Alberto la grieta bonaerense y el futuro de Los Barones

Alberto la grieta bonaerense y el futuro de Los Barones

Por Florencia Guerrero


Mientras trabaja para acercarse a los intendentes, el presidente apura la definición del nuevo comando de la federación de municipios y reabre el debate sobre la re-reelección. Una ley a derogar, el obstáculo interno y un pedido desde el PJ Bonaerense.

Acuñado en los dorados noventas, el término “barones del conurbano” nació en Argentina a la luz del apogeo del gobierno bonaerense de Eduardo Duhalde, donde los mandamases de cada ciudad se fortalecían con su ejército de punteros y manzaneras. Barones, no por hombres, sino más bien por valor nobiliario, casi señores feudales.

El tiempo pasó, pero los intendentes —amos y señores del conurbano— no perdieron las mañas. Por eso, luego de ver con malos ojos la sanción que los limitó para una reelección indefinida, en 2016; en cuanto el signo político cambió en diciembre de 2019, volvieron a la carga por la modificación que les permita sostenerse en el gobierno de sus ciudades. En ese camino, desde el comienzo, los Barones vieron con buenos ojos la actitud del presidente Alberto Fernández, que desde el primer momento intentó forjar un vínculo estrecho con ellos, a diferencia del desprecio declarado que les demostró Cristina Fernández de Kirchner, mientras estuvo en la presidencia.

“Ella pasaba por al lado tuyo sin decirte ni “hola”, él sabe que nosotros somos importantes en el armado”, le aseguró a #PuenteAereo uno de los intendentes históricos de la zona Sur, duhaldista de la primera hora, con marcada lealtad de Néstor Kirchner pero que apoyó a disgusto a la expresidenta. Con esa experiencia fresca, los veteranos en las intendencias conurbanas insisten en apostar por el voto de confianza hacia el presidente y miran la foto del viernes pasado, en el acto platense, con cierto recelo, mientras se ocupan de hacer llegar al Jefe de Gabinete en cada una de sus reuniones un mensaje claro: La ley debe ser modificada y la opción de reelegir tiene que estar abierta.

Y no fue hasta hace unos días que contaban con el apoyo presidencial. Casualmente, cuando se conoció un relevamiento que los complicó, en el que queda claro que el 66,3% de los bonaerenses está en contra de rehabilitar la reelección indefinida a los jefes territoriales. De hecho, según la encuesta de Giacobbe & Asociados, solo el 9,9% de los consultados está a favor de la iniciativa.

El atributo de los intendentes fue suspendido por una ley sancionada años atrás en el Congreso bonaerense, impulsada por Sergio Massa y el macrismo. Con ese dato sirve para saber que el oficialismo goza de la división con la que fue forjado, porque además del massismo que la impulsó, la Cámpora ya ha aclarado que no apoyará el cambio en la normativa. Desde ese sector piensan en frenar cualquier alternativa que permita reelegir a los históricos y pujará, mientras pueda, para que las PASO prevalezcan, para sacar a relucir a sus candidatos propios.

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FAM: refresh al sello de goma

A nadie en la Casa Rosada le escapa el poder expansivo y resultadista de los intendentes. Por eso, mientras negocia y busca acuerdos propios para conformar a los barones, reorganiza uno de los órganos en los que el Kirchnerismo hizo pie en cuanto Néstor fue presidente: la Federación Argentina de Municipios (FAM) en la que por aquellos tiempos se desempeñó prolijamente el pope Julio Pereyra, que por estos días abandonó la intendencia de Florencio Varela y se dedica a su otra pasión, la religión hinduista.

Mientras la FAM funcionó, sirvió al gobierno anterior al macrismo, para reagrupar y bajar línea sobre lo que la presidencia necesitaba. Fue casi, la mediación ideal, durante el Cristinismo, para evitar los roces con la exmandataria que despreciaba a más de uno de los jefes comunales.

Ahora bien, tras cuatro años de inexistencia macrista, la federación vuelve al ruedo por pedido del presidente, con un bendecido para ocupar su presidencia: Juanchi Zabaleta, intendente de Hurlingham, es el elegido para presidirla, y generar el puente directo con el conurbano profundo. Otro, que quiere, pero no tiene el visto bueno de Bolívar 50, es Fernando Espinoza, cuya aspiración se funda en un apoyo silencioso desde el Instituto Patria. Termine como termine esa rosca, lo que todos y todas tiene claro, es que el nivel de protagonismo que le demandará el rol, no podrá ser saldado por el tucumano Javier Noguera de Tafí Viejo, quién ocupa el puesto desde que Verónica Magario lo dejó para acompañar a Kicillof.

En marzo de 2021, se sabrá cuál es la definición sobre la elección del nuevo comité de la FAM, aunque el intendente de Merlo, Gustavo Menéndez Merlo y presidente del PJ bonaerense, ya anunció su respaldo a Zabaleta. Si éste gana, el territorio bonaerense experimentaría para el Ejecutivo nacional, una especie de equilibrio, tras la designación del Jorge Ferraresi al frente del Ministerio de Desarrollo Territorial y Hábitat en reemplazo de la albertista María Eugenia Bielsa.

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De cara a 2021

El de la Re-re, parecía un tema fuera de agenda pública, pero hace exactamente un mes, el propio Alberto Fernández volvió sobre la posibilidad, luego de un almuerzo amistoso con un grupo de mandatarios: “Sería idiota no reconocer que si la gente vota una, dos o tres veces a alguien es porque algo bueno debe haber hecho. Y no debemos ir en contra de la voluntad popular“, dijo el presidente, no por obra y gracia de la casualidad. Fue un guiño para avanzar sobre la grieta bonaerense, el mismo día en que reeditó una foto para él muy valiosa, junto a Axel Kicillof, Martín Insaurralde, Gabriel Katopodis, Federico Otermín, Julio Alak, Ferraresi, Mayra Mendoza, Zabaleta, Menéndez, Andres Watson, Nicolás Mantegazza, Mariano Cascallares, Alejandro y Gastón Granados, entre otros.

La última imagen del presidente apoyado por los intendentes había sido en diciembre pasado, tras su victoria y antes del Coronavirus.

Un año después, tal como están las cosas, el 70% de los mandatarios de la provincia de Buenos Aires debería ser reemplazado en 2023. Pero en ese número la mayoría es de Juntos por el Cambio, por eso desde el PJ Bonaerense insisten con dilatar el tema, para que la eventual derogación de la ley 14.836, no termine siendo atribuida solo al oficialismo. El tema es, ¿a qué oficialismo? Si tanto el massismo como la Cámpora prefieren mantenerlo. Por eso, 2021 será el año de la negociación, y en el que el Ejecutivo intentará avanzar en su propio armado, uno que le de más solidez a la gestión en los tiempos electorales que vienen, con lo que será casi el lema de gestión: “Piano, piano, si va lontano” -paso a paso se llega lejos-, a buen entendedor… ♣♣♣

#PA.