Putas y esclavas en el siglo XXI

Por Florencia Guerrero

Mientras el debate entre abolicionistas y regulacionistas persiste, miles de mujeres caen en redes de trata en Argentina. Sin estadísticas ciertas y con un ministerio de Géneros con posición parcial, las victimas terminan atrapadas como en los siglos pasados.

PUTA, el año pasado Jimena Barón salió con un tema al que llamó así, y le llovieron las críticas, entonces intentó juntarse con referentes de la Asociación de Mujeres Meretrices de Argentina (Ammar) y directamente recibió balas. Probablemente no imaginó la artista tremenda controversia, aunque quisiera provocar, lo que generó fue tan fuerte que no volvió a cantar el tema que decía: Dicen que soy puta, pero vuelve a mí/Que me visto feo, pero vuelve a mí/ Que soy la más bruta, pero vuelve a mí/Algo debo tener, pa que quiera volver.

Un poema.

La cuestión es que de un lado y del otro, el debate levantó polvo. De un lado las abolicionistas quienes reclaman hace años “sin clientes no hay trata”, y por el otro las regulacionistas, que abrazan la idea de trabajo sexual. Unxs y otrxs, este 23 de septiembre, día internacional contra la explotación sexual y la trata tuvieron alguna cosa que decir.

Para entender de qué hablamos, vale recordar que desde 1999, la Conferencia Mundial de la Coalición Contra el Tráfico de Personas, en coordinación con la Conferencia de Mujeres, que tuvo lugar en Bangladesh, estableció el día como el Día Internacional contra la Explotación Sexual y Trata de Mujeres, Niñas y Niños. Este delito es el tercer negocio ilegal más lucrativo del mundo, luego de la venta de armas y de drogas.

Aun así, las redes crecen y se fortalecen a la sombra de Estados e instituciones cómplices, que las integran, y son muchas las consecuencias físicas y psicológicas que deja este delito económico, financiado casi en su totalidad por hombres, en las víctimas cada vez más jóvenes, que en su mayoría son mujeres y niñas.

Desde la sanción de la llamada “Ley Palacios”, nuestro país presentó pocos pero importantes avances en materia de restitución de derechos para las víctimas y en 2011, por iniciativa de la entonces presidenta Cristina Fernández de Kirchner, se retiraron de los diarios y revistas los anuncios de oferta sexual. Un año después llegaba la modificación de la ley 26.364 de Prevención y Sanción de la Trata de Personas y Asistencia a sus Víctimas, con penas a quienes promuevan o faciliten la prostitución de una persona y nuevas garantías para las sobrevivientes.

***

Las redes, termómetro de la furia

Una cosa es la política y otra, la calle. Ahí, donde la vida ocurre y no se maquilla. Cinco escalones después, o diez, en el submundo digital Twitter habló de sobre la explotación sexual y la trata de personas.

Según un informe de QSocialNow, una compañía que releva Big Data e Inteligencia Artificial, a partir 20.299 publicaciones con un alcance de 144 millones de impresiones potenciales, se evaluó que, entre las publicaciones hispanas, los países que promovieron mayores volúmenes de conversaciones sobre el tema fueron España (20%), Argentina (10%), México (5%) y Colombia (2%), con el hashtag #Trata, reiterado en el 7% del volumen total.

Mientras las publicaciones españolas resaltaron que el país es el “mayor consumidor de prostitución de Europa”, en latinoamérica las campañas de difusión reiteran la solicitud al público de “denunciar” cualquier situación sospechosa relacionada con la trata.

Tal vez lo más rico del documento sea las emociones que despierta el tema: “aversión”, “hartazgo”, “violencia”, “machista” y “tortura”, fueron las categorías más usadas. Además, entre las preocupaciones principales sobre la problemática aparecieron palabras como “seguridad” y “transporte”, a partir de la vinculación de las denuncias con “desaparición”, “secuestro” y “violación” por un lado, junto a “tráfico” por el otro.

Aunque parezca una pavada, un repaso sobre el informe despierta lo mismo que aquel desmembrar etimológico al que en los 90´obligaba Mariano Grondona. Las palabras son un poco las huellas de las sociedades, las definiciones -hoy en el mundo digital., cargadas de preocupación y atención social, dicen más que los políticos de turno. De hecho, justo el 23 de septiembre, el Ministerio de las Mujeres géneros y diversidad no dijo ni mu. Nada, ni en Twitter ni en el éter. Ya veremos por qué.

 La que sí habló fue Fernanda Gil Lozano, directora ejecutiva del Centro Internacional para la Promoción de los Derechos Humanos (CIPDH–UNESCO), quien en diálogo con #PueteAereo que “un informe de EEUU que ubica a nuestro país en la máxima categoría mundial en materia de políticas de Estado destinadas a prevenir, combatir y erradicar el delito de trata”.

Según el reporte mundial que realiza cada año esta Oficina del Gobierno de Estados Unidos, Argentina se ubica en la categoría conocida como “Tier 1”, donde se consignó que el país, es una de las pocas naciones que cumple plenamente con los estándares mínimos para la eliminación de la trata. Más allá, o más acá, de esta categoría, según la funcionaria en el país “ha crecido la explotación”.

***

Palabra de victima

“La prostitución representa el máximo genocidio de las mujeres. No solamente nos matan estando en situación de prostitución, siendo víctimas de trata, explotación sexual, porque las que sobreviven, ¿en qué condiciones lo hacen? ¿Dónde está el Estado mientras todo eso pasa?”, le dijo a este portal Alika Kinan, una mujer abandonada por sus padres, que quedó atrapada en una red de explotación sexual en 1996, hasta que fue liberada en 2012. Fue, además, la impulsora de un primer juicio histórico en el que denunció a sus proxenetas. Pocas llegan a eso, miles mueren en el intento.

Frente a esa realidad, las caretas se caen. Para Alika, “La ministra (Elizabeth) Gómez Alcorta parece preocupada en trabajar en imponer la mirada de las llamadas trabajadoras sexuales y sus derechos, pero gracias a eso se invisibiliza las problemáticas de las víctimas de trata, que somos dejadas por la desidia Estatal”. En este punto es lógico el silencio voluntario del ministerio.

Por el mismo camino, la presidenta de la organización Madres Víctimas de la Trata (MVT), Margarita Meira, exigió al Estado “que respete la Ley”. Su hija, Graciela Susana Becket, fue secuestrada en 1991 cuando tenía 17 años, con fines de explotación sexual, y luego de mucho luchar, fue encontrada sin vida en una morgue.

¿Cómo no escuchar atentamente cuando habla?: “Durante la pandemia rescaté a una piba que estaba tirada por el Gobierno, no tenía asistencia. No funciona la Ley de Trata, pero están todos cobrando su sueldo, aunque no hay dinero para las víctimas”, denunció la mujer que sabe de eso. Este año apuntó directamente contra La oficina de Rescate y Acompañamiento, “esa oficina es proxeneta”, además define a Zaida Gatti, titular del Programa Nacional de Rescate y Acompañamiento a las Personas Damnificadas por el Delito de Trata, como “entregadora de las pibas a los prostíbulos”.

Así de dividido, el jueves fue para muchas mujeres una jornada de lucha. Mientras el Comité por el Programa Nacional de Rescate informó que desde el 1 de enero y el 31 de agosto del 2021, fueron rescatadas y asistidas mil víctimas de trata, de la totalidad, un 68% correspondía a explotación laboral, mientras que el otro 21 % restante era para esclavización sexual. Más allá de estos números no existe una estadística ni aproximada de las miles que estarían presas en estas redes, clandestinas, diseminadas a lo largo y a lo ancho del país.

¿Cuántas aún siguen esclavas en 2021? No hay seguridad, ni justicia ni libertad para miles de mujeres en Argentina y a pocas parece importarle. Más molestó lo de Jimena Barón, así funciona la hipocresía nacional y popular.

♣♣♣

#PA.

25 de septiembre de 2021.

Notas Relacionadas

Posadas, polo del Conocimiento del NEA

Del 25 al 29 de octubre, la ciudad de Posadas expondrá todo su potencial académico en una expo que tendrá como principal atractivo el regreso a la presencialidad. Cinco universidades, 40 Institutos de Educación Superior para englobar a más de 210 carreras de nivel superior que ofrece la capital de Misiones.