Giselè Freund, esa famosa desconocida

 -  - 

A partir de la importancia del exilio en el país, la muestra Giséle Freund: exposición-espectáculo, que se inauguró en el Museo de Artes Plásticas Eduardo Sívori, reconstruye, en escena, las conferencias sobre escritores de la reconocida fotógrafa alemana (Berlín, 1908- Francia, 2000), al tiempo que repone una faceta desconocida de su obra y deconstruye algunos mitos, como el supuesto escándalo tras el fotoreportaje a Eva Perón.

La muestra, que revisita a Freund a través de “una arqueología moderna” al iluminar aspectos desconocidos, está integrada por retratos de autores latinoamericanos de los ’40, muchos inéditos, de Jorge Luis Borges, Victoria Ocampo, Pablo Neruda y Cándido Portinari; y dos conferencias sobre escritores con proyección de diapositivas, el tipo de presentación que utilizó la fotógrafa como perfomances audiovisuales.

“Giselè Freund es famosa pero desconocida –asegura la curadora de la exposición, Clara Masnatta– porque es desconocido su procedimiento de presentación de diapositivas comentadas y sus años en la Argentina. Esta muestra repone ese agujero negro y muchos mitos y construcciones se ven bajo otra luz”.

Uno de esos mitos es el escándalo que suscitó el artículo de Eva Perón en la revista estadounidense Life en 1950, durante el último viaje que realizó Freund al país. “La misma Giséle Freund construyó el mito de Eva porque no se sabe de ningún escándalo protocolar. La mala publicidad es buena publicidad”, sostiene Masnatta, doctora en Literatura Comparada cuya tesis la realizó en torno de la vida y obra de la fotógrafa alemana nacionalizada francesa.

En la investigación, Masnatta descubrió un montón de material de archivo que cambia la historia recibida e ilumina los años exiliada en la Argentina de 1941 a 1948, cuando llegó al país de la mano de su mecenas, Victoria Ocampo, y si bien sus imágenes más conocidas son las que hizo de James Joyce o Virginia Woolf (las únicas que hay en color de ella, a pedido de Ocampo) su capítulo en Buenos Aires también cosechó un registro visual inédito”.

El tiempo que la fotógrafa alemana estuvo en Buenos Aires en su segundo exilio tras la invasión del ejército nazi a París marca puntos de encuentro e influencias de la fotógrafa y la directora de la Revista Sur: “A Victoria Ocampo le encantaba el color y la personalidad del color, como la estética de Gisele Freund. Era su fotógrafa. Como en todo proceso de apadrinamiento, hay un ida y vuelta, y Victoria le dio a Giséle toda la parte escénica y teatral”.

Masnatta define a Freund como “una fotógrafa fabulosa” pero no sólo por sus imágenes –las primeras en color– sino “porque fabulaba mucho, le gustaba contar historias. Era una gran narradora y en esas grandes narraciones contaba cuentos que no eran precisamente lo más verídicos, pero sí muy convincentes”, explica la investigadora.

Parte de ese lenguaje es el que cifra esta exposición en movimiento: “En esa época la Argentina era una gran importadora de conferencistas e intelectuales gracias a Ocampo y otros circuitos. En este contexto, Giséle Freund empieza hacer una práctica que hará toda su vida: mostrar diapositivas y comentarlas”.

Lo que se presenta en el Sívori es un espectáculo de diaporamas: por un lado, se proyecta la conferencia ilustrada más antigua preservada, fechada en 1948 y cuyo guión está escrito en español; y por el otro –en diálogo– una segunda conferencia que es de veinte años después, cuando exhibió su primera retrospectiva en el Museo de Arte Moderno de París, y la cual recupera la voz original de la fotógrafa tras un trabajo de restauración.

“Ella está entre la palabra y la imagen, ni con una ni con la otra. Eso lo hace como foto reportera, como historiadora de la fotografía, porque fue la primera en escribir un doctorado sobre la historia de la fotografía en 1936, y la forma de presentar su trabajo también es conversado. Son palabras que acompañan a las imágenes. Siempre hizo eso”.

Y esas conferencias, en la que Freund presenta a los escritores retratados y cuenta cómo sacó la foto, representan “una especie de divulgación de la alta cultura. Porque trata al escritor como una celebridad, y tal vez haya despertado algún lector furioso de descubrir la obra porque ella decía que lo que aportaba era darle visibilidad a los invisibles”.

Junto a las conferencias y los retratos, la exposición suma copias vintage, impresiones de época de cuando hizo su primera muestra en Buenos Aires en 1942; documentos originales, ediciones de sus libros y algunas publicaciones en las revistas Time, Life, El Hogar y Sur.

La muestra se puede visitar hasta el 9 de diciembre en el Museo de Artes Plásticas Eduardo Sívori, situado en avenida Infanta Isabel 555, frente al Rosedal de Palermo, Buenos Aires.

#PA.

comments icon 0 comments

Write a comment...

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *