Incendio controlado, la formula para el Golfo Pérsico

Incendio controlado, la formula para el Golfo Pérsico

Por Andrés Repetto

Hace pocas semanas el presidente Donald Trump ordenaba a los aviones de guerra que se dirigían a atacar Irán, abortar la misión. Según el propio presidente estadounidense sus aviones estuvieron a 10 minutos de lanzar sus bombas contra varios objetivos iraníes. Desde ese momento, al mejor estilo Trump, la Casa Blanca dio uno pasos hacia atrás asegurando que no quería la guerra y sosteniendo que buscaba que Irán renegociara el acuerdo nuclear que Washington unilateralmente había roto.

En medio de tanto ruido hay que aclarar que el fondo de esta nueva crisis está la oposición de la administración Trump hacia el acuerdo nuclear que firmó Obama, la Unión Europea, Rusia y China con Irán con el aval de las Naciones Unidas y los expertos en temas nucleares.

Desde que ese acuerdo se firmó en 2015, según los inspectores de armas de la ONU, Teherán cumplió lo pactado, es decir redujo su enriquecimiento de uranio y su desarrollo atómico. El temor de las potencias y por eso su urgencia a firmar el acuerdo atómico era que Irán no avanzara en la posible fabricación de una bomba nuclear.

Desde que Trump pateó el tablero asegurando que era un mal acuerdo, Irán volvió a sufrir las sanciones estadounidenses y por esta razón el gobierno iraní decidió comenzar a sacarse de encima lentamente los acuerdos que limitan su desarrollo en materia nuclear. Desde ese momento la tensión militar fue en aumento hasta la mayor escalada que fue cuando el presidente estadounidense ordenó frenar y abortar su orden de ataque.

Pero como lo comentamos en otra oportunidad, que no se dé, por ahora, un conflicto militar no significa que la zona no viva ya una zona de pre guerra. La tensión es constante desde hace semanas y todo parece indicar que las naciones implicadas en este peligroso tablero se preparan para algo a gran escala.

En estas últimas 24 horas, nuevamente los petroleros se convirtieron en la excusa para mantener la tensión y generar las demostraciones de fuerza. Si hace quince días dos buques fueron atacados, de acuerdo al Pentágono por organizaciones ligadas a la guardia revolucionaria iraní. Ahora el estrecho de Ormuz, por donde pasa gran parte del petróleo mundial, volvió a ser escenario de una nueva escalada. 

Gran Bretaña denunció que las fuerzas iraníes detuvieron a un petrolero de bandera británica y otro de Liberia, esto sucedió luego de que un petrolero iraní fuera capturado por los ingleses en Gibraltar.

En simultáneo el presidente Trump aseguró que sus navíos en el Golfo, envió  un portaaviones y varios destructores, derribaron un drone iraní que se acercaba peligrosamente, algo que Irán sostiene es falso.

Guerra de propaganda, guerra de mensajes, guerra de amenazas, todos parecen estar listos para lo que desde hace décadas algunas naciones en la región se están preparando.

En esta nueva escena repetitiva de gestos y movimientos militares, el Pentágono confirmó que cientos de militares serán enviados como refuerzos a su aliado Arabia Saudita para apoyar el sistema de misiles que envió al reino.

Desde el Libano donde operan las fuerzas del Hezbolha, aliadas de Irán, le advirtieron a Israel que los misiles iraníes golpearán con fuerza ese país si finalmente Irán es atacado.

Las movidas son rápidas y constantes, las posibilidades de un conflicto abierto están sobre la mesa. A esta altura de los acontecimientos, el interrogante que al menos tengo yo y comparto en estas líneas no es si se está buscando evitar la guerra, sino cómo hacer para que un eventual conflicto no se expanda más allá de las fronteras del Golfo Pérsico.