Contra el exterminio ambiental y cultural: la lucha de miles de mujeres indígenas llegó a la ONU

Por Valeria Druckmann

La segunda marcha realizada durante la primera semana de septiembre reunió a representantes de 150 pueblos originarios de Brasil. Hasta el momento se realizaron manifestaciones en más de 170 ciudades contra el presidente Jair Bolsonaro y presionan a la corte suprema para que rechace la tesis ruralista que acaba con la demarcación de sus tierras. El discurso de Michelle Bachelet.

Las manifestaciones comenzaron el 22 de agosto y reunieron alrededor de 6.000 personas, consolidándose como la mayor movilización indígena en la historia de Brasil.

“Tendremos aún más la ausencia de políticas públicas dirigidas a los pueblos indígenas, tendremos más violencia, más expulsiones de pueblos originarios. En definitiva, un proceso de exterminio absoluto de la cultura y los pueblos en nuestro país”, manifestó el abogado defensor de las comunidades que reclaman frenar la implementación de la ley de minería y agronegocio dentro de las tierras indígenas del estado de Santa Catarina, reivindicadas por los pueblos xokleng, guaraní y kaingang.

En ese contexto, la alta comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUR), Michelle Bachelet expresó su preocupación por los ataques perpetrados por mineros ilegales y también se mostró en contra de los intentos por legalizar las actividades empresariales en esos territorios, limitando la demarcación territorial.

Se trata sobre todo del Proyecto de Ley 490/2007 –actualmente estudiado por la Cámara Baja del Congreso Nacional de Brasil– que busca revisar y cambiar la manera en la que serán demarcadas las tierras que habitan los pueblos indígenas.

Insto a las autoridades a revertir las leyes que afectan a los pueblos indígenas y a abstenerse de la salida del Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo, sobre pueblos indígenas y tribales“, recalcó Bachelet el pasado 13 de septiembre en su discurso durante la apertura de la 48.º sesión del Consejo de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

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Un multitudinario reclamo ambiental y territorial liderado por mujeres

El pasado 10 de septiembre se realizó la Segunda Marcha de Mujeres Indígenas en Brasilia, donde miles de representantes protestaron contra la “agenda antiindígena” del presidente Jair Bolsonaro y el Congreso Nacional. De esa manera, presionaron al Supremo Tribunal Federal (STF) por un juicio clave para el futuro de sus tierras ancestrales.

Unas 5.000 mujeres de 172 etnias de todo Brasil marcharon por la Explanada de los Ministerios de la capital brasileña entre cánticos y gritos de “Fora Bolsonaro”. “Las mujeres son las que más necesitan los territorios demarcados“, declaró una mujer de 39 años de la etnia tupinambá de Bahía, citada por la agencia de noticias AFP.

“La vulnerabilidad de las mujeres es por la violencia de los hacendados, que invaden los territorios, agreden al medioambiente, talan árboles, tiran veneno en los ríos que acaba envenenando a nuestros hijos”, agregó.

Al término de la marcha, las manifestantes quemaron un muñeco de cartón con la figura del actual presidente brasileño, quien promueve una ley para legalizar la minería y el agronegocio dentro de las tierras indígenas del estado de Santa Catarina.

La máxima corte brasileña retomó la semana pasada un largo juicio que deberá reconocer o no como tierras ancestrales ocupadas por pueblos originarios cuando se promulgó la Constitución brasileña en 1988.

“Justicia histórica. Nuestra historia no empieza en 1988”, pudo leerse en una pancarta durante la manifestación.

Los indígenas, que representan un 0,5% de los 213 millones de brasileños, llevan décadas en conflicto con el sector del agronegocio para defender sus reservas, que ocupan el 13% del territorio de Brasil y son objetivo frecuente de invasores de tierras, mineros y traficantes de madera ilegal.

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#PA.

14 de septiembre de 2021.

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