Política tarifaria, de los “ricos” de Alberto a la evasión

Ahora que el pedido del FMI es un hecho, el Gobierno argentino intenta imponerse en el discurso como el Robin Hood, para La Cámpora le sacara a la clase media para oxigenar a los millonarios. ¿Qué dice la letra chica del decreto?

Por Florencia Guerrero

Todos a lo largo de nuestras vidas enfrenarnos pensamientos o situaciones que son poco agradables. La psicología explica que en sí el pensamiento es una de nuestras variables determinantes como especie, pero más allá de resultar fundamental en el proceso adaptativo, también nos trae problemas, es entonces, frente a lo indeseable, que aflora toda una gama de mecanismos de defensa, uno de ellos, la evasión. Negamos inconscientemente aquello que provoca ansiedad o miedo, los laberinticos pasillos de nuestra mente abren otras explicaciones o escenarios posibles, eso que nos molesta no existe -al menos en nuestra mente-, y voilà.

Con un poco más de conciencia sobre el escenario de displacer que se aproxima, el presidente Alberto Fernández habló este fin de semana, y eligió explayarse sobre sobre la retención del avión venezolano-iraní, un tema que no le importa en absoluto. “Quisieron mostrar algo que no es”, afirmo el presidente, que eligió evitar dar detalle sobre algo que sí tiene a Todos angustiados: la baja de subsidios a las tarifas, un fantasma que promete aguar los comicios venideros en 2023.

Por eso, otra vez, apeló al discurso que Martín Guzmán -el mosquetero que resiste-, y repasó lo básico sobre el plan de “segmentación” de tarifas dispuesta por el ministerio de Economía, según la cual el 10% más rico de la población empezará a pagar la tarifa plena, sin subsidios, de gas y electricidad. “Quienes quieran mantener los subsidios deberán registrarse”, explicó.

“Hace un mes fui al departamento de Puerto Madero, a ver que está todo en orden: recibí la factura de luz de $ 480 y la del cable $ 6.500. Lo que digo es que llegó el momento de ser como Robin Hood y no Hood Robin: que los ricos paguen lo que tengan que pagar y demos a los más vulnerables lo que necesitan”, explicó el presidente desde su realidad y sin contar detalle sobre algo que preocupa a propios y extraños en el gobierno: ¿cómo será el sistema de registro y cuales sus resultados, luego de la aplicación en la secretaría de Energía.

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La grieta insalvable

Desde un lado de la grieta oficialista, Alberto intenta no hablar del tema y prefiere los aviones, por el otro la economista y ex diputada Fernanda Vallejos salió a cruzar la decisión del Ejecutivo: “lamentable la política tarifaria del FMI implementada por el Ministerio de Economía”, tuiteó la especialista, ligada al cristinismo, que no se guardó ninguna opinión y sentención: “Es un nuevo golpe a la capacidad de consumo (con todas sus implicaciones macro) y a la calidad de vida de los trabajadores de clase media. Es un impacto que recae, especialmente, sobre los trabajadores”.

¿A dónde va la ex diputada con su crítica? Según el anuncio oficial, los usuarios que tengan ingresos mensuales netos superiores a $330 mil. El gobierno habla de “ricos vs pobres”, cuando en verdad la inflación sigue creciendo y por ello en los próximos meses se cree que, con las futuras actualizaciones salariales -necesarias, más hogares entrarán en el recorte. Se estima que la facturación podría ser entre tres y cinco veces mayor que la actual, “el 10 % más rico es la excusa para darle al FMI lo que pide, aunque sea un tiro en el pie para la gestión”, explicaron desde el Instituto Patria a este portal.

En la letra chica se explica que los hogares que lo soliciten seguirán recibiendo subsidios a la energía, pero deberán completar un formulario digital pidiéndolo, que será revisado por las distribuidoras y la Anses. En Energía saben que la judicialización es el horizonte posible a la decisión de segmentar, algo que ya pasó con el tarifazo macrista, aunque no esté claro que pase con esas y las nuevas causas judiciales.

El kirchnerismo había pedido otro tipo de segmentación, la propia Vallejos presento una contra propuesta en la que se pedía al Ejecutivo reordenar la política tarifaria desde la regulación de los Impuestos a las Ganancias y Bienes Personales de los sectores realmente ricos. La cuestión tarifaria ha sido de gran interés para el cristinismo, desde el inicio de la gestión de Guzmán, aunque este haya desestimado todos los reparos en la letra del decreto que finalmente logró imponer.

“¿Una familia con papá y mamá trabajadores que cobran $166.000 cada uno es igual a la de un empresario multimillonario y ambos pagan tarifa plena?”, se preguntó la ex diputada, en sintonía con la posición marcada por Máximo Kirchner hace algunos meses, quién desde la firma del acuerdo con el FMI prefirió dar varios pasos al costado.

Mientras, desde el anuncio a los medios de Gabriela Cerruti, la medida ya está en vigencia, y los usuarios verán en sus facturas de energía de junio una variación, para que el Ministerio de Economía, tenga por fin sus “valores de la energía razonables y susceptibles de ser aplicados con criterios de justicia y equidad distributiva”. Aunque las compañías aseguran no tener aun directivas del ENRE y del Enargas para realizar la facturación con los cambios autorizados por el Gobierno, que en vez de aclarar todo el asunto -que no solo en los próximos meses sino años afectará a su electorado-, elige explayarse sobre cuestiones de política internacional, un avión o la paz mundial. Un festín freudiano.♣♣♣

#PA. 

19 de junio de 2022.

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