El mundo en zona de guerra

El mundo en zona de guerra

Por Andrés Repetto

¿Cuándo comienza un conflicto militar? Quizás al intentar responder la pregunta por nuestra mente pueden pasar imágenes de aviones militares bombardeando el territorio del país considerado enemigo, o una  invasión terrestre. Claro que en el último tiempo, a las clásicas situaciones militares habría que sumarle las guerra cibernéticas, sabotajes, o en todo caso algo que puede ser considerado en lo militar de mucha menor envergadura pero sí ser el detonante para una guerra abierta, como por ejemplo el ataque a petroleros en aguas internacionales. No lo mencione aún pero estoy pensando en la crisis y la zona de guerra que ya se gestó entre Estados Unidos e Irán.

En estos días se vivió en torno a esta crisis mundial una verdadera locura. El comandante en jefe de la potencia militar más poderosa sobre la tierra comentó vía redes sociales como por diez minutos no bombardeó a uno de los países más importantes del Golfo Pérsico. Así fue como Donald Trump contó porque aborto casi a último minuto un ataque contra distintos objetivos sobre territorio iraní, o al menos esa es la información que hizo pública el presidente estadounidense.

¿Que el ataque por una cuestión de minutos no se hubiera llevado adelante significa entonces que estas dos naciones no están ya en guerra?  ¿Hace falta una declaración formal para estar en medio de un conflicto militar? Deberíamos ser conscientes que el mundo entro en la zona de guerra que a esta altura implica, ataques cibernéticos a los sistemas de misiles iraníes y otros objetivos en Irán, sanciones económicas y los preparativos con visitas diplomáticas de Washington a distintas naciones del Golfo Pérsico e Israel.

Dentro de la locura que vivimos, como si estuviéramos inmersos en una película, además estamos escuchando por estos días los pensamientos de un presidente que en voz alta dice todo lo que entra en su cerebro. Como por ejemplo que la guerra contra Irán será corta. Pensamiento puesto en palabras que fue respondido de inmediato por Irán asegurando que esa visión es una ilusión, ya que de ser atacado, el conflicto llegaría a todo el golfo y más allá.

De abortar un ataque militar a ofrecer diálogo directo. Ante esta bipolar manera de manejar el mundo, Irán respondió dejando de cumplir parte de lo pactado en el acuerdo nuclear que Trump rompió unilateralmente, imponiendo más sanciones al país persa y a quienes comercien con él.

Ahora Teherán está jugando una de sus cartas para presionar a quienes aún les es importante mantener el acuerdo nuclear iraní y por ende frenar el desarrollo y enriquecimiento de uranio.

¿Si por diez minutos se evitó un bombardeo, esto significa que esta situación ya no se volverá a repetir? ¿O que en realidad la Casa Blanca evaluará mejor las opciones, dejando de lado los impulsos presidenciales y eventualmente una nueva orden para algo más coordinado? A estas alturas, todas estas preguntas podrían ya no ser válidas para Irán. O en todo caso un análisis poco profesional sería preguntarnos ¿cómo actuaríamos nosotros en su lugar? Esto me lleva a otro interrogante: ¿Qué tan lejana ve Teherán una segunda orden de ataque?

Ya no parece ser la decisión de Estados Unidos la única llave para el comienzo formal de una guerra sino cómo el otro bando percibe el conflicto. Mientras todo esto sucede quienes tienen la responsabilidad de poner paños fríos a esta gigantesca crisis y potencial desastre sólo usan una palabra: Guerra.  ♣♣♣