Berni, la sangre que llegó al río

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Por Florencia Guerrero


¿Quién es y cómo piensa el ministro más polémico de Kicillof? ¿Por qué insiste con pelearse con el Albertismo? El pedido al que no hace caso, su plan de seguridad para la provincia y el viejo sueño de ocupar el lugar de Frederic.

“Cuando el río suena trae piedra”. Nunca valió más este dicho popular, como en los últimos días en una dura contienda entre Ministros de Seguridad. Ofensas en privado, cartas que se hacen públicas y desmerecen la labor de Sabrina Frederic y un llamado de Alberto Fernández al gobernador Axel Kicillof en el que se escuchó un estruendoso: “Termínenla con los berrinches, tu obligación es controlarlo”. Al presidente no le escapa lo esencial: El enojo de Sergio Berni es de larga data. Como un vino de guarda, comenzó a fermentar cuando escuchó que no era el elegido para la cartera nacional, y va tomando cuerpo y fuerza con el paso de las semanas.

Más allá de las especulaciones, la contienda tomó estado público después de que el bonaerense expusiera una lista de pedidos que su par nacional recibió, pero de los que no dio respuesta inmediata. El tiempo le jugó en contra a Berni, poco acostumbrado a pedir permiso y es, además, bien conocido por no esperar casi nada: la prensa lo sabe, más de una vez abandonó estudios de TV y entrevistas pautadas por no respetar el horario convenido, “Ya esperé diez minutos, me voy” ha dicho más de una vez. Desde el ministerio aseguran que la orden a los ministros fue clara, no hay anuncios sin la aprobación del presidente y eso, en un inicio de año tan viajado, habría demorado ciertas definiciones.

Con el correr de los días, Berni iba juntando presión. Se ocupó de que sus asesores repartieran entre la prensa afín una extensa propuesta para reforzar la seguridad, que además de darle control de todo efectivo que pise suelo bonaerense, versa en reestructuración de la fuerza: unificación, reentrenamiento y hasta la revisión de los planes de estudio y capacitación para los efectivos en ejercicio. El ministro sabe que juega contra reloj, en una zona que en los últimos años incrementó índices delictivos y cuyos videos de robos y asesinatos a plena luz del día son el plato fuerte de los noticieros.

Lo que terminó de enfurecerlo fue escuchar su nombre ligado a la muerte de Fernando Báez Sosa a manos de un grupo de rugbiers, en plena costa geselina. Sabe que es la cara del operativo Sol y empezar con un hecho tan brutal no es menor. Viejos conocidos con Fernando Burlando –abogado de la causa– el ministro descansa en que el letrado siga por la línea de los privados que ha sostenido desde el principio de la causa.

El mismo día que afirmó ante la prensa: “No hay ningún tipo de rivalidad ni de especulación entre la ministra y yo”. Y se ocupó de defenestrarla tratándola de “aficionada”: “Lo que venimos de una rama profesional sabemos que la diferencia entre el profesional y el aficionado es el método”. Es algo que repitió varias veces esta semana. Al expresarlo, verbaliza un run run que en la estructura policial viene haciendo mella desde que Fernández la anunció como “la jefa” de la cartera de seguridad.

Acababa de verse la cara con Frederic y ella misma le pidió moderación. “El método policial tiene una doctrina y una metodología y hay que cumplirla. Para eso es necesario una coordinación, que no es un invento”, explicó a su salida del tenso encuentro en el que también participó, Kicillof. Dos personas que estuvieron en la oficina del conclave confirmaron que Berni estaba enojado. Y sí, más o menos desde su nombramiento como ministro de los bonaerenses, ese día sintió que lo habían traicionado.

“Trabajó durante la campaña para la elección de Alberto, que prefiriera a otra persona le detonó el humor. Vive enojado y ya sabemos que cuando está así, alguien paga el pato”, explican desde el círculo de Berni, muy reducido por estos días. También señalan que su mayor decepción fue con Cristina, él esperaba más de la negociación con el presidente, pero no fue suficiente.

Antes de blanquear la interna con la ministra había tenido un comienzo al menos difícil con Kicillof, a quien no le consulta nada: ni el gabinete, ni las declaraciones a la prensa. Varios en las filas del gobernador recuerdan aquella tarde de diciembre en la que se presentó el Operativo Sol 2020: Berni fue solo y encabezó el acto –uno de los primeros de la gestión– por su propia insistencia. “Montó un show con las fuerzas empuñando sus armas y Axel no quería prestarse a eso con tanto por resolver. Le pidió algo más moderado pero el ministro insistió en sus formas y para no generar conflicto, terminó haciéndolo solo”, explican desde la gobernación donde pocos lo miran con buenos ojos. “Está trayendo más problemas que soluciones”.

“Los modos, Berni”, le reclamó esta semana Frederic y él le escupió varios de los reclamos que luego escribió en una carta que –otra vez–, él mismo dejó trascender a la prensa. Allí reclamaba a Nación por la poca celeridad en resolver sus pedidos, entre ellos el dejar en sus manos “la ley y el orden” impartida por las fuerzas de seguridad federales instaladas en territorio Bonaerense. La respuesta, hasta ahora, fue que “no”.

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Gaudio la pasaba mejor

La está pasando mal. Desde que la ministra llegó al gobierno con el espaldarazo de Fernández (Alberto, en este caso la distinción vale doble), sabía que contaba con poco tiempo para lograr reconocimiento público. Empezó la semana leyendo la epístola de Berni y terminó metiendo la pata en público en una charla con el gobernador de Tucumán, Juan Manzur, con quién dialogaba sobre la oposición, en el Consejo Federal de Seguridad Interior:

–Viste, Juan, que estaba la idea de crear la Agencia Federal de Seguridad para darle participación a la oposición. Y también se habló de un Consejo. La idea es fortalecer todo, brindar emergencia, alternativa.

–Vos tenés que poner a alguien que los escuche. Tenés que poner a alguien que los escuche, que los atienda y después hacemos lo que nosotros queremos.

Nunca registraron que el micrófono estaba abierto. Después de eso Frederic mantuvo la calma, aunque la procesión fue por dentro. Para peor, a las pocas horas su antecesora, Patricia Bullrich –que por estos días de reacomodamiento eligió el alto perfil mediático– copió a Berni y también le escribió unas líneas: El orden es un valor, no parece serlo para la actual ministra. El orden es la construcción de convivencia y todo lo contrario a la construcción de enemigos, típica política del gobierno del cual forma parte”, escribió la exfuncionaria de Cambiemos. Lo cierto es que en otro contexto esta polémica no haría mella, pero Frederic arrancó el 2020 a pleno con los frentes abiertos.

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El rebelde con causa

Este jueves, mientras entraba al encuentro Federal, Berni tuiteó: “Lo que nos separa de los aficionados es el método”. Lo escribió en sus redes, que todavía no fueron capturadas, porque en el conclave del martes, el propio Kicillof le pidió no dar más notas un tiempo, algo que cumple de manera dispar. Berni es un libero, responde órdenes, pero no de cualquiera. Los que lo conocen dicen que el ministro es un eximio deportista, buzo táctico y en el Ejército se especializó en táctica y estrategia, algo que lo ayuda a dominar sus instintos individualistas, pero a la vez lo vuelve más peligroso para Frederic.

Además, el ministro es campeón de karate y, aseguran, un tipo al que no le gusta perder, algo que en estos días quedó bastante claro y que podría empeorar. “Todos queremos trabajar para que los bonaerenses vivan en paz y la inseguridad no sea un problema. Si el ministro tiene un método propio, que lo aplique. Es su responsabilidad, no es mía”, dijo Alberto en el pico más álgido de esta semana, dejando claro que va a respaldar a su ministra y como aviso a Berni: si la tensión sigue, la pelea será con él. ♣♣♣

#PA.

Sábado 15 de febrero de 2020.
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