2020, el año en que no volverá la ley de medios

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Por Florencia Guerrero


Por ella nació la grieta, y al calor de su amenaza mantuvo una cicatriz que amenaza con volverse eterna. Del macrismo y la destrucción por decreto a Alberto, el amigo de Clarín. Los nombres y el enojo de Hebe de Bonafini por Enacom.

Supo ser una de las bisagras de la gestión kirchnerista. La Ley de Medios prometía en 2009 una redistribución más equitativa en el conglomerado de medios nacionales, y la resta de poder a los grandes monopolios nacionales. También era una manera de ir a la guerra contra el archienemigo de aquel oficialismo, el Grupo Clarín, y la gesta no resultó gratuita porque de todo aquello, ya no queda nada.

“Esta pelea es una lucha entre dos grupos de hijos de puta”, alcanzó a definir Jorge Lanata en aquellos años de apogeo k, antes de ser crítico a la gestión desde la pantalla de El Trece. La Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual articulaba diferentes iniciativas tendientes a frenar la concentración: restringía la cantidad de licencias por propietario, daba mayor espacio a las organizaciones no gubernamentales y aquellas sin fines de lucro que hasta entonces no aparecían en el reparto de la grilla. Además, limitaba el ingreso de capitales extranjeros en el espectro, algo que anticipaba un poco lo que vendría después de que el gobierno de Mauricio Macri derribara la norma a fuerza de decretos. “El 60 por ciento de la producción audiovisual debe ser de manufactura nacional”, rezaba la norma en una nueva versión de “compre nacional” que nunca se cumplió.

Pero nada es lineal, y la aprobación de una norma no es garantía de cumplimiento. Antes que los decretos macristas, llegaron las interminables cautelares y aunque el limite era en diciembre de 2012, la Justicia volvió a frenar la obligación de presentar el mentado plan de desinversión al AFSCA que manejaba Martín Sabbatella. En ese entonces, el actual presidente, Alberto Fernández ─ya fuera del gobierno e instalado en la vereda opositora─, ya mostraba su falta de apoyo a la norma.

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Es amigo del alma

Si en los albores del kirchnerismo hubo un vínculo estrecho con el Grupo que conduce Héctor Magnetto, el nexo fue el actual presidente, jefe de gabinete de Néstor. Por eso el portazo de Fernández anticipaba la larga disputa que sobrevendría, en la apertura de una grieta que se llevó puesto a más de uno. Uno de los más lastimados fue Sabbatella, que todavía enfrenta cusas judiciales, y que este mes tuvo que volver a tribunales por una demanda que le empezó el Grupo Clarín por supuesto abuso de autoridad. Aunque insista con las declaraciones estridentes, el ex titular del AFSCA siente que fue una víctima de la avanzada kirchnerista y que a la hora de los bifes lo dejaron solo.

“Si alguien debería estar sentado en el banquillo de los acusados debería ser Magnetto y su troupe, no los que trabajamos para que ningún grupo mediático esté por fuera de la ley”, dijo el dirigente kirchnerista ante el juez federal Ariel Lijo, además le detalló: “La ley de Servicios de Comunicación Audiovisual fue sancionada por el Congreso y declarada constitucional por la Corte Suprema. Clarín se negó sistemáticamente a cumplirla e hicieron trampas una y otra vez para evadir la norma”. Sabbetella sabe que con Alberto a la cabeza, lo único que le queda es pelear por salir del entramado judicial, porque la ley que no se cumple desde su sanción, no revivirá en esta gestión.

Las veces que tuvo que explicar su posición, Alberto planteó diferencias concretas con el sistema mixto que pretendía la norma: para él las ONGs deben estar separadas de la explotación privada, dice. Aunque esté claro que jamás retrocedería sobre una normativa que afectaría directamente los intereses del multimedio en el que más se lo ha entrevistado desde que asumió.

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Macri lo hizo

No había pasado una semana de su asunción en 2015, y Mauricio Macri firmó los decretos que borraban del mapa a la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual, para dar paso al ENACOM(Ente nacional de comunicaciones), en el que puso al frente a Miguel de Godoy: desde allí el gobierno vio caer medios como moscas, Radios América, Del Plata o El Mundo por ejemplo, con decenas de trabajadores en la calle y sin paga, sin inmutarse, también volvieron a flexibilizar la compra y venta de licencias de medios que se habían determinado como intransferibles y ampliaron el límite de licencias por propietario: al César lo que es del César, TODO.

Pero hubo más, porque Macri abrió paso a una vieja demanda de los pulpos mediáticos, habilitando el “cuádruple play”, abriéndole la puerta al ingreso de las compañías de telefonía móvil y fija al negocio de la TV por cable, una decisión a la medida de Magnetto que instantáneamente impulsó la fusión de Cablevisión con Telecom. Hasta ahí avanzó el exmandatario con la promesa de una nueva Ley que nunca llegó, claro.

Si lo que dejó el macrismo en los medios no oficialistas fue un panorama desolador que incluyó el desmantelamiento organizado del sistema e radios comunitarias, las decisiones que le esperan a Alberto no serán simples, tampoco las presiones. Hace varias semanas, el ala dura de su gobierno presiona para barrer a la heredera de De Godoy, Silvana Giudici, cuyo cargo como presidenta de Enacom vence en abril de 2020. Desde el Instituto Patria insisten con que así como Macri no respetó los puestos y plazos de AFSCA durante su gestión, no habría razón para sostener a una opositora en un lugar sensible y quieren que haya show. El presidente hasta ahora ha planeado en cuestiones discursivas: hay cosas más urgentes por resolver.

Conocedora de la envestida, la acólita de Elisa Carrió armó una barricada mediática que ya le incluyó algunos debates mediáticos con el oficialismo. Giudici dio pelea, como en su momento lo intentó Sabbatella. Pero es un hecho, para su lugar Alberto definió con el Massimo el nombramiento de Claudio Ambrosini. También sonaba el nombre del radical convertido al kirchnerismo, Leandro Santoro, que en la repartija de cargos perdió por knockout, esto parece más verde pero por ahora está en análisis.

“Que el gobierno se apodere de los medios”, gritó esta semana desde la Plaza de Mayo Hebe de Bonafini, ante una multitud que fue a ver a Evo Morales marchando junto a las madres. Los que saben, dicen que la titular de la asociación por los derechos humanos está que trina por el nombramiento de Ambrosini, y en pos de eso no teme tirar nafta al fuego. Esta semana, Víctor Hugo Morales hará lo propio desde sus estridentes editoriales. Es que la grieta no ha muerto, y amenaza con imponerse en un terreno en el que el Fernández, que no es Cristina, deberá oficiar de mediador. Ese es el plan por ahora, en marzo ya verá como sigue, aunque esté claro que la Ley de medios, como se proyectó, nunca llegará a cumplirse.   ♣♣♣

#PA.

Domingo 29 de diciembre de 2019.
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