Alberto, del pragmatismo al mito peronista

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Por Florencia Guerrero


Tuvo su 17 de octubre, aunque para liderar el PJ falte un poco. Quiénes apoyan al presidente, el mensaje de Cristina y la mención de Yrigoyen el día menos pensado.

Camiones, colectivos, taxis y autos particulares coparon ayer desde temprano el centro porteño, en el marco de una caravana convocada por un sector de la CGT por el Día de la Lealtad, que intentó respaldar al presidente Alberto Fernández. Marcharon, a la Plaza de Mayo bajo el padrinazgo del Frente Sindical para el Modelo Nacional, que encabezó Hugo Moyano -que esta semana se reunió con el primer mandatario para ultimar detalles-, y tuvo como objetivo mostrar en la calle el poder de movilización del oficialismo, que a 10 meses de gestión parece difícil de describir como unicidad.

A pesar de todo, finalmente, Alberto tuvo su operativo clamor. Sin patas en la fuente y con la militancia a sana distancia, el presidente recibió el apoyo de los referentes del Frente de Todos, en un momento difícil en el que la caída de su imagen positiva es inversamente proporcional a la llegada del pico de contagios, a 200 días del inicio del confinamiento.

Hubo marcha, aunque los descamisados esta vez fueron 2.0 y siguieron las alternativas del acto organizado desde una página que desde el principio del festejo se cayó. El agite siguió desde algunos medios propios y especialmente desde las redes sociales, donde #Alberto y #Lealtad llegaron a ser hashtag. Curiosamente, no lo fue Cristina Fernández de Kirchner, que dijo “ausente” en el acto que proclamó a su compañero de fórmula.

“Que la lealtad a las convicciones, al pueblo y a la Patria sigan inalterables en tiempos de pandemia. Con la misma pasión y el amor de siempre”, escribió la vicepresidenta en su cuenta de Twitter al conmemorarse los 75 años del Día de la Lealtad Peronista que inició al movimiento Peronista. Otro detalle, además de su decisión de no participar ni presencial ni virtualmente del acto por la tarde, fue la foto con la que acompañó la publicación, en la que se ve a Néstor Kirchner de espaldas con los brazos en alto, frente a una multitud reunida con banderas y pancartas. Después se fue a desayunar y se olvidó.

El que si participo por la tarde del evento en la sede de la Confederación General del Trabajo (CGT), en el barrio de San Telmo, fue su hijo, Máximo, que tampoco se quedó para la hora de los choris.

Además, estuvieron el Jefe de Gabinete Santiago Cafiero, el ministro del Interior Eduardo De Pedro, el presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa -feliz en el fin de fiesta en foto “de parejas” con el presidente, la primera dama Fabiola Yañez y su esposa-, el presidente del PJ, el diputado José Luis Gioja, además de una larga lista de funcionarios nacionales.

También estuvieron los gobernadores Axel Kicillof (Buenos Aires), Gustavo Bordet (Entre Ríos), Jorge Capitanich (Chaco), Sergio Uñac (San Juan) y Omar Perotti (Santa Fe), y la vicegobernadora bonaerense Verónica Magario, los intendentes Mariel Fernández (Moreno), Mayra Mendoza (Quilmes), Juan Horacio Zabaleta (Hurlingham) y Fernando Gray (Esteban Echeverría) y un crisol de sindicalistas que reunió a los locales con la CTA.

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Un paseo con Axel

El presidente eligió arrancar una jornada cara para la militancia, con una visita a la Isla Martín García, donde descubrió una placa en conmemoración de Juan Domingo Perón, el padre del movimiento que con el correr de los años ha mutado hasta llegar a su realdad actual, que estuvo detenido allí en las horas previas a la movilización popular que reescribió la historia aquel 17 de octubre de 1945.

Hasta ese sitio llegó junto al gobernador bonaerense. “Es bueno recordar aquella frase de Evita que nos decía que donde hay una necesidad, nace un derecho” afirmó el mandatario en línea con el reclamo de los propios para “peronizar” el discurso. Aunque, con esa manía de mostrarse en la línea media, Fernández también se permitió recordar que en esa isla del Río de la Plata también estuvo detenido, “Don Hipólito Yrigoyen que fue el primer soñador que tuvo el siglo XX, porque fue el primero que quiso terminar con los conservadores del fraude patriótico y dio origen también a un movimiento muy importante como fue el radicalismo”.

El presidente se jacta en privado de ser defendido por propios y ajenos. Tal vez por eso por la tarde a los únicos a los que les hizo ruido la participación mediática del ex radical Leandro Santoro, fue a los peronistas puros. Ahí también estuvo Yañez, Gustavo Béliz, y Malena Galmarini.

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Todos unidos triunfaremos

La marcha Peronista marcó una jornada en la que Alberto fue el centro, después de mucho. El yin y el yang. No es para nada menor que en sus palabras, el funcionario resaltara la tranquilidad de saberse acompañado por “todos los gobernadores, con todos los sindicatos, porque allí reside gran parte del poder político y fáctico”. Lo que tampoco escapó a la mirada de los atentos es que cuando al cierre comenzó a sonar la fanfarria de los trabajadores, no se quedó a cantar.

Ayer por la tarde, los grupos de WhatsApp de los peronistas de perón estallaron por el gesto, algunos con furia, otros con argumentos insólitos. “Al menos él le puso una placa a Perdón, los Kirchner nunca avanzaron con el monumento”, escribió un viejo pope, mientras para los crisitinistas no caben dudas de que la alianza no funciona ya ni para la foto.

“Ella (Cristina) avisó que no participaría, en estos eventos se mezclan muchas aguas y ella acompañará todo lo que no la obligue a romper con su coherencia”, aseguró un exfuncionario, hoy “pros de la presidencia de los Kirchner a este portal.

Cuando se le preguntó por la gran ausente, el presidente puso su mejor cara y respondió, “Cristina está, este fue un acto organizado por la CGT y los gobernadores para que el presidente lo cierre, así debe ser leído y nada más”. Justamente ese sector prepara las condiciones para que Fernández sea el sucesor de Gioja en al frente del Partido Justicialista.

Por ahora, él deja todo librado a la propuesta de los dirigentes que se lo insinúan, que esperaban proclamarlo hoy, pero no lograron avanzar, por eso Fernández se limitó a proponer que “el peronismo se revitalice” y afirmó “no necesito ser presidente del PJ para eso”. El lobby sigue aunque a un sector del estricto peronismo no le guste la idea.

Es que no es para menos. Pocos líderes de la historia política argentina lograron posicionarse en emblema, como ocurrió con Juan Domingo Perón. Un mito que se construyó en la calle, hace 75 años, padre del movimiento masivo que construyó una constelación de sentimientos irrepetibles, gen de la construcción imaginaria de un país que comenzó a pensar para abajo, que dio voz a los sectores que hasta el momento no la tenían, con un vocabulario basado en palabras que empezaban con “P”, de Popular y de Perón. Aunque para el intelectualado la primera sea digna de denigrarse, un día esos descamisados fueron dueños del campo simbólico en las fuentes de un país que se medía con cuenta ganado, que los mandaba a asesinar, como en la semana trágica del yrigyenismo que ahora el presidente defiende.

Para el mito peronista, que se construyó con sangre y fe en las calles, no todo es lo mismo, no hay un revuelto gramajo que soporte tal cosa. Por eso, todavía, están los que discuten a Alberto, también al moyanismo acomodaticio y a la CGT idem, al frente de un partido que siete décadas atrás le cambió la vida a nuestros padres y abuelos. Hay cosas con las que no se juega, los mitos populares, por ejemplo. ♣♣♣

#PA.

Domingo 18 de octubre de 2020.
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