Brecha salarial, la maldita costumbre de ganar menos

Brecha salarial, la maldita costumbre de ganar menos

Por Florencia Guerrero


En la semana dos hechos desnudaron las desigualdades persistentes entre hombres y mujeres. Una fue ampliamente cubierta en el Congreso, otra pasó desapercibida, pero forma parte de la realidad de todas las mujeres y debe cambiar.

Fue un jueves para alquilar balcones, Diputados se cubrió de ideologías verdes y celestes y cada legislador se despachó a gusto, aunque sobrevoló durante la maratónica sesión, un argumento opositor a la aprobación del proyecto que garantizaría el derecho a la irrupción del embarazo: “No es el momento de debatir esta norma”.

Lo repitieron hombres y mujeres; radicales, justicialistas, de diferentes provincias del país, como si la misma discusión no hubiera existido en 2018, a años luz de la crisis pandémica. Pero bien cerca de todas las desigualdades que abriga bajo esa falacia.

Parecía naturalizada, la maniobra argumentativa, venían repitiéndola a mansalva, excusándose de votar por la positiva, hasta que en un momento, la diputada Vanesa Siley lo desenmascaró: “Dicen que “no es el momento”, que “ahora no”… Nunca es el momento para discutir avances o consolidación de derechos de mujeres y personas gestantes. Les propongo cambiemos ese latiguillo, es ahora o nunca. Y cada vez que haya que discutir un derecho de una mujer, sea ahora o nunca”.

Que difícil, ¿no? Dejar de banalizar excusas e imponer un cambio. Uno de tantos, que representan un contexto real, inhóspito y plagado de injusticias para el que algunos y algunas legisladoras siguen considerando el sexo “débil”.

Horas más tarde de la media sanción de la Cámara baja sobre el proyecto, un informe volvió a poner en relieve la situación de desigualdad salarial en la que vivimos las mujeres, que según el documento elaborado por el Centro de Estudios para la Producción (CEPXXI) del Ministerio de Desarrollo Productivo, cerramos un nuevo año ganando un 24% menos que los varones, pese a tener un mayor nivel educativo.

***

Ahora o nunca

¿Cuándo será el tiempo para discutir y ponerse colorados por la brecha que los argumentos mezquinos sostiene? El eterno “no sos vos, soy yo”, cargado de excusas.

Pero vamos a lo concreto, del análisis sobre el informe Brecha salarial de género en la estructura productiva argentina al que tuvo acceso #PuenteAereo, se desprende que si bien parte de esa diferencia sustancial entre sexos está vinculada a una menor cantidad de horas trabajadas, “al tomar en cuenta sólo el salario por hora en personas con el mismo nivel educativo y la misma edad, la mujer gana 14% menos”.

El estudio que presentó Matías Kulfas en el Gabinete de Género, el pasado jueves, confirma además las mujeres tenemos en promedio “un mayor nivel educativo que los varones, por lo que se puede sugerir que el mercado de trabajo no “premia” esa mayor educación en términos de acceso a puestos más calificados, lo cual constituiría en sí misma otra brecha de género”.

En este sentido, un 45% de mujeres en el mercado laboral tienen estudios terciarios (completos o incompletos), mientras que esa proporción es inferior al 30% en los varones. En tanto el 30% de las mujeres se inserta en puestos no calificados, mientras que esa proporción es de 15% en varones.

Además, devela otra importante diferencia: La cantidad de horas trabajadas remuneradas a la semana también son diferentes, porque mientras las mujeres trabajan en promedio 30 horas a la semana en tareas remuneradas, los varones lo hacen en 40 horas. Esta diferencia se explica por la mayor cantidad de tiempo que ellas usan en a las tareas dentro del hogar, y es uno de los factores que agrava las diferencias en el salario mensual entre géneros porque toda esa tarea nunca se les paga.

“Tenemos la oportunidad de hacer visible lo invisible, y mostrar que los cuidados son el corazón de la economía”, dijo a principios de diciembre la ministra Elizabeth Gómez Alcorta. El propio ministro de Kulfas admitió durante la charla: “Hay tres brechas muy grandes en Argentina: la de ingresos, la territorial y la de género”. Ok, por algo se empieza.

Por otra parte, profundizando en el estudio se encuentran otros datos porque la brecha salarial de género es sustancialmente alta en el cuentapropismo, donde las regulaciones laborales brillan por su ausencia. Además, la prima salarial por edad es notoriamente mayor en los varones.

***

Datos nuevos, vieja historia

Nada de nuevo hay en las cifras conocidas el mismo día en que el Congreso debatía derechos para las mujeres. El mismo informe del año pasado señalaba que en 2019 los hombres cobraron un salario 20,2% mayor que las mujeres y que el salario bruto promedio de trabajadores de unidades productivas fue de $51.203, y el de las trabajadoras de $42.585. Porque no hay nada más viejo que la injusticia.

Pero a no sentirse el ombligo del planeta, la brecha de géneros es una realidad que nos atraviesa a todas en casi cualquier rincón del planeta. Por caso, en España, un relevamiento similar al argentino, demostró que desde el 11 de noviembre las ciudadanas de ese país “trabajan gratis”, es decir que por la diferencia salarial con sus pares hombres, ellas cumplen sus funciones 51 días sin cobrar.

Por ahí vale, en este punto, pensar qué se debate en el Congreso, cuando se pide la ampliación de derechos para mujeres gestantes, porque es más o menos la misma situación que repercute en la desigualdad en la realidad salarial, una suerte de estafa del sistema a las mujeres, por serlo.

También, probablemente sea justo pensar qué pasaría si lo que estuviera en debate fueran los privilegios y las decisiones de las masculinidades sobre sus cuerpos. Un escenario irrisorio en la realidad.

Es tan aterradora la contundencia de la cultura patriarcal que en 2020 seguimos estando a un paso de la hoguera por reclamar decidir por nuestros cuerpos, por pretender cobrar igual remuneración por tarea. Las cifras dicen que todo está mal en el sistema, pero además, confirman que nosotras no somos ajenas a eso. Por eso, como todo, que la igualdad también sea ley, y no una construcción marketinera.  ♣♣♣   

#PA.