha y centro derecha de la región. Estas dos cuestiones, sumadas a una catarata de críticas sobre la supervivencia de los acuerdos establecidos durante el gobierno de Mauricio Macri con Gran Bretaña. “Ese pacto entrega nuestros recursos naturales en Malvinas”, escribió Castro en la red del pajarito ayer.

En este punto, #PuenteAereo intentó comunicarse con Daniel Filmus, secretario de Malvinas, Antártida y Atlántico Sur, que prefirió no opinar en un hecho “superfluo” como el entrevero digital entre sus conocidos. Fue el propio Filmus el que en enero del años pasado, recién asumido, prometió que se revisarían los acuerdos entre Argentina y Gran Bretaña, “porque se descuidó la defensa de nuestros recursos”. Por ahora, su secretaría solo ha avanzado en cuestiones simbólicas como el “enérgico rechazo” sobre movimientos militares en territorio nacional.

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El difícil campo de “la verdad”

Una pregunta de difícil respuesta, en la que de un lado y del otro los argumentos aparecen sin mayores problemas. Tal vez, la parábola de los ciegos y el elefante sirva para pensar lo extremadamente relativa que es “la verdad” en la fina arena política.

Cuenta que seis hindúes sabios quisieron saber qué era un elefante, pero como eran ciegos, decidieron hacerlo mediante el tacto. El primero en llegar junto al elefante, chocó contra su duro lomo y dijo: “Ya veo, es como una pared”. El segundo, palpando el colmillo, gritó: “Esto es tan agudo, redondo y liso que el elefante es como una lanza”. El tercero tocó la trompa retorcida y gritó: “¡Dios me libre! El elefante es como una serpiente”. El cuarto extendió su mano hasta la rodilla, palpó en torno y dijo: “Está claro, el elefante, es como un árbol”, el quinto, que casualmente tocó una oreja, exclamó: “Aún el más ciego de los hombres se daría cuenta de que el elefante es como un abanico”. El sexto, quien tocó la cola acotó: “El elefante es muy parecido a una soga”.

Parece que ya con los ojos destapados, los sabios discutieron por horas, y nunca lograron ponerse de acuerdo. Cada uno había percibido algo, pero ninguno estaba en lo cierto con su definición, con su verdad.

¿Alicia actúa solo por convicción? ¿Porqué la bloqueó Solá? En cancillería están convencidos de que el portazo que Castro pegó en octubre del 2020, no se basó solamente en sus desacuerdos sobre la postura que asumió el canciller al reconocer las violaciones a los derechos humanos en el país que gobierno Nicolás Maduro. Para Castro, no es Felipe la persona que debería ocupar ese puesto y se lo hizo saber al presidente. Fue la primera en manifestar algo con lo que muchos especulan en la delicada alianza de gobierno, una controversia que Cristina Fernández de Kirchner habría también puesto en palabras mientras compartía un acto con su compañero de fórmula: “Los que tengan miedo de ser ministro o ministra, que renuncien”.

Pero no fueron las únicas. “¿A qué hora renuncia el canciller? Los que hemos trabajado en el Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto sabemos los errores sistemáticos que se cometieron este 2020 en la gestión, como también así el maltrato con nuestros empleados estatales por parte de las autoridades”, escribió el diputado kirchnerista Nicolás Rodríguez Saá, en su cuenta de Twitter, aunque hora después pidió perdón. 

Volviendo al manejo de Solá sobre sus redes, ¿para qué accionar de una manera tan burda y exponerse a una pelea ídem? Justo en un tiempo donde el debate sobre la libertad de expresión digital se ha puesto en debate por la suspensión de la cuenta de Donald Trump. Aunque no esté dispuesto a aceptarlo en público, lo impacienta el silencio que sufre hace meses desde Balcarce 50 y reaccionó desde el aislamiento en el que lo pusieron. 

Y aunque sepa que por ahora el Gobierno lo sostendrá en el cargo por una cuestión de equilibrio de fuerzas, lo cierto es que cerrando el 2020 hubo reuniones en los que se armaron listados con posibles candidatos, tal como contó este portal en diciembre pasado. Jorge Arguello —actualmente en Estado Unidos—, es el preferido de Alberto, pero también juegan Gustavo Beliz, o el hombre con estrechos lazos en el Vaticano, Eduardo Valdés.

Pero lo dicho, no es el momento según el presidente, por lo que mientras dure este vinculo que preferiría no sostener, prefiere tener al Canciller cumpliendo con tareas pseudo administrativas, con encuentros con embajadores o representantes extranjeros en los que se saca simpáticas fotos posando y sin contacto real con lo que se cocina en la macro. Distinta será la situación cuando el verano pase y la agenda internacional vuelva a moverse, tal vez entonces haya decisiones.Mientras tanto, la presencia de Felipe Solá promete seguir generando culebrones con el que vivió este fin de semana con Castro. ♣♣♣

#PA.